Cuando The Hives marca el camino
The Adicts se despiden del público para cerrar la primera y concurrida madrugada en Mendizabala
Cuando el jueves ya era viernes, el Azkena Rock Festival de 2026 despidió su primera madrugada en Mendizabala, un primer envite marcado por el regreso de The Hives, aunque fueron muchas las cosas que sucedieron en el recinto de la capital alavesa antes, durante y después de su paso. Con el termómetro con ganas de sumarse a la fiesta y miles de personas sin ninguna intención de pillar cama pronto, el certamen completó un día inaugural que, como suele suceder siempre, fue todo un maratón porque es verdad que hay menos actuaciones y menos horas, pero todo se concentra mucho.
Terminado el concierto de Imelda May y con la oscuridad de la noche ya dominando todo, hubo que repartirse entre el Trashville –donde la temperatura era todavía más alta para recibir a The Concrete Boys– y el segundo escenario al aire libre del recinto. Aquí, Corrosion of Conformity se conjuró para que los cuellos de los presentes se pusieran a prueba. Era justo lo que necesitaba el momento, una buena descarga ofrecida por un grupo que no hace prisioneros. Los de Woody Weatherman llevan mucho en esto como para andarse con tonterías.
“Sin garitos pequeños no hay festivales grandes; por eso hay que cuidarlos”
El inigualable Evaristo
A sudar
Con el ánimo de los presentes por todo lo alto tras una actuación corta y contundente, las miradas se centraron en las tablas principales de Mendizabala. Allí apareció el primer cabeza de cartel de este año, The Hives. Tampoco hay que negarlo, Pelle Almqvist y compañía son de los que causan división de opiniones de manera radical. Hay quien no les va a pillar el punto nunca y eso no va a cambiar a estas alturas de la película. Los que sí, disfrutaron como enanos y eso que los años pasan. Pero el sello propio del grupo siempre permanece. Se sudó y de lo lindo con ellos. "Azkenitos".
Azkena Rock Festival: la gran guinda del pastel
Tras ellos, hubo unos cuantos que abandonaron Mendizabala, pero fueron muchos los que aguantaron para el arreón final. Sin menospreciar ni a Les Robots ni a Ángel y Cristo, compartir la despedida de The Adicts estaba por encima de cualquier otra consideración. Normal que el grupo esté alargando un poco más de lo previsto su gira de adiós porque sigue en un estado de forma más que considerable. Entre saltos y gritos terminó una primera madrugada de altura.
