Cambiar de casa se suele plantear como un proyecto ilusionante. Supone un nuevo comienzo en un lugar diferente, casi siempre mejor que el anterior, pero hasta que llega ese momento, hay que pasar inevitablemente por una mudanza. Cuando por fin cierras la puerta de la antigua vivienda piensas que todo ha terminado, pero no...
Según advierten expertos como los de Camby, firma especializada en optimización energética, la mudanza tampoco acaba cuando se descargan los bultos en la casa nueva, sino que con ella empieza una etapa en la que cualquier despiste puede salir muy caro.
Doce errores evitables
En medio del estrés, las cajas, las prisas y las listas de cosas por hacer, lo habitual es centrarse en lo más urgente -transportar, limpiar y recolocar las cosas- y dejar para después las decisiones que tienen un impacto directo en el bolsillo. Y es ahí donde se pueden cometer ciertos errores que vamos a desgranar a continuación y a los que hay que prestar atención para no empezar la nueva etapa con mal pie.
1- Dejar la planificación para el último momento
Pensar que una mudanza se organiza en un fin de semana es uno de los fallos más repetidos. Actuar sin margen de tiempo, hace que todo se encarezca y se complique.
2- No hacer inventario antes de empaquetar
Empaquetar las cosas sin saber qué tenemos lo único que hace es multiplicar el caos. Hacer un listado previo de lo que nos vamos a llevar ahorra tiempo, dinero y muchos quebraderos de cabeza.
3- Llevarse a la nueva casa lo que ya no se usa
Mudarse es una oportunidad para deshacerse de todo aquello que ya no necesitamos. Transportar objetos innecesarios aumentará los costes y nos restará espacio en la nueva casa.
4- No etiquetar bien las cajas
Confiar en que nos acordaremos de qué hemos metido en cada caja suele traducirse en horas perdidas buscando algo en concreto. Etiquetarlas bien nos ahorrará mucho tiempo después.
5- No calcular el coste real de la mudanza
Mudarse suele implicar gastos adicionales que no siempre se tienen en cuenta: transporte, limpieza, compras básicas, pequeños arreglos o incluso duplicidad de recibos. Revisarlos ayuda a evitar desajustes y a empezar esta etapa con un mayor control financiero.
6- Olvidar cambiar la dirección en gestiones clave
Al cambiar de domicilio es imprescindible actualizar los datos de la nueva dirección en el padrón, el banco, el seguro, el centro de salud o las suscripciones. Si no lo haces, puedes perder notificaciones o tener gestiones duplicadas.
7- Aceptar los suministros sin revisarlos
Luz, agua, gas o internet suelen dejarse con las empresas que ya están contratadas y es un error. Un cambio de casa es un buen momento para revisar las tarifas de las distintas compañías y evitar pagar de más desde el primer día.
8- No comprobar el estado real de la vivienda
Antes de instalarse del todo, conviene revisar con calma el estado general de la nueva vivienda: contadores, enchufes, electrodomésticos, grifos, persianas o ventanas. Detectar posibles fallos a tiempo permite reclamar y evitar después sorpresas desagradables y posibles conflictos.
9- No dar de baja o de alta los servicios correctamente
Salir de una casa sin cancelar suministros o entrar en otra sin activarlos puede generar costes innecesarios o pasar días sin tener los servicios básicos.
10- Intentar hacerlo todo sin ayuda profesional
Tratar de hacer uno solo la mudanza, sin ayuda profesional, no siempre compensa. Esta puede acabar con muebles dañados, retrasos o incluso con alguna que otra lesión si no se tienen los conocimientos ni los medios adecuados para realizarla en unas condiciones óptimas.
11- Subestimar la importancia de los seguros y la protección
La gente suele dar por hecho que sus pertenencias están cubiertas automáticamente durante la mudanza, sin embargo estas empresas suelen ofrecer coberturas muy básicas. Escatimar, además, en embalaje y no proteger bien todos los objetos puede salir caro y convertir una mudanza en un desastre.
12- No resolver lo básico desde el primer día
Llaves, cerraduras, timbre o conexión a internet son pequeños detalles que, si no están disponibles desde el primer momento, complican mucho la rutina diaria.
Al final, mudarse combina ilusión y desgaste a partes iguales y evitar estos errores no solo ahorra tiempo y dinero, sino que también reduce el estrés para disfrutar de la nueva vivienda con tranquilidad.