La carrera sobrevive a la pandemia

Esta edición sustituirá el bullicio del centro por la amplitud de Salburua

06.09.2021 | 21:51
Ironman de Vitoria Gasteiz 2019

 Si la edición de 2019 del Ironman de Vitoria-Gasteiz será recordada por ser el primer triatlón disputado en la capital alavesa bajo el paraguas de la compañía norteamericana, 2021 pasará a la historia como el año del regreso de la competición tras dos años en los que la ciudad se ha quedado huérfana de uno de sus eventos anuales más importantes y sin duda el más internacional. La segunda edición del Ironman Vitoria-Gasteiz será la de las mascarillas, el gel hidroalcohólico, la distancia de seguridad y las PCR, pero todo ello quedará olvidado una vez los atletas se ajusten las gafas de bucear y se lancen a las aguas del pantano de Ullíbarri-Gamboa, punto de partida para una de las pruebas más exigentes que existen en el mundo del deporte, compuesta por 3,8 kilómetros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y una maratón –42,2 kilómetros– de carrera a pie.

En ese momento, todo el trabajo quedará en manos de los atletas y de los voluntarios que los ayuden en los avituallamientos y los guíen a lo largo del recorrido. Sin embargo, para que todo ello sea posible en la actual situación de emergencia posible la organización ha tenido que realizar un esfuerzo casi a la altura del que tendrán que realizar los participantes para llegar a la línea de meta. Tras el éxito de la primera edición, el viento soplaba a favor del Ironman de Vitoria-Gasteiz, que logró vender los 3.090 dorsales disponibles para la segunda edición en tiempo récord, ocho meses antes del final del plazo previsto. Lamentablemente, todo ello se vino abajo con la pandemia. La organización, que había fijado la carrera para el 12 de julio de 2020, no tuvo más remedio que suspenderla y devolver la cuota de inscripción a los participantes, a pesar de que intentó hasta el último momento apurar las opciones de que se celebrara en octubre de ese año.

Tras ello, se fijó el regreso de la competición para el pasado 11 de julio, pero al no cumplirse los requisitos exigidos por la organización para que la prueba contara con el máximo seguimiento y participación posible, se decidió el pasado mes de mayo aplazarla al día 5 de septiembre. No sería el único cambio de fecha, ya que, al coincidir con otro evento de magnitud y relevancia para la ciudad como es el FesTVal, se decidió en última instancia celebrar el segundo Ironman de Vitoria-Gasteiz el 12 de septiembre, fecha en la que finalmente se desarrollará la prueba.

MEDIDAS DE SEGURIDAD


Encontrar una fecha en el calendario en la que poder encajar la prueba antes de que llegue el frío del otoño gasteiztarra no ha sido la única tarea de la organización, que ha tenido que trabajar a lo largo del último año en un protocolo y un nuevo recorrido que permitiera que la carrera se llevara a cabo con el visto bueno de las autoridades y de la compañía Ironman. Según la normativa para esta edición, los atletas deberán llevar mascarilla en todos los recintos del evento y no quitársela hasta momentos antes del pistoletazo de salida. Además, se deberá respetar la distancia de seguridad siempre que sea posible y la organización pondrá a disposición numerosos dispensadores de gel hidroalcohólico que permitan a los corredores desinfectarse las manos y reducir al mínimo las posibilidades de contagio. Los recintos estarán señalizados para evitar aglomeraciones y controlar el flujo de participantes.

Sin embargo, uno de los cambios más significativos respecto al Ironman de 2019 ha sido la elección del recorrido del sector de carrera a pie y del lugar en el que se situará la línea de meta y en definitiva el grueso de las actividades relacionadas con la carrera. Si en la primera edición la zona de registro, la tienda oficial, la exposición y el punto de información se repartieron por la Plaza Nueva, la Virgen Blanca y la Plaza del Machete, esta vez estarán en el aparcamiento del Fernando Buesa Arena, una zona mucho más amplia y alejada del bullicio del centro de la ciudad que evitará las aglomeraciones. Además, los atletas deberán acudir al registro y a la recogida de material con cita previa, para distribuir así a los participantes en distintas franjas horarias y reducir las colas en hora punta. La charla de bienvenida con las instrucciones para la carrera se atenderá telemáticamente y las 26 plazas para participar en el Campeonato del Mundo de Ironman de Hawaii que reparte la prueba se asignarán por correo electrónico.

En cuanto al recorrido a pie, que en 2019 pasó por pleno centro de la ciudad, rodeando el parque del Prado y La Florida, cruzando las estrechas calles del Casco Viejo y llegando a la meta en la Plaza Nueva, donde estaba situada una pantalla gigante y una grada para los aficionados y familiares de los corredores. En esta ocasión, sin embargo, el circuito apostará por los pasajes naturales del parque de Salburua, con la calle 8 de Marzo y el Buesa Arena como dos de los puntos en los que podrán reunirse los aficionados que quieran alentar a los participantes y premiar su esfuerzo.

Si la edición de 2019 fue difícil de organizar debido a la magnitud y a las expectativas que generó la entrada de Ironman en el tradicional triatlón de Vitoria-Gasteiz, esta vez será aún más compleja por el contexto en el que se va a tener que desarrollar y las numerosas medidas para evitar la propagación del virus. Sea como fuere, el triatlón gasteiztarra siempre ha dado la talla y este año seguro que lo vuelve a hacer. 

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