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Kerbaol remata en A Coruña

La francesa lanza un duro ataque para vencer la tercera etapa de la Vuelta femenina que lidera Koch

Kerbaol remata en A CoruñaLa Vuelta femenina / Cxcling

La fuga de Vervloet y Wilson-Haffenden fue un canto a la libertad. Partieron desde el amanecer a lo desconocido en un ejercicio más conectado con la fe que con el sentido común.

El ocaso le sobrevino primero a Vervloet y después tocó el hombro de la soledad de Wilson-Haffenden, un centenar de kilómetros en fuga, aplacada por la mejores cuando los repechos recostados cerca del mar agitaron el oleaje de los vatios del tercer acto de la Vuelta femenina. Un día más por la Galicia anfitriona.

En cada picotazo de la carretera se arremolinaban las miradas pendencieras de las buscadoras de gloria, que sonrió a Cédrine Kerbaol en un frenético desenlace en A Coruña, donde posó como una culturista. Gritó su conquista, formidable. En nombre de Noemi Rüeeg. Honró a su compañera.

La francesa agarró el triunfo desde la inteligencia, con un ataque quirúrgico y duro en una etapa entre aceleraciones y frenazos en paralelo a la costa antes de encarar el entramado de pavés, donde el cuerpo es un sonajero de huesos y músculos. De entre las piedras emergió la victoria de Kerbaol, que lo dinamitó todo con una aparición fulgurante en el momento preciso.

Sólo dejó los escombros de la derrota en el retrovisor. Kopecky encabezó el grupo un puñado de segundos después. Por delante, un ejercicio en apnea que le validó un triunfo estupendo. Un homenaje a Noemi Rüegg, su compañera caída y herida en la víspera cuando era líder.

Movimiento perfecto

Sus compañeras de equipo mutaron la pena en alegría. Alice Towers sirvió de catapulta para el impulso definitivo de Kerbaol. De regreso al asfalto, la francesa lanzó su carta. Tenía un as en la manga. Naipe ganador el suyo. Rodó a fuego. Todo ardió.

Antes de la explosión de júbilo de la francesa, en la aproximación a A Coruña, apretó Niewiadoma. Resistió Blasi. Se encorajinó Ostolaza. Se sostuvo Koch, que continúa en el liderato. Faulkner le puso picante.

Giraba el tiovivo, el intercambio de rostros en el frente. Al galope en busca de A Coruña. En cada repecho, un asalto. Más agitación. Al lado del mar quedo, el sol espejado, Kerbaol remata.