La Autoridad británica de Competencia y Mercados (CMA, en inglés) inició este jueves una investigación sobre la aerolínea irlandesa de bajo coste Ryanair por los 'extras' que cobra a los padres para poder sentarse en el avión al lado de sus hijos.

Las condiciones generales de Ryanair exigen que los menores de entre 2 y 11 años -incluso aquellos con una discapacidad- deben estar acompañados por al menos uno de los padres, mediante lo que la compañía denomina un "asiento familiar obligatorio", cuyo coste debe abonar uno de los progenitores.

La CMA investiga ahora si esta tarifa, que se aplica tanto en el vuelo de ida como en el de vuelta y tiene un coste medio de 8 libras (9,26 euros) por trayecto, es una cláusula contractual abusiva de acuerdo con la legislación británica de protección al consumidor.

También determinará si este enfoque de la aerolínea irlandesa con respecto a las reservas de asiento implica que se esté cobrando a los padres para así cumplir con sus obligaciones en materia de seguridad infantil y de discapacidad.

Asimismo, como parte de la investigación, examinará si la tarifa obligatoria por asiento familiar aparece desglosada durante el precio de reserva y si a los consumidores se les muestra el precio total que pagarán, como indica la ley.

De acuerdo con la CMA, que precisó que la investigación está en su fase inicial y no ha llegado todavía a una conclusión sobre las presuntas infracciones de Ryanair, bajo su conocimiento la aerolínea irlandesa es la única que aplica este cargo en el Reino Unido, mientras que otras compañías asignan los asientos juntos de manera gratuita durante la reserva.

De confirmarse la infracción de las normas de protección al consumidor, la CMA podría multarle con hasta el 10% de su facturación global -o 300.000 libras (casi 350.000 euros) si la cifra es superior al 10%-.