Talgo y Renfe han alcanzado un acuerdo por el que la constructora de ferrocarriles comenzará a abonar la penalización de 116 millones de euros por retrasos en las entregas de las unidades Avril a partir del año 2032, según ha comunicado la empresa que preside José Antonio Jainaga a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

De esta forma, Talgo podrá afrontar esta obligación con posterioridad “al vencimiento de la deuda bancaria que acaba de ser reestructurada”, ha expuesto la empresa en una nota remitida al organismo. 

Multa

Esta multa fue uno de los escollos más duros que hubo que salvar en la denominada ‘operación Talgo’, por la cual un consorcio formado por Sidenor, el fondo público Finkatuz y las fundaciones BBK y Vital se hicieron con la mayoría accionarial de la empresa, cuya sede social ha regresado a Araba.

En concreto, el abono de esta penalización comenzará en 2032 y deberá finalizar en 2037. En todo caso, estas penalizaciones ya “fueron provisionadas por la compañía en diciembre de 2024”, ha indicado Talgo.

Por otra parte, Renfe se compromete a abonar a Talgo 132 millones de euros por la transformación a rodadura desplazable de los 15 trenes Avril de ancho fijo, “lo que conferirá a la flota una mayor versatilidad y capacidad operativa para ser utilizada de manera extraordinariamente flexible en diferentes rutas de la península”. 

De esta forma, se homogeneizará su configuración con la de los otros 15 trenes del proyecto, cuyos retrasos en las entregas originaron la multa impuesta por Renfe.

Además de la planificación de la recepción de los trenes por parte del operador, este proceso conlleva la realización por Renfe de los pagos pendientes de los Avril y la liberación de la mayor parte de los avales vigentes, concretamente unos 200 millones de euros en los próximos tres meses.

Por último, ambas partes acuerdan mejoras en el contrato de mantenimiento en favor de Tarvia, sociedad participada de Renfe y Talgo, especializada en la prestación de servicios de mantenimiento. Por un lado, asociado a la transformación de la rodadura de los trenes, se incrementará el precio del mantenimiento aproximadamente un 29% y, por otro, Renfe asumirá la compra de todos los repuestos necesarios, cediéndolos a su vez a Tarvia.