César Caneda central vitoriano de la ud logroñés

"Me gustaría seguir en activo y demostrarme que todavía puedo jugar en Segunda"

31.05.2020 | 23:22
Hace días cumplió 42 años y podría ser perfectamente el padre de algún compañero de vestuario en Logroño, pero César Caneda se resiste a decir adiós a su gran pasión.

Hace días cumplió 42 años y podría ser perfectamente el padre de algún compañero de vestuario en Logroño, pero César Caneda se resiste a decir adiós a su gran pasión.

vitoria – El incombustible César Caneda está a tan solo 90 minutos de rubricar el ansiado ascenso con la UD Logroñés, última parada de un futbolista intachable que todavía carece de fecha de caducidad a tenor de sus palabras. Con la ilusión de un recién iniciado en la materia, el central vitoriano de 42 años cumple su cuarta campaña en tierras riojanas, donde su figura es respetada y querida a partes iguales tras una trayectoria modélica que sigue causando perplejidad.
Un caso de longevidad único detrás del cual tan solo hay trabajo, pasión y entrega en cuerpo y alma a un deporte de masas que desde hace tiempo compagina con su faceta como empresario. De superar a partido único al Atlético Baleares, Castellón o Cartagena, los tres posibles rivales de la primera eliminatoria en la fase de ascenso prevista a finales de julio, César confirma en esta entrevista que previsiblemente estirará su carrera un curso más.

La Federación confirmó hace días que la UD Logroñés es el campeón del Grupo II. Una vez oficial la ansiada vuelta del fútbol, ¿qué opciones vislumbra para retornar a la categoría de plata?

–Creo que el play off siempre es difícil y las circunstancias actuales que nos han llevado a estar parados los dos últimos meses van a igualar muchísimo las fuerzas. Antes del parón, estábamos en un gran momento a nivel anímico y deportivo. Quizá esa dinámica podíamos haberla llevado hasta el play off, pero ahora las cosas se nivelarán. Seguro que será una eliminatoria muy complicada ante el líder de otro grupo y puede pasar cualquier cosa. Si tienes un día acertado, fenomenal, pero si es un día tonto, pues la lías.

No sirve de nada sacar la friolera 13 puntos al segundo porque ahora se lo jugarán todo a cara de perro en 90 minutos. Sin un excesivo optimismo, ¿verdad?

–Por supuesto. Las circunstancias han venido así y ha habido un poco de todo para explicar semejante ventaja. De todos modos, el año pasado ya se habló de que este grupo era el peor de los cuatro y terminaron ascendiendo el Mirandés y el Racing. Entonces se demostró que no era tan malo como la gente pensaba y esta campaña, pese a dicha distancia, ni mucho menos veo que seamos el grupo más débil de la categoría.

¿Ha dispuesto ya de tiempo para empaparse de las fortalezas de los tres posibles adversarios: Atlético Baleares, Cartagena y Castellón?

–Tengo conocidos en esos tres equipos porque he jugado con ellos en alguna ocasión, pero si soy sincero no tengo ni idea.

¿Volviendo ya a la normalidad tras el largo parón?

–Afortunadamente, sí. Empezamos el pasado lunes los entrenamientos, el viernes nos hicieron los test de coronavirus y por fortuna nadie dio positivo. Empezamos con trabajo individual a nivel físico con la división del terreno de juego delimitada para que cada futbolista esté en su zona y estos días más de lo mismo, trabajo físico y empezando a poner un poco la maquinaria en marcha.

Alguien con tantas batallas a sus espaldas, ¿cómo ha vivido este confinamiento y el estado de alarma?

–Soy una persona que tampoco le da excesivas vueltas a las cosas. Nos viene la situación así y hay que aceptarlo. Debemos ser conscientes de que esto ha sido un shock para todo el mundo: la gente de a pie, los de Michelin, los de Mercedes, los futbolistas... Nos ha afectado a todos por igual. Sí es cierto que al no poder entrenar, te sientes un poco extraño en tu día a día. Imagino que las sensaciones serán similares al de alguien que lleva veinte años yendo a la fábrica. Se supone que las ligas profesionales se van a reanudar. Veremos cómo evoluciona todo e intentaremos estar preparados.

Conociendo el mimo con el que cuida su cuerpo, nadie duda acerca de su perfecto estado. ¿Es así?

–Yo tengo mi propio preparador físico (Jorge Domingo) y él es que me ha marcado un plan de trabajo para hacer todos los días, tanto en Thefit como en casa que tengo un pequeño gimnasio montado. He estado siguiendo sus órdenes para intentar perder lo menos posible en cuanto a estado físico. Yo vivo en Elorriaga, tenemos un perro y un jardín y para mí ha sido algo llevadero.

Antes del parón por el virus, marcó un gol de cabeza al filial de Osasuna que permitió a su equipo sumar los tres puntos. ¿Cómo imagina la vuelta a nivel personal?

