Hoy corremos con Gonzalo

Sodupe Negu Lasterketa / La crónica

29.01.2020 | 06:24

La víspera a la carrera sentía que las piernas estaban a punto, con ganas de ser probadas el domingo en Sodupe. Unos cuantos periodos de lluvia el sábado y encontrar la zona del polideportivo de la localidad vizcaína con bastantes charcos, así como la niebla que todavía rondaba las montañas limítrofes, me generaron un poco de duda por cómo se iba a encontrar el terreno, sobre todo en un par de puntos clave, una zona con barro sobre el kilómetro 5, y la bajada con piedras antes del refugio del Eretza.

Con esas dudas, las cuales finalmente quedaron disipadas de forma positiva ya que el terreno estaba bastante mejor de lo esperado, fuimos Asier y yo a recoger el dorsal. Todo muy rápido, dentro del polideportivo, donde estaba además situada la línea de salida y meta, con buena temperatura, la cual se agradece ya que el día había amanecido fresquito y, sobre todo, con el detallazo por parte de la organización de poder tomar un cafecito e incluso alguna galleta para calentar el cuerpo y llenar el estómago. Estas cosas, junto con el servicio de consigna que permite dejar todo en el lugar de las duchas y no tener una vez acabada la carrera que ir de nuevo al coche a por la mochila, creo no cuestan mucho y se agradecen un montón por parte de todos los que tomamos parte en este tipo de pruebas.

Una vez con el cuerpo caliente gracias al café, y con la ropa y zapatillas puestas, aprovechamos los minutos de antes de la salida para conversar con gente conocida, al final ya son muchas carreras y nos vamos conociendo entre todos. Hablo con Lexuri, Raúl, Vanessa, todos ellos integrantes de un nuevo club de monte recién creado el Runnea Team Bizkaia, y puedo ser testigo de su primera foto de grupo antes de una carrera. Me cuentan que están con ganas y que por lo menos les gustaría bajar su tiempo del año pasado. Esto Lexuri y Vanessa, porque en el caso de Raúl, que se está preparando para una maratón de montaña, es su primera vez en Sodupe.

Minutos antes de la salida me encuentro con otra cara conocida, es el caso de Aintzine. Tuve la suerte de compartir la parte final de la subida al Zaldiaran en la Gasteiz Trail del pasado mes de septiembre. Está con ganas a pesar de que le viene un poco pronto esta prueba, pero intentará estar cerca de las tres horas de carrera, su objetivo para este día. Finalmente salimos juntos, Asier, Aintzine y yo. El primer kilómetro y medio es todo por asfalto en dirección a un desvío para coger ya zona de monte. Personalmente viendo que justo detrás del polideportivo hay un monte, no sé si podría haber variado el recorrido para buscar una variante, ya que me parece demasiado asfalto para una carrera de tan solo 18 kilómetros. A eso hay que sumarle que los últimos 1,5 kilómetros son iguales pero en sentido contrario, lo que no hace más que reafirmarme en mi idea de que un recorrido algo alternativo hubiera sido mejor. Tengo que reconocer que es el único pero que le pongo a la organización, ya que el resto del trayecto es espectacular.

Empieza el monte Ya en terreno de monte vamos poco a poco subiendo por una pista preciosa, pasando varias veces a un lado y otro del río Grazal. Es aquí donde le digo a Asier, que tiene un punto más que yo, que tire para delante y que se pruebe, ya que es posible que haga un gran tiempo. Me quedo con Aintzine, pero será por poco tiempo. Después de pasar el río por medio de unas piedras, y meter gracias a mi gran habilidad el pie dentro de él, en el momento que el sendero se estrecha, la pendiente se hace un poco más fuerte. Aintzine, que ya se había quedado un poco atrás, aquí definitivamente quita una marcha y pone un ritmo más cómodo para ella. No pasa nada ya que terminó dándole vuelta a este mal momento y no solo bajo de tres horas, sino que hizo un excelente tiempo de 2 horas y 39 minutos. Zorionak.

Casi llegando al kilómetro 5 tuve la grandísima suerte de cambiar de compañera de ruta. Se trata de Mate, una veterana como yo, pero con bastantes kilómetros en las piernas. A los dos nos vino bien el tapón que se formó en esta parte más estrecha ya que al andar recuperamos bastante y además teniendo en cuenta lo que teníamos por delante, lo cierto es que lo agradecimos mucho.

Tampoco sería esta mi rueda a seguir, ya que en el siguiente tramo de subida, bien porque Mate bajó un poco el ritmo bien porque yo acelere el paso, sin darme cuenta la fui dejando poco a poco atrás. Este tramo antes del primer avituallamiento fue donde mejor me encontré, luego ya me tocaría sufrir, pero es cierto que pongo mi ritmo de subida y empiezo a adelantar a un montón de gente, lo cual indirectamente me llena de moral. Encima el tiempo acompaña e incluso el sol nos ayuda en esta subida componiendo junto con el cielo azul y el verde de los árboles una preciosa estampa en medio de la cual la dura subida no lo es tanto.

