El frontón de Luzaide homenajea a su hijo pródigo. La cancha, la piedra, la piel, talla el nombre de Fernando Arretxe, uno de los mejores pelotaris de la historia. Campeón en todas las modalidades, Arretxe destacó por su espíritu de lucha, su capacidad de resistencia, su propuesta espartana y el sacrificio sobre la cancha.
A Arretxe no se le podía ganar, había que derrotarlo para que no regresara, para que no devolviera otra pelota al frontis. La esencia de Fernando Arretxe impregnó el maratón de la noche, casi madrugada, del viernes.
Invocó el alma guerrera de Arretxe a Aitor Elordi, José Javier Zabaleta, Jokin Altuna y Joseba Ezkurdia, que libraron el partido más duro del Parejas, el más peloteado. Se fue el duelo, una guerra de trincheras, hasta los 871 pelotazos.
La agonía presidió una propuesta emocional, que varió entre el arranque salvaje del vizcaino y el navarro, recuperada su pose dominadora, y la rebeldía y contestación de Altuna III, dispuesto a desparramar toneladas de magia y sabiduría, y la defensa extraordinaria de Ezkurdia, honrando su nombre a cada pelotazo.
Altuna-Ezkurdia: 21
Elordi-Zabaleta: 22
Duración: 76 minutos.
Pelotazos: Se cruzaron 871 pelotazos a buena.
Saques: 2 de Altuna III y 2 de Elordi.
Tantos en juego: 10 de Altuna III, 3 de Ezkurdia, 6 de Elordi y 6 de Zabaleta.
Errores: 2 de Altuna III, 6 de Ezkurdia, 4 de Elordi y 2 de Zabaleta.
Marcador: 0-2, 2-2, 2-8, 5-8, 5-11, 9-11, 9-13, 18-13, 18-16, 19-16, 19-19, 21-19 y 21-22.
Incidencias: Lleno en el frontón Fernando Arretxe en la primera visita del Parejas a la localidad.
La puesta en escena de Elordi y Zabaleta les situó en una renta estupenda en el meridiano del pleito (5-11). El material, de tiro y virulento, era un tesoro para el zaguero de Etxarren, dominante e intimidante.
El delantero de Mallabia supo encontrar los huecos mientras Altuna III apenas podía interferir ante el catálogo de Zabaleta, que buscaba hacer palanca para desvencijar a Ezkurdia, exigido como zaguero en el sótano del frontón.
La respuesta de Altuna III
Ocurrió que Jokin Altuna dio con un respiradero para salir del laberinto y la opresión. El genio de Amezketa se reactivó. En el cestaño dieron con una pelota ideal para sus intereses, para volcar el pulso a los cuadros delanteros, el barrio de la alegría de Altuna III, su reino. Del 8-13 en favor de Elordi y Zabaleta, el marcador configuró un 18-13 para el de Amezketa y el de Arbizu.
Entró la disputa en un terreno emocional, de intensa pelea por cada pulgada del frontón y por cada fogonazo en el marcador. Elordi y Zabaleta pegaron una dentellada de tres tantos. Pesaba para entonces cada pelotazo, espesado el juego a medida que el material apagaba el brillo y los tanteos eran minería.
El frontón, a reventar, vivía una fiesta, una oda a la pelota, a la artesanía del estajanovismo. Igualados a 19, Altuna y Ezkurdia se situaron a un dedo de la victoria: 21-19. Lo tenían pero no lo cerraron.
Elordi dio con la luz para que todo se decidiera en el último chasquido, en un ambiente cargado de electricidad y de solemnidad. Cada pelotazo era una duda existencial, el ser o no ser. Defensas prodigiosas y suspiros. Hasta que un pelotazo de Zabaleta tumbó la última empalizada de Ezkurdia. Elordi y Zabaleta celebran la agonía.