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El largo viaje del Biribildu

El equipo júnior del club vitoriano representará a España en el Campeonato del Mundo de gimnasia aeróbica que se disputará en Pamplona del 4 al 13 de septiembre tras culminar una trayectoria de 23 años en la que el conjunto alavés se ha convertido en uno de los grandes referentes nacionales e internacionales del aerostep

El largo viaje del BiribilduPilar Barco

Hay historias que no se miden en medallas. Ni siquiera en los pocos minutos que dura una coreografía sobre un tapiz. Hay historias que se construyen durante años, a base de constancia, sacrificio y una fe inquebrantable en un proyecto.

La del Biribildu también habla de todo eso. Veintitrés años después de que un pequeño grupo de estudiantes diera sus primeros pasos en una modalidad prácticamente desconocida, el club vitoriano volverá a representar a España en un Campeonato del Mundo. Lo hará con su equipo júnior, del 4 al 13 de septiembre en Pamplona, llevando tras de sí mucho más que una coreografía: el trabajo de toda una vida. Es el largo vuelo del Biribildu.

“Es un honor competir a nivel internacional. Es una muestra de que estamos haciendo bien las cosas y eso nos hace sentirnos súper orgullosas”, resume Ainhoa Sánchez, entrenadora y alma mater del Biribildu. El orgullo es aún mayor este año. Al celebrarse el Mundial en España, la competencia por lograr una plaza fue mucho más exigente. “Había muchos más equipos peleando y el nivel era altísimo”, reconoce.

Las ocho gimnastas Ane Sanz, Ainize Azpiazu, Alaitz Mendia, Iraia Oses, Naia Padilla, Olatz Almeida, Olatz García y Ohiana Anillo, junto a las reservas Uxue Touriñán y Ane Arbulu, serán las encargadas de defender los colores de la selección española en la competición júnior, que se celebrará del 4 al 6 de septiembre dentro del programa del Campeonato del Mundo.

UN SUEÑO NACIDO EN EL IVEF

Lo que hoy es uno de los clubes de referencia del aerostep español comenzó casi por casualidad. Corría el año 2003 cuando la Federación Española impulsó esta modalidad de la gimnasia aeróbica y Ainhoa Sánchez, entonces estudiante de IVEF, decidió probar suerte formando un equipo con compañeros de la universidad para participar en el Campeonato de España.

“Para nada pensábamos llegar tan lejos. Sabíamos que había mucho nivel y era impensable vernos ahora aquí”

Ainhoa Sánchez . Entrenadora del Biribildu

Aquella experiencia llamó la atención de la Federación Alavesa, que apostó por crear una escuela. El primer curso reunió a una treintena de niñas. Nadie imaginaba entonces que aquella aventura acabaría situando a Vitoria en el mapa internacional del aerostep.

“Para nada pensábamos llegar tan lejos. Sabíamos que había mucho nivel y era impensable vernos ahora aquí”, reconoce la entrenadora.

Ainhoa Sánchez muestra a sus gimnastas un ejercicio durante un entrenamiento

Hoy, el Biribildu cuenta con 116 deportistas, de las que 25 compiten en las categorías cadete, júnior y sénior. Un crecimiento constante sustentado sobre la cantera y una filosofía que ha convertido al club en un referente dentro y fuera de España.

DE VITORIA A LA ÉLITE MUNDIAL

Biribildu fue uno de los clubes pioneros en apostar por el aerostep, una modalidad de la gimnasia aeróbica que combina ejercicios de alta intensidad sobre una plataforma de step con una coreografía sincronizada en la que el jurado valora la dificultad técnica, la ejecución, la coordinación del grupo y la capacidad artística.

El conjunto alavés ha hecho de esa mezcla su sello de identidad, con montajes de una enorme exigencia física, gran precisión colectiva y una puesta en escena tan espectacular como reconocible.

Las coreografías son de una enorme exigencia física, gran precisión colectiva y con una puesta en escena espectacular

Los resultados no tardaron en llegar. En 2015 disputó su primer Campeonato de Europa en Portugal, donde sorprendió con un brillante cuarto puesto. Dos años más tarde volvió a quedarse a las puertas del podio en Italia y, en 2023, escribió una de las páginas más importantes de su historia al conquistar el bronce continental en Turquía.

También los Mundiales se convirtieron en una cita habitual. El debut llegó en 2016, en Incheon (Corea del Sur), con un octavo puesto que confirmó el potencial del club. En Guimaraes (Portugal, 2018), el Biribildu dio un paso más al quedarse a las puertas del podio con una brillante cuarta posición y ya en 2024, el conjunto gasteiztarra regresó al escaparate mundial en Pésaro (Italia), donde una generación prácticamente nueva vivió su bautismo entre la élite internacional.

Las gimnastas alavesas del Biribildu posan con sus medallas tras el Open de Catalunya, una de las pruebas de esta exitosa temporada

Ahora, ocho años después de rozar las medallas en Guimaraes y tras una nueva participación mundialista en Pésaro, el Biribildu vuelve a la máxima competición con la ilusión de escribir otro capítulo en su historia.

MUNDIAL CON SABOR A SAN FERMÍN

Cuando la Federación Internacional anunció que el Mundial de 2026 se celebraría en Pamplona, el Biribildu fijó el objetivo desde el primer momento. “Cuando nos enteramos de que el Mundial iba a ser en España decidimos ir a por todas”, recuerda Ainhoa.