Antes de llegar al avituallamiento toca una zona de pista de cemento en bajada. Pues bien, es aquí donde por lo menos la mitad, sino más, de la gente que había pasado en la subida me adelanta. Como me cuesta mantener los ritmos para abajo, todo lo que gano, o casi todo, lo pierdo en las bajadas. Eso es algo en lo que tengo que mejorar, lo entrenaremos. Ya en el avituallamiento, después de tomar dos vasos de agua -se me hace raro ir sin la mochila de hidratación-, enfilo una larga subida por pista en la que se repite la historia, vuelvo a ganar posiciones. Justo en la parte superior de la pista, tras un giro de 180 grados llega una de las dos subidas duras que quedan. Cuando la estoy comenzando coincido con David, que no lo está pasando muy bien.

Le pregunto qué es lo que le sucede y no sabe bien qué contestar: que si algo le ha sentado mal, que si no tiene fuerzas... El caso es que hace unos días estuvo entrenando por la zona e hizo el recorrido en dos horas. Hoy no tiene pinta, según me comenta, ni de que sea capaz de terminar. Tiene a los amigos en el refugio, lugar donde está situado el segundo avituallamiento. Ahí tiene pensado dejarlo. Le intento animar diciéndole que coma algo con sal en el refugio, justo antes de la última subida, que me siga que le marco el ritmo de subida, que sea capaz de sufrir unos minutos y que seguro que le da la vuelta a la situación. Mala cara no tiene, pero las sensaciones por dentro solo él sabe cuáles son. Subimos a buen ritmo y bajamos por una zona de piedras, que pese a la lluvia no se encuentra en muy malas condiciones. Al llegar al refugio como algo rápido y le dejo allí comiendo. Finalmente, consiguió llegar a meta solamente cuatro minutos detrás de mí. Bravo David, muchas veces es algo más de cabeza que de piernas. Enhorabuena por darle la vuelta.

Saliendo del refugio solo queda la última subida hasta el buzón del Eretza. Aproximadamente un kilómetro con unas rampas medias del 30% de desnivel positivo. Pongo mi ritmo de crucero y voy poco a poco subiendo mientras adelanto a bastante gente nuevamente. No se me hace nada larga la subida, encima las vistas con todo despejado son impresionantes y otra vez todo esto me ayuda a ir rápido hasta la cima. Tras la foto de rigor en el Eretza, comienza la larga bajada hasta la línea de llegada en Sodupe. El primer tramo cómodo por hierba y sin mucho desnivel da paso a otro tramo más empinado justo antes de entrar en un pequeño bosque. Ya me están adelantado de nuevo a los que he pasado subiendo. Por curiosidad cuento a ver a qué número de personas adelanto yo. Cuando llego abajo solo he pasado a uno, increíble, soy malísimo bajando. El bosque presenta, sumado a la dificultad de las numerosas raíces del suelo, que es un terreno bastante inestable con mucha piedra y zonas sobre todo la parte final del mismo con el terreno bastante descompuesto.

Hacia la meta Al final recupero líquidos en el último avituallamiento y enfilo la parte final de la bajada por una cómoda pista, que, si bien tiene momentos de cierta pendiente, con fuerzas es un tramo que se puede hacer muy rápido. Continúo perdiendo posiciones, pero ya mi objetivo no es, nunca lo es, el puesto, sino intentar acabar por debajo de las dos horas y media. Era una marca que tenía en la cabeza al empezar, pero como el día que estuve reconociendo el terreno, a pesar de ir tranquilo, el tiempo se me fue a las tres horas, para mí que soy un globero. Disfruto mucho del monte a este nivel eso sí, de esto de las carreras de montaña, me parecía complicado conseguir dicho tiempo.

Ya termina la zona de monte y nos queda el tramo de asfalto del inicio, pero en sentido contrario. Aquí tengo otra de las sensaciones agridulces de la carrera. Pese a pasar por medio de todo el pueblo no se nota mucho ambiente, mas allá de la zona de meta, con los familiares y alguna abarrotada terraza disfrutando del día, no sé cómo hubieran estado de no salir tan buena temperatura. Me da un poco de pena ya que siempre es bonito vivir esos últimos metros con gente animando. Quizás el tener la meta dentro del polideportivo lo hace menos accesible a la gente que tenerla en la plaza principal. También es verdad que en estas fechas lo normal no es estos días como el del domingo, así que en un día de frío y lluvia también se agradece el llegar y reponer fuerzas resguardado. Como se ve es difícil acertar, pero la sensación fue un poco desangelada la verdad.

Por fin llego a meta bajando de las dos horas y media y pocos minutos más tarde llega Mate. Bien por ella. Mientras aprovecho el avituallamiento de meta me encuentro con Lexuri la cual se ha superado a si misma con un excelente tiempo de 2 horas y 17 minutos, 23 minutos menos que el año pasado. Zorionak, te espera un 2020 impresionante. Vanessa también mejora su tiempo haciendo 2 horas y 21 minutos. ¡Cómo corren estas chicas! El tercero en discordia, Raúl, ya está a otro nivel, igual que Asier. Tardan 1 horas 56 minutos y 2 horas y 6 minutos, respectivamente. En el caso de Asier le penalizó el comenzar conmigo. De no ser así hubieran llegado los dos juntos. Enhorabuena a todos ellos.

En resumen, una carrera preciosa, quitando ese tramo excesivo de asfalto, con unos senderos preciosos y un coloso en la orografía vizcaína como el Eretza. Destacar lo bien organizado que estaba todo y el completísimo banquete final que teníamos en meta. Así da gusto. Dentro de poco vamos a Gipuzkoa, provincia que todavía no habíamos pisado en esta sección. Esa espina nos la quitaremos el 16 de febrero en la Lezo-Jaizkibel.