De Valverde-Tchouaméni a Robinho-Gravesen: los altercados más sonados entre compañeros
El incidente en Valdebebas entre el uruguayo y el francés se suma a una larga lista de trifulcas de jugadores que defendían el mismo escudo
El reciente altercado en Valdebebas entre los jugadores del Real Madrid Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni, ha demostrado que en el fútbol profesional, las peleas entre compañeros no son algo nuevo. Lejos de ser un hecho aislado, este tipo de enfrentamientos entre jugadores del mismo equipo han dejado episodios imborrables en la hemeroteca. A continuación, repasamos cuatro de los casos más sonados del fútbol moderno.
Robinho-Gravesen
La pelea entre el francés y uruguayo es el segundo incidente más grande de la historia de la ciudad deportiva blanca, precisamente después de la que protagonizaron los futbolistas merengues Robinho y Gravesen hace veinte años.
Ocurrió durante la pretemporada del Real Madrid en el verano de 2006 en Austria. El equipo estaba bajo las órdenes de Fabio Capello, un técnico famoso por su mano dura.
Durante un 'partidillo' de entrenamiento, Gravesen, le propinó una durísima patada a ras de suelo al brasileño. Robinho, harto de la agresividad del danés, se levantó de un salto y le lanzó un puñetazo que desencadenó una monumental trifulca. El centrocampista respondió persiguiendo a su compañero por el césped, obligando al resto de la plantilla, con Julio Baptista a la cabeza, a intervenir rápidamente para evitar una desgracia mayor.
Capello no titubeó: expulsó a ambos del terreno de juego de manera fulminante. Aquel incidente sentenció al danés en el club blanco. "Su comportamiento es un poco especial, no me gusta todo lo que hace", declaró Capello, y el danés fue traspasado al Celtic de Glasgow poco después.
Carles Puyol-Vicente Rodríguez
Otro de los conflictos más sonados ocurrió en una de las concentraciones de la selección española. En septiembre de 2005, el equipo dirigido por Luis Aragonés preparaba en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas un partido vital de clasificación para el Mundial de 2006. Había mucha tensión porque el equipo se jugaba no quedarse fuera del torneo.
Mientras el equipo realizaba un ejercicio en campo reducido, Carles Puyol fue al suelo con contundencia para quitarle el balón a Vicente Rodríguez. Al extremo valencianista no le gustó nada la entrada y, desde el suelo, soltó una patada hacia el central del Barcelona. Puyol se revolvió, ambos se levantaron y se enzarzaron, llegando a agarrarse por el cuello y a empujarse de forma violenta.
Morientes, Raúl y Marchena tuvieron que intervenir rápido para separarlos. El seleccionador detuvo el entrenamiento, pegó una bronca considerable a los dos jugadores por dar esa imagen ante las cámaras y les hizo darse la mano delante de todo el grupo para dar el tema por zanjado.
Robben-Ribéry
El mítico dúo del Bayern de Múnich Franck Ribéry-Arjen Robben, protagonizó en 2012 un episodio muy similar al del club blanco. Todo estoy ocurrió durante el partido de semifinal de Champions League contra el Real Madrid.
La bronca empezó en el césped. Poco antes del descanso, el Bayern dispuso de una falta al borde del área. Ambos jugadores querían tirarla. Discutieron de forma visible y Toni Kroos tuvo que mediar. Al pitar el árbitro el final de la primera parte, los dos extremos bajaron al vestuario. Allí, la discusión verbal pasó a mayores y Ribéry le dio un puñetazo en la cara a Robben.
El neerlandés salió a jugar la segunda parte con una marca roja bajo el ojo que las cámaras de televisión captaron a la perfección. Días después, la directiva del Bayern de Múnich confirmó el incidente y multó al francés con 50.000 euros.
Djalminha-Irureta
A veces, la agresión no es entre jugadores, sino hacia el cuerpo técnico. Uno de los casos más graves del fútbol español ocurrió en mayo de 2002 en las instalaciones de Abegondo, protagonizado por el mediapunta brasileño Djalminha y su entrenador en el Deportivo de La Coruña, Javier Irureta.
En un 'partidillo' de entrenamiento, el asistente técnico, Paco Melo, pitó un penalti en contra de la estrella brasileña, provocando que este último se quejara de manera ostensible. Irureta, que miraba desde la banda, le mandó callar y le indicó que, si no estaba de acuerdo con las decisiones, se marchara al vestuario. Djalminha, bastante enfurecido, se dirigió al entrenador y le dio un cabezazo en la cara frente a todos sus compañeros y a los medios de comunicación que estaban allí.
El club inició un proceso disciplinario y le impuso una severa multa económica. Sin embargo, la consecuencia más grave para Djalminha fue en el ámbito deportivo: debido a esta agresión, el entrenador brasileño Luiz Felipe Scolari optó por excluirlo de la lista para el Mundial de 2002, competición que Brasil acabó ganando.
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