Virtuosos alaveses... y desconocidos
Eduardo Moreno publica el disco ‘Románticos olvidados’ con obras de Emilio Serrano, Sebastián Iradier y José Fresco
Se dice muchas veces, como repite ahora Eduardo Moreno: en Álava “tenemos un patrimonio muy rico al que no le hacemos caso”. La diferencia con otras voces es que mientras muchos, en el ámbito cultural y político, se quedan en las palabras sin hacer gran cosa para remediar esta realidad, el músico, compositor, director, investigador y divulgador no detiene su constante labor en este sentido. En ese marco se publica ahora el disco Románticos olvidados, el primer paso de un proyecto todavía más ambicioso con respecto a la música en el territorio ya que “podríamos estar horas y horas hablando de compositores alaveses trascendentes, que tienen un nivel destacable pero que hoy casi no son conocidos. Mi intención es que este álbum no sea más que la punta del iceberg”.
En esta ocasión, con la producción de Martín Guridi y Pako Ruiz (Sonora Estudios), y la interpretación de la pianista Medea Kurashvili y la Banda Municipal de Música de Bilbao bajo la batuta de José Rafael Pascual Vilaplana, Moreno quiere compartir con el público un amplio y en algunos casos peculiar acercamiento a las figuras de Emilio Serrano, Sebastián Iradier y José Fresco. “En contra de lo que se puede pensar, Sebastián, por ejemplo, es conocido en Álava por La Paloma pero poco más, y fuera de aquí, pasa desapercibido salvo para la gente que es muy aficionada. Nunca se ha hecho un trabajo muy a fondo sobre su obra y es algo que nos falta. Pero sucede lo mismo con los otros dos autores. Emilio Serrano, que tiene cinco óperas y que ha sido una persona importantísima para la música, nació en Vitoria y, más allá de cuatro músicos, dudo que le conozca mucha gente”.
Dentro de esa pretensión de llevar a cabo una colección más amplia sobre compositores alaveses, Moreno describe que esta propuesta empezó a dar sus primeros pasos en 2015, exigiendo un trabajo muy importante de investigación y estudio, aunque también una labor de búsqueda de apoyos para llevar a cabo la iniciativa. “Sí, es mucho trabajo pero hago estos proyectos por la música, porque creo que es buena para la sociedad, porque es algo que hace que la sociedad crezca. Y Álava necesita un empujón cultural. ¿Qué puedo aportar yo en ese sentido? Pues seguramente no mucho, pero sí un disco como éste, sobre todo porque estamos hablando de gente que ha dejado música realmente buena”. En este contexto, apunta que el álbum “no quiere ser un disco como tal, sino más bien un documento que quiere hacer llegar esta música a la gente”.
Fue en 2015 cuando este proyecto empezó a dar sus primeros pasos, una propuesta grabada tanto en el Aula Fundación Vital como en la sede de BilbaoMusika. “Con la Banda de Bilbao siempre es estupendo. Estamos hablando de una formación de un nivel y reconocimiento, a la que llamas y en todo momento te abren las puertas”, una disposición que también ha encontrado en Kurashvili, “que me pidió algún detalle sobre la interpretación, pero yo quería su visión sobre las obras y es lo que se ha propiciado”. El disco se encuentra desde ya disponible y es más que probable que en primavera del próximo año venga acompañado de un concierto de presentación en la capital alavesa.