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Una pasión sin fecha de caducidad

Cuatro equipos femeninos pelean por el título de la Liga Máster los días 18 y 19 de abril en el polideportivo de Jesús Obrero

Una pasión sin fecha de caducidadCedida

En 2024, Álava dio un paso adelante en la inclusión deportiva con la creación de una nueva categoría de baloncesto: la Liga Máster. Impulsada por la Federación Alavesa de Baloncesto, esta competición nació con el objetivo de ofrecer un espacio a quienes han vivido este deporte durante años y desean seguir compitiendo, con eso demuestran que la edad no es un límite.

Desde su estreno, la liga ha contado con categoría femenina y masculina, aunque ha sido la femenina la que ha tenido un mayor impacto. La competición arrancó con cinco equipos, entre ellos nombres de clubes históricos como Corazonistas, el vigente campeón Egibide o proyectos más recientes como Berriro BC. Dos años después, el número de participantes se mantiene, pero con nuevas incorporaciones como Las Margas o Txidoki, reflejo de un crecimiento progresivo.

El formato es sencillo, pero exigente: una liga regular entre los cinco equipos que culmina en una Final Four. Este fin de semana, 18 y 19 de abril, se celebra la fase decisiva en el polideportivo de Jesús Obrero, casa de las actuales campeonas. Los cruces ya están definidos: Egibide se enfrentará a Corazonistas el sábado a las 17.30, y justo después a las 19:30 será el turno del duelo entre Las Margas y Txidoki. Los equipos vencedores disputarán la gran final el domingo a las 12.00.

Más que competir

Uno de los aspectos más destacados de esta liga es su normativa, diseñada para preservar la esencia de la categoría. El 75 % de las jugadoras debe tener al menos 35 años, mientras que el 25 % restante puede ser mayor de 18. Además, se permite que jugadoras en activo en categoría senior participen en equipos distintos al suyo, lo que favorece la participación y el reencuentro con el baloncesto desde otra perspectiva.

Se permite la participación de jugadoras en activo en categoría senior

La competición es breve –de octubre a abril– y está condicionada por el número de equipos. “Jugamos una o dos veces al mes porque somos pocos”, señala Irune, jugadora de Egibide Máster. Este año, incluso, un conjunto se retiró antes de empezar, lo que evidencia que todavía queda un largo camino para conseguir una liga estable.

Las diferencias con la categoría sénior son notables, especialmente en lo físico y en la conciliación. “Puede haber una jugadora de 52 años defendiendo a una de 19; la diferencia es enorme”, reconoce. La mayoría compagina el baloncesto con trabajo, familia y otras responsabilidades, y las lesiones son una preocupación constante: “No vas nerviosa por ganar, sino por lesionarte”.

“No jugamos solo por ganar, sino por seguir disfrutando del baloncesto sin renunciar a competir”

Irune . Jugadora de Egibide Máster

Más allá de lo competitivo, la liga destaca por su dimensión social. Muchos equipos han surgido de grupos de amigas o madres que han retomado el baloncesto años después, e incluso hay jugadoras que han empezado desde cero recientemente.

A pesar de ello, la Liga Máster sigue siendo una gran desconocida para el público general. Por eso, sus protagonistas insisten en la necesidad de darle visibilidad: “es una competición como cualquier otra, con nivel y exigencia”.

En cuanto a la participación, el principal obstáculo no es la falta de interés, sino la falta de información. “Mucha gente no se apunta porque no sabe dónde hacerlo”, explican. “Si se facilitasen más los procesos para crear nuevos equipos, seguramente habría más jugadoras”.

“La competición crece, pero todavía necesita más visibilidad”

Irune . Jugadora de Egibide Máster

La invitación, por tanto, está abierta: recuperar las zapatillas, reencontrarse con el balón y volver a disfrutar del baloncesto en un entorno competitivo, pero adaptado a otra etapa de la vida. Porque, como demuestra la Liga Máster, nunca es tarde para volver a jugar.