El agua es, probablemente, el recurso natural más valorado que hay en el mundo. Sin embargo, todavía queda mucho trabajo por hacer para concienciar a la población de su importancia. De hecho, se cree que cada persona necesita, como mínimo, 100 litros de agua diarios para llegar a cubrir sus necesidades básicas de higiene y consumo.
Asimismo, y debido al cambio climático, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calcula que para el año 2030, el uso del agua aumente en un 40%, por lo que urge adoptar medidas para minimizar su consumo.
Por esta razón, los pequeños gestos son clave no solo para reducir la cantidad de agua que se emplea en tareas cotidianas: se trata de también ahorrar energía, tiempo y dinero, entre otras cuestiones.
Pequeños gestos que marcan la diferencia
Dado que seguir una serie de pequeños hábitos para ahorrar agua es algo determinante, vamos a repasar pequeñas técnicas que podemos aplicar para cuidar el planeta y vigilar la factura de final de mes.
Cerrar el grifo si no se usa
Hay hábitos diarios como cepillarse los dientes, lavarse las manos, limpiar objetos, etc. que se realiza dejando correr el agua. Un grave error, pues se desperdician grandes cantidades de agua por minuto y se puede solucionar abriendo el grifo sólo cuando se usa.
Ducharse en menos tiempo
Aunque las duchas gastan menos agua que los baños, controlar el tiempo es fundamental. Se calcula que, por cada minuto, se emplean entre 8 y 10 litros de agua. Por eso mismo, se recomienda cerrar el grifo mientras uno se enjabona y volver a abrirlo únicamente al enjuagarse.
Revisar fugas en grifos y tuberías
Las pequeñas fugas en grifos y tuberías pueden tener consecuencias fatales. Al margen de las increíbles cantidad de agua que se desperdician, la humedad y otros problemas estructurales, fruto de este problema, pueden afectar a la vivienda.
Reutilizar el agua
En lugar de dejar correr el agua caliente mientras se espera a que se enfríe o temple, directamente se puede colocar en un cubo y utilizarla para otras tareas del hogar, tales como regar las plantas, fregar o limpiar superficies, entre muchas otras.
Elegir electrodomésticos eficientes
En los últimos años, las etiquetas de eficiencia energética sirven para clasificar aquellos aparatos que consumen menos. Es el caso de las lavadoras: los modelos antiguos gastan muchos más litros de agua, por lo que ahorran menos y no son tan sostenibles.
Otros gestos que marcan la diferencia
Hay muchas más técnicas para ahorrar agua de forma inteligente: no usar el inodoro a modo de papelera, regar las plantas al anochecer o amanecer, instalar controladores en zonas clave del hogar como duchas y grifos, etc.
Otra clave que contribuye mucho al ahorro es usar el lavavajillas: aunque no lo parezca, se gasta mucho menos agua utilizando este electrodoméstico que haciéndolo a mano.
Por otro lado, es mejor tomarse una ducha antes que darse un baño. Esto último requiere unos 200 litros y un ducha, como máximo la mitad. Y si es rápida, una cuarta parte.