Circle Jerks, el valor de la veteranía
Keith Morris y los suyos ponen a prueba el tercer escenario del Azkena Rock Festival
Hay grupos que parecen tener seis o siete vidas, más allá de sus idas y venidas, y de que han pasado muchos, pero muchos, años de su puesta en marcha y momentos de mayor apogeo. Por supuesto, hay bandas que siguen sin entender, tal vez, que una buena retirada a tiempo, es la mejor decisión posible. Y hay otras que saben adaptarse a su presente sin perder de referencia todo lo que fueron. En la capital alavesa, de la mano por ejemplo del propio Azkena Rock Festival, se han visto casos claros de ambos casos. Por fortuna, Circle Jerks está en el segundo grupo.
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Tras su descanso del jueves, el tercer escenario al aire libre de Mendizabala ha vivido un arranque a la altura de las circunstancias, contando con citas ineludibles como la que el público ha tenido, a eso de las nueve de la noche, con los de Keith Morris. Él, por cierto, volvía a un recinto que ya conoce, en el que estuvo en el ya lejano 2015, aunque en aquella ocasión con Off!.
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Los años pasan, eso es evidente. Y hay quien lleva en el cuerpo tres o cuatro vidas, no solo una. Pero el paso de Circle Jerks por Mendizabala ha servido de clara demostración de que quien tuvo, retuvo. La banda ha sido, es y será una referencia para multitud de artistas y grupos de la escena hardcore punk. Y aunque la escena haya cambiado mucho desde sus inicios a finales de los años 70 del siglo pasado, y a pesar de sus apariciones y desapariciones, lo cierto es que buena parte de lo hecho en su ayer sigue siendo más que válido hoy.
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Junto al público
Parte de la familia azkenera, además, ha estado por la labor. Eso siempre hace que todo vaya mejor. Morris y los suyos han descargado con ganas y sin piedad, y el personal se ha quedado con cada momento, más allá de que su propuesta tenga un público determinado dentro del recinto. Con todo, la zona del tercer escenario, justo al lado de la entrada a Mendizabala, ha mostrado un aspecto más que importante a lo largo de una actuación intensa. Duro y a la cabeza, como ha comentado uno de los presentes.
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Morris es un tipo especial en todos los sentidos. Cuando se sube a un escenario, sabe muy bien lo que se hace. También se le nota a la perfección cuando no anda fino. Claro que él es su más exigente crítico. No ha sido el caso. Tanto él como el resto de los actuales componentes de Circle Jerks no han tenido problema para dejar al ARF más que saciado después de todo lo que ha pasado, aunque a más de uno el concierto se le ha hecho corto. Mejor quedarse con ganas de más, eso siempre es así. En la música y en todo.
