La LGTBI-fobia no ha descansado ni en la fase más dura de la pandemia, un momento en el que muchas personas –sobre todo jóvenes– se vieron obligadas a regresar al armario por la hostilidad de su entorno familiar, ni tampoco en esta nueva normalidad, marcada por la reaparición de las formas más visibles de violencia contra el colectivo, especialmente las mujeres trans. En realidad, la LGTBI-fobia nunca descansa.
Y por eso hoy, Día del Orgullo, la comunidad LGTBI+ de Gasteiz ha vuelto a tomar las calles para recordar que esta efeméride sigue siendo más necesaria que nunca todavía en 2022, 53 años después de la revuelta de Stonewall que marcó el inicio del movimiento de liberación del colectivo.
La multitudinaria manifestación que a última hora de la tarde ha recorrido el centro de la ciudad, la primera sin mascarillas obligatorias ni distancia social tres años después, ha sido el acto culminante de una soleada jornada no solo reivindicativa, sino también festiva, de celebración de la diversidad sexual y de género. ZIStemaren aurrean matxinatu gaitezen. Ante vuestras violencias nuestro orgullo ha sido el lema elegido por una Coordinadora del 28-J cuyo llamamiento ha sido atendido un año más de forma masiva por gasteiztarras de todas las edades e identidades.
Un Orgullo al que también han querido sumarse con sus mensajes y gestos de respaldo a la comunidad LGTBI+ las principales instituciones del territorio o colectivos como Sidálava, que con el lema Protejamos los derechos ha celebrado durante la mañana distintas actividades en su sede en la calle Nueva Fuera. “Aunque son muchos los logros alcanzados, todavía estamos muy lejos de conseguir la plena normalización social de la realidad LGTBI+”, ha apuntado la Comisión Antisida, en cuyas puertas ha instalado un colorido photocall. La música, que tampoco ha faltado, ha corrido a cargo de Traumreise y Andrea de Oliviera.
La entidad ha querido mirar también más allá de estas fronteras recordando que en numerosos territorios del planeta se sigue aplicando la pena de muerte “por prácticas fuera de lo heteronormativo”, que en otros países “se prohíbe cualquier tipo de referencia que haga mención a la homosexualidad” o que en otros muchos “se cometen crímenes de odio que tienen su origen en el rechazo a la orientación sexual o identidad sexual, al tiempo que se mantienen disposiciones legales y prácticas sociales discriminatorias y excluyentes que afectan a la comunidad” LGTBI+.
Todo un aviso a navegantes en un contexto de auge de los movimientos más reaccionarios de la sociedad, que incluso en el ámbito cercano cuentan ya con responsabilidades de gobierno.
Declaraciones institucionales
A esta realidad ha hecho alusión, precisamente, una declaración institucional de la Diputación Foral de Álava en la que ha remarcado que “no se puede bajar la guardia” ante “determinadas ideas políticas contrarias a la diversidad sexual y de género”.
“Es necesario que continuemos trabajando en la consolidación de la lucha contra las distintas discriminaciones que están aún vigentes en nuestra sociedad, respetando todas las identidades, orientaciones y expresiones de género que muchas veces son invisibilizadas; una responsabilidad del conjunto de la sociedad para luchar contra todas las formas de discriminación y violencia”, han destacado, entretanto, las Juntas Generales de Álava en otra declaración.
Ya por la noche, el Ayuntamiento de Gasteiz va a iluminar de arcoíris la fachada de la Casa Consistorial, el quiosco de La Florida, Los Arquillos y las pérgolas de Sancho el Sabio y Santa Bárbara, como también hará el Parlamento Vasco con su fachada.
Pero antes de que el color de la bandera LGTBI encienda la capital alavesa, centenares de personas se han sumado a una manifestación del Orgullo que ha vuelto a recorrer algunas de las principales calles del centro tras partir desde la Virgen Blanca.
Entre consignas, cánticos y mucho color, la marcha ha concluido en ese mismo punto de inicio, en el corazón de la ciudad, donde la Coordinadora del 28-J ha dado lectura a un manifiesto en el que ha recordado que “la lucha es más necesaria que nunca”, ahora que la violencia contra el colectivo “se ha vuelto a explicitar de forma brutal estos últimos meses”.
“En estos días donde las agresiones y discursos transfóbicos se están incrementado, volveremos a repetir alto y claro que no vamos a pedir permiso, no nos esconderemos. La disidencia trans siempre ha sido vanguardia de esta lucha”, ha recordado la Coordinadora, que ha censurado la re-estigmatización del colectivo tras la aparición de la viruela del mono, ha cargado contra el pinkwashing, contra la “hipocresía” de la OTAN y también contra Putin, y ha alertado de ese “auge del fascismo y otros movimientos reaccionarios”.