No fue sencillo. El hecho de competir en casa multiplicó el número de clubes aspirantes y elevó notablemente el nivel. Biribildu presentó equipos tanto en categoría sénior como júnior, aunque solo estas últimas consiguieron el billete mundialista.

“Cuando nos enteramos de que el Mundial iba a ser en España decidimos ir a por todas”

Ainhoa Sánchez . Entrenadora del Biribildu

Ahora les espera un desafío de máxima exigencia frente a selecciones como Hungría, Argentina, México, Portugal o Mongolia. El viernes se disputará la semifinal, de la que saldrá el orden para la gran final del domingo. Allí quieren pelear por todo. “El objetivo es acercarnos lo máximo posible al podio y, si es posible, subirnos a él”, asegura la entrenadora.

Para intentar sorprender al jurado y conquistar al público, el equipo presentará una coreografía muy especial, inspirada en los Sanfermines y acompañada por música de Pamplona. “Estamos en casa y esperamos levantar al pabellón”, afirma con una sonrisa.

Ainhoa Sánchez posa con sus gimnastas del Biribildu al término de un entrenamiento

EL SACRIFICIO QUE NO SE VE

Pero detrás de esos dos minutos de competición hay cientos de horas de trabajo. Cinco días de entrenamiento a la semana. Sesiones de entre dos y dos horas y media de lunes a viernes, que los sábados pueden alargarse hasta las tres horas. Técnica, preparación física, acrobacias, danza clásica, trabajo coreográfico... Todo ello compaginado con los estudios y la vida personal.

“Es mucho sacrificio”, resume Ainhoa. Un sacrificio que no solo se mide en horas. Pese a representar a España en un Campeonato del Mundo, las deportistas y sus familias deben asumir prácticamente todos los gastos de participación. En total, la expedición del Biribildu —las ocho gimnastas y su entrenadora— deberá afrontar un desembolso cercano a los 18.000 euros, unos 2.000 por persona.

Representarán a España en el Mundial, pero la expedición deberá asumir un coste de 18.000 euros, unos 2.000 por persona

La falta de ayudas económicas, tanto de la Federación Española como de las instituciones, obliga al club a sufragar prácticamente la totalidad de los gastos derivados de la competición. Una realidad que contrasta con el prestigio que supone vestir la camiseta de la selección española en un Campeonato del Mundo y que ha llevado al Biribildu a llamar a las puertas de empresas e instituciones en busca de apoyos que alivien el esfuerzo de las familias.

Las gimnastas del Biribildu durante un ejercicio

La paradoja es que competir en Pamplona resultará más caro que algunas de sus anteriores aventuras internacionales. En el Europeo de Portugal de 2015, cada integrante de la expedición abonó alrededor de 1.000 euros; en el Mundial de Incheon (Corea del Sur), en 2016, el coste ascendió a unos 1.400 euros por persona y una cantidad similar supuso el Europeo de Turquía de 2023. En esta ocasión, pese a que el campeonato se disputa a apenas poco más de una hora de Vitoria, la factura se eleva hasta los 2.000 euros por integrante. “Lo asumen las familias. Estamos llamando a las puertas de instituciones y empresas privadas para intentar aliviar un poco ese desembolso”, explica Ainhoa Sánchez.

MUCHO MÁS QUE MEDALLAS

Si algo distingue al Biribildu no son únicamente sus resultados. Es la manera de entender el deporte. Cuando Ainhoa habla de los valores del club no menciona títulos ni podios. Habla de respeto. “Respeto a los compañeros, a los entrenadores y a las instalaciones. Eso es lo primero.”

Después llegan la empatía, el trabajo en equipo, el esfuerzo compartido y la capacidad de ayudar al compañero cuando un entrenamiento se hace cuesta arriba. “Un día tú estás bien y tiras del que tienes al lado. Otro día es él quien tira de ti.”

“Lo importante no es la medalla; lo importante es el proceso y el camino que han hecho para llegar hasta aquí”

Ainhoa Sánchez . Entrenadora del Biribildu

Por eso, para la entrenadora, el éxito nunca depende únicamente del resultado. “Lo importante no es la medalla. Lo importante es el proceso. Estoy igual de orgullosa del equipo sénior por el trabajo que ha hecho, aunque no haya conseguido clasificarse para el Mundial.”

Ainhoa Sánchez posa conel equipo júnior de Aerostep del Club Biribildu que acudirá al Campeonato del Mundo de Pamplona en septiembre

Su voz cambia cuando habla de las gimnastas a las que ha visto crecer desde niñas. Dentro de unos meses, cuando las ocho gimnastas del Biribildu salten al tapiz del Navarra Arena, el cronómetro empezará a correr y la coreografía apenas durará unos minutos.

El jurado valorará la dificultad, la sincronía y la puesta en escena. El público disfrutará de un ejercicio espectacular. Pero detrás de cada salto, de cada apoyo y de cada movimiento viajarán 23 años de historia.

“Mis gimnastas son como mis hijas. Se me llena el corazón al verlas triunfar y el objetivo en el Mundial es pisar el podio”

Los mismos que comenzaron en 2003, cuando una joven estudiante de IVEF decidió reunir a un pequeño grupo para probar una modalidad que casi nadie conocía. Entonces nadie imaginaba hasta dónde podía llegar aquel sueño.

Ainhoa Sánchez sí lo sabe. Porque ha recorrido ese camino desde el primer día. Por eso, cuando habla de las gimnastas que ahora defenderán a España en el Mundial, ya no habla como una entrenadora, sino como alguien que las ha visto crecer. “Para mí son como mis hijas. Se me llena el corazón al verlas triunfar”.