Cada verano, el Tour de Francia convierte carreteras, pueblos y montañas en un escenario que siguen millones de personas de todo el mundo. Durante tres semanas, los mejores ciclistas del globo recorren miles de kilómetros impulsados por dosis de preparación, estrategia y mucha resistencia. Las imágenes de los grandes puertos de montaña, los ataques inesperados y los sprints finales ocupan portadas y retransmisiones, sin embargo, detrás de cada pedalada existe una constante para rendir a un alto nivel: la alimentación.
A estas alturas, decir que el rendimiento deportivo se construye únicamente sobre la bicicleta resulta anacrónico. Cualquiera sabe que otros factores son igual de determinantes en el éxito: los hábitos, las rutinas y decisiones que comienzan mucho antes de que el ciclista se coloque el dorsal. Y es precisamente en ese punto donde se encuentran dos proyectos con raíces navarras. Por un lado, el equipo Caja Rural Seguros RGA, convertido desde hace años en uno de los principales embajadores deportivos de Navarra. Por otro, ALEA, la marca de copos de avena elaborada por HARIVENASA, que ha querido celebrar la participación del equipo en el Tour de Francia con una edición especial de su producto más emblemático.
La iniciativa trasciende a una mera acción promocional y sirve para poner el foco sobre una cuestión que cada vez despierta más interés entre los consumidores: el origen de los alimentos y la forma en que llegan hasta la mesa. Vivimos en la era de las grandes cadenas de suministro, de productos que recorren miles de kilómetros antes de ser consumidos, pero progresivamente también va aumentando la conciencia colectiva de dar valor a lo propio. De aquí, que algunas empresas opten por reforzar precisamente la proximidad.
Del campo navarro a la mesa
Ese es el modelo que ALEA ha desarrollado desde su lanzamiento en 2021. La avena utilizada en sus productos se cultiva a menos de cien kilómetros de la planta de producción de Etxarren, donde también se realiza el proceso de elaboración y envasado. Este sistema permite controlar toda la cadena de valor y ofrece una garantía de trazabilidad del producto desde el campo hasta el consumidor final.
Este sistema permite controlar toda la cadena de valor y ofrece una garantía de trazabilidad del producto desde el campo hasta el consumidor final
La apuesta por la cercanía responde a una cuestión logística pero también tiene consecuencias económicas, sociales y medioambientales. Mantener una relación directa con los productores locales hace que el tejido agrícola de la zona sea más fuerte, y promueve la actividad económica del entorno rural. Por no hablar de que se reducen los desplazamientos para transportar la materia prima, siendo una práctica mucho más sostenible y respetuosa.
En cierta manera, podría decirse que la historia de ALEA es la de un viaje corto. Mientras muchos productos alimentarios pasan fronteras y continentes antes de llegar a las casas, la avena de la marca navarra traza un recorrido mucho más breve; así existe una conexión directa entre el trabajo de los agricultores con la mesa de los consumidores.
La filosofía de proximidad que caracteriza a ALEA coincide en algunos pilares troncales con el proyecto deportivo de Caja Rural Seguros RGA. El equipo ciclista lleva años construyendo una identidad basada en valores como el esfuerzo, la constancia y el compromiso con el territorio. Son conceptos que forman parte del discurso habitual del deporte, pero que, sin duda, pueden extrapolarse al ámbito empresarial e industrial.
Una edición especial para vivir el Tour desde casa
Con motivo del Tour de Francia, ALEA ha querido trasladar esa conexión a los consumidores mediante una edición especial de sus copos de avena. El envase conmemorativo estará disponible en los puntos de venta habituales y permitirá participar en el sorteo de distintos artículos oficiales del equipo Caja Rural Seguros RGA, entre ellos maillots, bidones y gorras. Para ello, los compradores tendrán que acceder al código QR incluido en el propio paquete.
Mucho más que un alimento para deportistas
No es de extrañar que ambas iniciativas se complementen. El ciclismo es, probablemente, uno de los deportes que mejor representan la cultura del trabajo diario; pico y pala o, mejor dicho, pedalada tras pedalada. La relación entre la avena y el deporte también tiene su lógica ya que este cereal se ha convertido en uno de los alimentos más presentes en la alimentación de los deportistas.
Su contenido en hidratos de carbono complejos y fibra contribuye a proporcionar energía de manera sostenida, una característica especialmente valorada tanto por atletas como por personas que simplemente buscan mantener hábitos saludables en su día a día. Desayunos, yogures, batidos o recetas de repostería utilizan con frecuencia este ingrediente, cada vez más presente en la cesta de la compra habitual de muchas familias.
Por ello, la vinculación entre ALEA y el ciclismo resulta natural. No se trata solo de asociar una marca a un evento deportivo de gran repercusión, sino de conectar dos ámbitos que comparten la misma cultura del esfuerzo y la superación.