Corazonistas se toma la revancha y conquista la Ryder Cup alavesa
Se impone a Marianistas tras una remontada en los individuales en una jornada marcada por la igualdad y el buen ambiente en Larrabea
El pasado sábado se disputó la segunda edición de la Ryder Cup alavesa entre Corazonistas y Marianistas, en lo que volvió a ser una auténtica fiesta del golf alavés en el Club de Larrabea. Eso sí, con rivalidad de por medio y con la revancha de Corazonistas tras el triunfo logrado por Marianistas en la primera edición celebrada el año pasado.
Una segunda edición que, al igual que su predecesora, “salió todo muy bien”, como reconoce Diego López, organizador y capitán de Marianistas. De hecho, en varios aspectos incluso mejoró lo vivido en el estreno.
Y es que, pese al éxito de la primera cita, la meteorología no acompañó entonces, algo que sí ocurrió en esta ocasión y que motivó retrasar la fecha unas semanas. “El día salió estupendo, con un campo de Larrabea en perfectas condiciones”, detalla Diego López. Una idea en la que coincide Héctor Duque, organizador y capitán de Corazonistas, quien subraya que “hizo un día maravilloso” y que todos los participantes pudieron disfrutar al máximo de la jornada.
Así, la competición arrancó con ganas de revancha por parte de Corazonistas, decidido a resarcirse del triunfo inicial de Marianistas y a conquistar el título de esta Ryder Cup alavesa.
Igualdad y remontada
La competición estuvo “bastante reñida”, con piques y competitividad, pero siempre desde “una rivalidad sana”, como subraya Diego López.
La Ryder Cup alavesa comenzó con las partidas de parejas, donde Marianistas tomó la delantera. “Terminamos ganando por 2,5 a 0,5”, admite López, reflejando el dominio inicial de su equipo.
Sin embargo, esa no sería la dinámica del resto del torneo. Corazonistas reaccionó con fuerza en los enfrentamientos individuales. “Finalmente, ganaron 7 de las 10 partidas para llevarse la Ryder por un resultado final de 7,5 a 5,5”, añade el capitán de Marianistas.
Un desenlace con remontada incluida que, pese a la victoria de Corazonistas, “no fue nada fácil”, como recalca Héctor Duque, capitán de los vencedores. “Se consiguió la victoria en el hoyo 17 del partido número 12 de 13”, recuerda mientras deja claro lo ajustado del enfrentamiento.
Y es que la competición se mantuvo abierta hasta los instantes finales. “Hasta el último momento se jugó con mucha rivalidad. Si hubiese empatado Marianistas en ese final, se habría quedado con la Copa -como ocurre en la Ryder Cup original-, pero no pudo ser”, relata Diego López.
Aun así, y a pesar de la derrota, desde Marianistas el balance fue positivo: “Terminó todo con muy buen rollo. Dar la enhorabuena a Corazonistas, que fueron mejores, y con ganas de reconquistar el título el año que viene”.
Más que una competición
Tras la segunda edición de la Ryder Cup alavesa, con la revancha consumada de Corazonistas, llegó el turno de la comida de fraternidad entre ambos equipos, celebrada también el año pasado y que aspira a convertirse en una tradición fija.
Allí reinó de nuevo la cordialidad, con todos los participantes “muy contentos” y con ganas ya “de que llegue el año que viene”. Tanto es así que comenzaron a surgir ideas para una tercera edición.
“Alguno incluso hablaba de hacer la Ryder Cup alavesa de dos días; será complicado que un campo nos lo permita o que los jugadores puedan, pero ahí quedaron buenas ideas”, desvela Diego López.
Incluso hubo quien propuso celebrarla “fuera de Álava”, aunque el propio capitán de Marianistas lo tiene claro: “Una Ryder Cup alavesa tiene que jugarse en Álava”, por lo que todo apunta a que el torneo seguirá fiel a su origen.
Recién terminada la segunda edición, todo indica que habrá continuidad. “Repetiremos otra vez el torneo, con nuevos jugadores o los mismos, y ya veremos cuál será la sede”, adelanta Héctor Duque.
En definitiva, más allá del resultado, la Ryder Cup alavesa vuelve a consolidarse como una cita marcada en rojo para ambos equipos, donde la competitividad y el buen ambiente van de la mano y el verdadero triunfo es seguir construyendo una competición que no deja de crecer año tras año.