El Tottenham, vigente campeón de la Europa League, atraviesa uno de los momentos más críticos de su casi último medio siglo de historia. Por primera vez desde 1977, la posibilidad del descenso amenaza con fuerza a los Spurs, que después de once jornadas consecutivas sin ganar, que representan su peor racha en la Premier League, figuran a solo un punto de la zona roja cuando restan nueve fechas para la conclusión de la temporada. La llegada al banquillo del exinternacional croata Igor Tudor no ha tenido efecto. De momento, el técnico croata lleva tres derrotas en tres compromisos.
Tudor, que fue cesado esta misma temporada en la Juventus, cogió las riendas del vestuario londinense como reemplazo del danés Thomas Frank, que el pasado verano llegó al club en sustitución del griego Ange Postecoglou, quien logró el título de la Europa League, el primero del club tras 17 años, pero concluyó la pasada temporada en la décimo séptima posición, la primera plaza fuera del descenso. Si bien, entonces Postecoglou logró la salvación con holgura, puesto que dejó al equipo a 13 puntos de distancia de la quema. Tudor es por lo tanto un heredero de la mala dinámica de un Tottenham que actualmente está en serios apuros.
Movilizaciones contra la dirección del club
En la última jornada del campeonato doméstico, el Tottenham prolongó su crisis frente al Crystal Palace. Los Spurs se adelantaron en el marcador, pero los visitantes firmaron antes del descanso el 1-3 que resultaría definitivo. En el intermedio, numerosos aficionados comenzaron a desfilar; abandonaron el campo, a su equipo, como símbolo del hartazgo y la desesperación. Todo ello queda enmarcado en el contexto de la salida el pasado septiembre del presidente ejecutivo Daniel Levy, que puso fin a 25 años en la dirección del club. Ahora, la afición critica a la directiva de falta de ambición y ha convocado movilizaciones contra el personal de los despachos.
Pese a la última debacle, Tudor realizó unas declaraciones que sorprendieron a los seguidores, que dejaron el estadio precisamente por la poca ilusión que transmite el equipo. “Te lo voy a decir y quizás te suene raro, pero creo más después de este partido de lo que he creído antes. He visto algo”, manifestó el croata. Tudor ve brotes verdes donde la mayoría del público observa un hundimiento.
La novena plantilla más cara del planeta
El técnico también recurrió al argumento de las lesiones para justificar la situación del equipo. “Cuando vuelvan los lesionados, estoy seguro de que tendremos un buen equipo y las victorias llegarán. No es fácil aceptar el sitio en el que estamos ahora, pero es lo que hay”, pronunció. En este momento, el entrenador cuenta hasta nueve bajas por problemas físicos. Pero el fondo de armario debería hacerse notar. Al fin y al cabo, según el portal Transfermarkt, el Tottenham presenta la novena plantilla más cara del planeta, cifrada en un valor de 876 millones de euros.
En la próxima jornada, el Tottenham perseguirá su primer triunfo en 2026 en la visita al Liverpool. Será un duelo de necesidades, puesto que los reds necesitan ganar para recuperar la posición de Champions League. Pero antes, este martes, la tropa de Tudor deberá medirse al Atlético de Madrid en el encuentro de ida de los octavos de final de la máxima competición europea. Los Spurs han encontrado en la Champions su tabla de salvación, la excusa para ahogar los lamentos. En este apartado el rendimiento es radicalmente opuesto. No en vano, el club inglés logró finalizar la Fase de Liga entre los ocho primeros. Ahí sí ha ejercido su condición como uno de los llamados Big Six del fútbol inglés.
Dos victorias como equipo local
Pero en la Premier League el Tottenham coquetea con una caída a los infiernos que de sucederse traería consecuencias de dimensiones catastróficas. Ocupa la decimosexta plaza, con 29 puntos; solo Nottingham Forest (28), West Ham United (28) y los desahuciados Burnley (19) y Wolverhampton (16) caminan peor. Quizás lo más llamativo sea el desempeño como conjunto local. Los Spurs solo han sumado dos victorias en sus 14 partidos en el Tottenham Hotspur Stadium, un proyecto que costó 1.000 millones para abandonar White Hart Lane.
Quinto con más gasto del mundo en el último lustro
El rendimiento de los Spurs en liga tampoco guarda relación con su inversión. Esta temporada es el sexto equipo de la Premier a nivel de gasto: ha invertido 265 millones de euros en refuerzos, superado por Liverpool, Chelsea, Manchester City, Arsenal y Newcastle. No obstante, teniendo en cuenta la inversión realizada en el último lustro, es el quinto club que más ha gastado del planeta: 998 millones de euros, solo por debajo de Chelsea (1.820), Manchester City (1.100), Manchester United (1.090) y Paris Saint-Germain (1.060).
Pese a los poderosos desembolsos, el club encadena años sumido en la inestabilidad. Al menos, así lo han considerado los dirigentes, que han cambiado de entrenador en nueve ocasiones, entre interinos y oficiales, en las últimas siete temporadas. El antecesor a todos ellos fue Mauricio Pochettino, que permaneció en el cargo casi los mismos partidos que todos sus predecesores. El argentino fue capaz en 2019 de conducir a la entidad del norte de Londres a su primera final de la Champions de su historia.
Un calendario a priori asequible
Tras medirse al Liverpool, el Tottenham deberá hacer frente a Nottingham Forest, Sunderland, Brighton, Wolves, Aston Villa, Leeds, Chelsea y Everton, un calendario que a priori se antoja asequible para poder evitar un descenso que se ha dado en cuatro ocasiones (1914-15, 1927-28, 1934-35 y 1976-77) desde la fundación de la entidad en 1882.
Levy preparó al club para una posible caída, ya que los salarios de los jugadores se verían reducidos a la mitad en tal caso debido a cláusulas en los contratos. Cabe apuntar que el gasto actual de la plantilla es de 156 millones, según Capology. Pero perder la categoría podría tener consecuencias catastróficas, ya que el club dejaría de ingresar una cifra cercana a los 300 millones de euros en comparación con la dinámica de los últimos años. Además, hay que tener en cuenta que el año pasado sufrió pérdidas por un valor cercano a los 150 millones y que arrastra una deuda financiera próxima a los 900 millones, ligada principalmente a la financiación del estadio inaugurado en 2019. Por todo ello, el Tottenham está ante una situación crítica.