Marina Otero: “La gente que venga al teatro se va a encontrar con una propuesta radical”
El Festival Internacional de Teatro recibe a Marina Otero y su ‘Love me’ en un Félix Petite casi lleno
Aunque se ha hecho esperar, la cuadragésimo octava edición del Festival Internacional de Teatro de Gasteiz abre hoy, por fin, su programación en los centros cívicos. Lo hace de la mano de la actriz, bailarina, creadora y directora argentina Marina Otero, quien acude a la capital alavesa para presentar su última producción, Love me. La cita con el público se producirá a las 19.30 horas en el Félix Petite, aunque quien no tenga ya su entrada en la mano, va a tener que darse prisa porque casi no quedan huecos libres en el espacio del centro cívico Ibaiondo.
Escrita y dirigida junto a Martín Flores Cárdenas, esta propuesta de la intérprete es una entrega más de su proyecto artístico y vital Recordar para vivir. “Tiene que ver con hacer bocetos de diferentes obras a lo largo del tiempo y hasta el día que me muera. Esta es una obra más, un boceto más”, que llega después de otra pieza que ha conseguido tener un eco importante, Fuck me.
Creada en la pandemia y estrenada en Argentina antes de que Otero se trasladase a Madrid para establecer su residencia actual, la propuesta “es un solo que trata sobre la violencia que llevo adentro” que habla además de migración. “Las migrantes nos hacemos adictas a escapar. Nuestra identidad es el camino porque el país que abandonamos ya no existe”.
A cuatro manos
Aunque Recordar para vivir es, en pocas palabras, un diario personal llevado al escenario a través de diferentes montajes, en el caso de Love me, como señala la propia creadora, existe una particularidad básica con respecto a otras obras, la presencia del director y dramaturgo argentino Martín Flores Cárdenas.
“Me interesaba no hacer lo mismo que había hecho antes y el encuentro con Tato hizo que la obra fuera para otro lado. La gente que venga al teatro se va a encontrar con una propuesta radical que tiene que ver con mi vida, con la intimidad de esta bailarina que soy yo. Es una propuesta muy íntima que requiere que el espectador también esté activo en su estar, en su presencia”, dice Otero, consciente de que la pieza “puede generar incomodidad” ya que hay “todo un momento en el que no pasa nada, más que un texto que se proyecta y es solo el texto y el silencio”.
Por su parte, Martín Flores Cárdenas apunta que “Marina es una máquina. No para de trabajar y tiene un vínculo con su cuerpo de entrega total al trabajo. Yo, en cambio, tengo una manera de escribir y vincularme con la actividad bastante más calma, reflexiva. Escribir constituye un acto de descubrimiento. Es una forma de pensarnos. Escribir su vida, crearla, de alguna manera, me ayudó a entenderla y a quererla. No fue primero entenderla, quererla y luego escribirla. Fue todo junto. Así se vive también. Y así es nuestro vínculo. En Love me, Marina se piensa a sí misma. Pero esa mirada es también la mía. La de alguien que la entiende, la piensa pero sobre todo, la quiere”.
