Sin vacaciones, con mucha diversión

El grupo de teatro Ortzai se encuentra cada día dos veces con el público para reír y disfrutar en 'La Corte de Faraón'

25.08.2021 | 00:42
Sin vacaciones, con mucha diversión

Vitoria – Puede que las mascarillas impidan ver las expresiones de felicidad del público. Pero las risas y los aplausos sí se escuchan. Y bien fuerte aunque las limitaciones de aforo obligan a que haya menos gente de la que debiera. En junio del año pasado, el de Ortzai fue el primer escenario de interior de Álava que volvió a la actividad. Lo hizo, además, aplicando todas las medidas necesarias pero también sabiendo acomodar su sede de la calle Pintorería para que cualquiera que accediese se sintiese cómodo, en un ambiente cálido y amable frente a la frialdad de las distancias y la ausencia de contacto. Desde ese momento, todo lo que ha programado la compañía en este tiempo tiene el mismo hilo conductor, el humor. Por supuesto, también en la presente edición del ciclo Clásicos de Verano, en el que se está pudiendo ver La Corte de Faraón.

Este agosto, eso sí, se está desarrollando de una manera inesperada. La demanda de entradas y la limitación de acceso en cada función han llevado al grupo a celebrar dos sesiones cada día, algo que cuando se estrenó el montaje el pasado día 10 no estaba, en principio, previsto. Es una gran noticia. Habla del interés que ha generado el trabajo y de las ganas del público. Pero también es un esfuerzo importante para el grupo fundado y dirigido por Iker Ortiz de Zárate. No en vano, no solo no hay ningún día de descanso siguiendo el esquema de años precedentes –está previsto que el ciclo acaba el próximo día 31-, sino que además la labor cada tarde es doble. Primero a las 18.00 y luego a las 20.00 horas.

En este sentido, el director, actor y dramaturgo vitoriano describe que "estamos felices por hacer doble función. Una vez llega al teatro, el actor entra en un estado anímico y de concentración, en un ambiente feliz de compañía, que solo desaparece, normalmente de golpe, pasado un tiempo de la bajada del telón. Posiblemente al parar del todo, una vez se sale del teatro o se llega a casa. Entre tanto, el actor es como un ingenio puesto a punto, un felino preparado para afrontarlo todo. De hecho, es conocido ese sentimiento prontamente nostálgico que aparece cuando el actor o la actriz llega al camerino tras la función y se despide de ese momento de plenitud para transitar a la cotidianeidad. Estar entre nosotros, y en el mágico cuarto de juegos que es un teatro, es siempre una celebración".

Reparto

Lo sabe bien tanto él como quienes conforman el amplio reparto que se ha configurado en esta ocasión, y en el que los espectadores están encontrando caras nuevas pero también nombres bien conocidos dentro del universo de Ortzai como Teresa Ibáñez, Irati Mateo, Aitzane Rodríguez, Carlos Larrea o Idoia Rebollo. Para todos ellos cada representación es distinta, aunque sus papeles y la obra sean los mismos. Nada en el directo puede ser nunca igual. Y siempre hay que estar a la altura de quien está delante, de un público que espera paciente en la calle Pintorería, guardando la cola sin problema a pesar de que a veces el tiempo no acompaña en un verano vitoriano que siempre suele ser un tanto diferente, por así decirlo.

"La respuesta del público –explica Ortiz de Zárate- está siendo inteligente, y muy cómplice a distintos niveles: desde el entendimiento del porqué de la obra elegida a la propia propuesta con que la hemos llevado a escena más de un siglo después de su estreno, cuando el humor que plantea está ya tan aparentemente (solo aparentemente) superado. Hay risa y en algunos momentos un divertido rubor en algunas de las personas que nos acompañan y eso, en el (a tantos niveles lamentablemente desengañado) siglo XXI es precioso.

Es un momento de evasión para todos, actores y público. De evasión ante un momento social fatigoso por los acontecimientos y de desafío a tanta etiqueta, tanto blanco o negro, tanto intolerante como yo o contra mí, tantas ideas acalladas por la asfixiante, inaceptable, puritana y empobrecedora corrección política que nos trata de amordazar, por tanta crispación y división como todo ello conlleva. La risa es la música de la fraternidad que a todos iguala y une. De eso, y de celebrar todo eso, va La Corte de Faraón".

Cada jornada desde el día 10, el escenario de la calle Pintorería está acogiendo sesiones tanto a las 18.00 como a las 20.00 horas

"La respuesta del público está siendo inteligente y muy cómplice a distintos niveles", explica el director de la compañía Iker Ortiz de Zárate


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