Intentar resumir toda la trayectoria de Ana Vallés en importantes reconocimientos como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes sería injusto. Pero no se puede pasar por alto que su camino cuenta con no pocos galardones que hablan de la labor desarrollada por la autora, directora de escena, actriz, gestora cultural y docente. Por supuesto, queda todavía mucho por hacer, una agenda que no para y que justo estos días ha traído a la creadora e intérprete a la capital alavesa. Lo hace, de la mano de Danzálava, tanto para ofrecer un curso como para encontrarse con el público en una cita abierta y gratuita.
Como es habitual en el ciclo organizado por la compañía alavesa Altraste Danza, tanto la formación como la cita con las espectadoras y los espectadores se produce en Artium. En este último caso, el encuentro se va a producir el domingo a las 20.00 horas. “Lo que ofrezcamos va a ser lo que vayamos conformando este fin de semana. Voy a improvisar y de eso es de lo que se trata”, apunta la artista gallega, también teniendo en cuenta la relación con el espacio, interior y exterior, del propio museo.
‘Aquí no se viene a trabajar’
Ese encuentro con el público va a ser la guinda a una estancia de marcado carácter formativo desarrollada desde el viernes por la tarde. Es todo un maratón, por así decirlo, en el que poder aprender y compartir, partiendo de la base de que “quienes nos juntamos, no nos conocemos. Así que lo primero es tantear, hacer como una especie de chequeo para tratar de aprovechar las potencialidades de cada uno, las personalidades, las formas propias de movernos, expresarnos...” y, a partir de ahí, tratar “de llevarlos a un sitio que ellos desconocen. Bueno, y que yo también desconozco”. Por algo, “he llamado al taller Aquí no se viene a trabajar”, sonríe.
“Si nos lo tomamos como un trabajo, vamos a hacer lo que ya sabemos”. No es lo que se busca. Se quiere “dejar a un lado el tiempo productivo” para adentrarse “en un tiempo que desconoces, un tiempo para ti absolutamente”. No se quieren alcanzar objetivos ligados a la rentabilidad o la productividad. En Artium se trata de “sumergirnos en lo frágil, lo vulnerable, lo que desconocemos”. A partir de ahí, lo ideal “sería lograr ser tan porosos como para impregnarnos de lo que tenemos alrededor, de las otras personas, los otros compañeros”.
Todo ello “pensando en el espectador como parte que concluye siempre lo que se hace en el escenario. La mirada del observador altera lo observado”. En este sentido, apunta que “el espectador generalmente está maltratado porque se le dan las cosas pensadas, hechas”. Ella misma dice sentirse así cuando está en ese papel, al otro lado.
Nuevas generaciones
A buen seguro, en talleres como el que está llevando a cabo en Vitoria durante este fin de semana, a Vallés se le acercan muchas personas jóvenes que quieren hacer de la escena su profesión para pedirle consejo. Ella se lo piensa. “Depende de tantas circunstancias... pero si alguien está, no sé cómo decir, enamorado, entusiasmado, atrapado, yo le animo lo máximo. Y le diría, como advertencia, que esto te va a cambiar la vida”.
Es decir, “olvídate de una vida normal, lo cual también me parece muy atractivo por ese lado. Eso sí, hay que aguantar la vida que llevas, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en España. Aquí estamos maltratados”, con profesiones culturales en las que hay precariedad, autoexplotación, intermitencia... “Mira por ejemplo la abundancia de solos que hay en la danza. ¿Por qué? Porque es imposible mantener una compañía mínima. Eso es una tristeza”.
Con todo, la labor sigue. Vallés lo sabe bien. Ella ha recorrido y sigue caminando por diferentes sendas de la creación y la interpretación. Una experiencia y un conocimiento que supone un patrimonio muy valioso que, a lo largo de este fin de semana, está compartiendo desde Artium.