- Tras volver a abrir las puertas de su sede física en la calle Correría, Zas Kultur propone esta tarde una forma diferente de visitar las muestras que en estos momentos acoge entre sus paredes, Exconfinadxs y Memorabilia. En este caso, y a partir de las 19.30 horas, los asistentes podrán tomar parte en un Expo-pote, "un pequeño experimento que quiere lanzarnos diversas preguntas sobre el engranaje interno de los espacios de arte no institucionales: ¿es posible que el público pague una entrada por ver una exposición en un espacio privado de arte? El pago de un euro por ello, de un dinero testimonial, toma el pulso a la ciudadanía. El euro es el linde, el mojón, que marca la frontera que separa dos espacios: el de una cultura generada gratuitamente por nuestros artistas y el de otra en la que se reconoce la necesidad de que su trabajo sea remunerado", explican desde el proyecto cultural.

En este sentido, apuntan desde el espacio que "el tsunami de la actual crisis sanitaria ha dejado anegado el mundo del arte y de la cultura. Un sector que no contaba con raíces fuertes para poder sobrevivir a una catástrofe de estas características. La tardía, apática y débil respuesta de los estamentos culturales públicos a esta situación constatan la ruptura entre la cultura institucional conformada por departamentos de Cultura, museos, centros culturales€, por una parte, y las bases de la creación por otra. Paradójicamente, en los momentos más duros de la actual crisis sanitaria han sido los segundos los que han seguido manteniendo la llama de la cultura en alto, creando desde sus casas, mientras los estamentos públicos, salvo contadas excepciones, permanecían inmóviles. Se constata que el mundo de la cultura ha sido abandonada a su suerte y que su supervivencia pasa por poner en marcha un plan de autoayuda: los agentes culturales tienen que encontrar la manera de apoyarse entre sí y, obviamente, conectar de una manera más estrecha con la ciudadanía, con las audiencias, con los públicos".

De ahí, esta propuesta se pregunta si es posible que un lugar de arte y cultura sea "un espacio de socialización" para hablar y conocerse.