Con la voz del contratenor Carlos Mena se puso en marcha el pasado 5 de marzo una nueva edición del ciclo de cámara que desarrolla el Conservatorio Jesús Guridi con la colaboración de la red Municipal de Teatros de Gasteiz. El domingo el programa vivirá su segundo encuentro con el público, en esta ocasión dirigiendo todo el protagonismo a la flauta y al piano de la mano del pamplonés Roberto Casado y la vitoriana Mentxu Pierrugues.

En concreto, el encuentro de ambos con el público se producirá en el aula manga – “es un auditorio muy interesante aunque es una pena que en Vitoria no haya tanta gente que sepa que existe”, apunta la pianista– a partir de las 12.00 horas. Todavía quedan algunas entradas a la venta, más allá de que estudiantes menores de 30 años y personas desempleadas pueden acceder de forma gratuita.

“Para los dos tiene un peso emocional actuar en el Jesús Guridi” por la vinculación personal y profesional que los dos han tenido, y en el caso de Pierrugues sigue teniendo, con el centro. “Es maravilloso que exista este ciclo”, subraya la intérprete, quien ha diseñado junto a Casado un programa con tres sonatas para flauta y piano.

Composiciones a disfrutar

De hecho, ambos pretenden con este concierto “hacer ver que la flauta es un instrumento muy poco programado en ciclos pero que cuenta con un repertorio, interesante además”. Así, se podrán escuchar piezas de Mel Bonis, Francis Poulenc y Serguéi Prokófiev. “El mismo Prokófiev decía que quería escribir una sonata para este instrumento porque quería darle relevancia”.

De todas formas, en las composiciones el piano no es un mero acompañante. En las tres, entre ambos instrumentos se establece un “diálogo constante” del que los asistentes al Jesús Guridi serán testigos de excepción. Así pasará con creaciones de firmas coetáneas, que además, en dos de los casos, comparten también procedencia francesa. “La sonata menos frecuente es la de Mel Bonis. Y nuestra intención, en este sentido, también es ir integrando poco a poco obras de mujeres en nuestros programas para darles la misma relevancia que tienen las obras de ellos, que siempre son más conocidas y más tocadas”.

Con todo, el acento principal del programa se pone en esa puesta en valor de la flauta y su repertorio. “Al final, un compositor escribe para lo que le gusta. Puede ser que no se haya hecho tanto para flauta por el timbre tan agudo o porque no sea una tesitura que les acabe de llenar. Pero es un instrumento muy ágil que puede hacer unas melodías preciosas, muy dulces. Tiene una variedad tímbrica muy rica” describe Pierrugues.

De demostrarlo se encargará Casado, que volverá al Guridi, donde empezó el camino como profesor que ahora desarrolla en el Conservatorio Superior de Música de Navarra. “Para él esta actuación es como cerrar un ciclo, porque sacó la oposición aquí con Prokófiev”.