–No sé si este parón afectará a mi rendimiento. La verdad es que la incertidumbre está ahí. Venía jugando prácticamente todo esta temporada y desconozco cómo lo voy a llevar. Seguro que lo notaré algo más que los jóvenes de veinte años que vienen pegando fuerte desde atrás, pero precisamente he estado trabajando todos los días para igualar mis fuerzas a las de los compañeros.

¿Ha seguido alguna rutina especial para mantenerse en forma?

–No, no... Desde hace años cuido la alimentación, llevo a rajatabla el tema de los descansos y el entrenamiento. He mantenido mi rutina de siempre y nada más, quizá he tenido más tiempo para descansar de lo habitual porque al final en casa no tienes nada que hacer y estás sentado o tumbado.

La UD Logroñés aplicó un ERTE a la plantilla para minimizar los daños de la emergencia sanitaria. ¿Ha entendido la situación?

–Evidentemente no había vivido nunca un momento así. Esto nos ha pillado a todos de imprevisto y lo tomo como algo normal. Al final, te relacionas con amigos y familiares que viven la misma situación que nosotros. La gente nos ve a los futbolistas como unos extraterrestres o alguien diferente al resto, pero también somos personas como el resto y nos afectan las mismas situaciones. Lo he tomado como una medida de la empresa que me paga y, por tanto, la acato. Por suerte, ya hemos salido de él.

Aduriz se retiró hace días porque su cadera no estaba para muchos trotes a los 39 años. Usted, que tiene tres más, ¿sufre achaques?

–No, no... para nada (risas). Mi buen estado físico y el hecho de que no tenga lesiones es lo que me lleva año tras año a seguir adelante. Cuando era más joven, sí padecía molestias de una manera rutinaria y era un rollo, pero llevo unas cuantas temporadas en las que no tengo ningún tipo de dolores. Como deportivamente Sergio Rodríguez –su entrenador en Logroño– me sigue poniendo y dándome bola, pues es lo que hace que continúe al pie del cañón.

¿Cómo le miran los compañeros del equipo que perfectamente podrían ser sus hijos?

–Mi relación con ellos es normal. No soy de las típicas personas que va dando consejos. Cada uno debe buscar su camino y no por tener más años me toca aconsejar a alguien. Al final, el que te pregunta y se interesa por ciertas cosas, le puedo decir lo que a mí me ha venido bien, pero eso no significa luego que a él le vaya a venir bien. Mi relación con los compañeros es buena. Al final, la diferencia de edad con ciertos jugadores es bastante amplia porque a alguno le saco 15, 20 ó 25 años. Entonces se nota bastante estar conviviendo con gente de 20 años que en su cabeza tiene cosas totalmente diferente a las de una persona con 40. Pero la verdad es que me llevo bien con todos y a mí me da la vida ir a entrenar todos los días a Logroño con gente tan joven. Es lo que me hace levantar todas las mañanas para seguir disfrutando.

¿Siente que le admiran tras batir tantos récords de longevidad?

–No, para nada. La verdad es que no (risas). Me considero una persona normal, un compañero más que evidentemente soy más viejo que ellos, pero ni soy especial ni nada por el estilo.

El ascenso a Segunda supondría una guinda perfecta para su modélica carrera. ¿Sueña con ello?

–Lo cierto es que ya lo he pensado varias veces. Sería impresionante tener la opción de ascender con un club en el que llevo cuatro temporadas y me he sentido muy querido desde el primer día por la gente. Cuando estás en una empresa o en un equipo, siempre intentas que todo funcione y que los éxitos deportivos se cumplan. Sería un final feliz y soñado, por así decirlo.

¿Le dicen algo cuando camina tranquilamente por la calle?

–Sí, algunas personas sí. Hay un tipo de público entre 35 y 45 años que es una franja de edad que se relaciona conmigo. Esa gente se ve un poco reflejada, les gusta que siga dando el callo con mi edad.

La pregunta del millón. ¿Continuará un año más en caso de ascenso a Segunda?

–No lo sé. Sí me gustaría intentarlo, aceptar el reto de intentar prepararme lo mejor posible para demostrarme sobre todo a mí mismo que sí puedo. Sería un reto muy bonito, pero falta el play off que quizá sea lo más complicado de todo este proceso. Luego es cuestión de que el entrenador cuente contigo, el club cuente contigo y se den todas las circunstancias. Pero a nivel mental puede ser un reto bonito que intentaré hacer realidad.

La UD Logroñés lleva ya años tratando de asomar la cabeza tras años lejos de la élite. ¿Cómo viven sus aficionados este momento tan especial que puede desembocar en una inmensa alegría?

–La ciudad está con muchas ganas de vivir el sueño del ascenso. La pasada temporada conseguimos meternos en el play off y nos quedamos a un paso de la final perdiendo ante el Hércules. Este año todo ha ido rodado y la gente tiene la esperanza de regresar a la categoría que se merece. Será cuestión de estar bien en un partido.

"Me da la vida ir a entrenar a diario a Logroño con gente más joven, es lo que me hace levantar todas las mañanas para seguir disfrutando"

"¿El ERTE? La gente nos ve a los futbolistas como si fuéramos extraterrestres, pero nos afectan las mismas situaciones que al resto"


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