La actriz Lindsay Lohan se entregó ayer a las autoridades californianas para iniciar su condena de 90 días en prisión por violar su libertad condicional después de ser detenida por conducir ebria en 2007. Lohan llegó a los juzgados de Beverly Hills pasadas las 8.30 de la mañana hora local (15.30 GMT), donde la esperaban decenas de medios de comunicación y algún fan que la recibió al grito de "Lindsay te quiero" junto con un cartel en el que se leía "Libertad para Lindsay". Las decenas de fotógrafos y cámaras que la esperaban en la puerta contaron apenas con unos segundos para retratarla vestida con una chaqueta oscura y gafas de sol. El tribunal había advertido anteriormente que la audiencia no iba a ser pública y que no iba a haber fotos de la actriz esposada.

La joven, de 24 años y protagonista de películas como Chicas Malas, compareció ante la juez Marsha Revel para hacer efectiva la condena de prisión que le impuso el 6 de julio. Revel sentenció a Lohan a pasar 90 días en el centro penitenciario Century Regional Detention Facility en Lynwood, California, después de que la actriz violara su libertad condicional al no acudir a siete de sus clases semanales de educación contra el alcoholismo. Al parecer, la actriz se echó a llorar en el tribunal. El lunes por la noche, sin embargo, aún le quedaban ganas de bromear. En su página de twitter bromeó diciendo que después de todo ya tenía cierta experiencia en ser convocada para películas de Disney, "...pero nunca pensé que me iban a convocar para la cárcel... eeeps".

Lohan pasó los tres días anteriores en un centro de rehabilitación desde donde se dirigió hasta los juzgados para ser entregada a las autoridades que la trasladaron hasta la prisión en la que se calcula que al menos pasará entre dos semanas y un mes. La joven se beneficiará de la política del departamento del sheriff de liberar a los reclusos no violentos antes de la finalización de su pena debido a la sobrepoblación de las prisiones, con lo que podría salir a tiempo de la cárcel para el estreno de Machete, la película de Robert Rodríguez en la que la díscola actriz interpreta el papel de monja.

Un año sobria Una vez en la calle, Lohan tendrá que pasar 3 meses ingresada en un centro de rehabilitación y permanecer sobria durante el próximo año. La juez Revel ordenó que Lohan sea sometida a controles aleatorios de drogas y alcohol hasta agosto de 2011, fecha en la que termina la vigencia de su libertad condicional. En declaraciones a la revista People, Steve Whitmore, portavoz de la oficina del sheriff, indicó que Lohan sería separada del resto de las reclusas. Según los agentes, cumplirá condena en prisión aislada por su propia seguridad y su celda, en la unidad de reos con necesidades especiales, medirá 9 m2. En la cárcel no podrá utilizar Internet, se tendrá que desprender de cualquier dispositivo electrónico y de sus joyas e irá vestida con un mono naranja.

El padre de la actriz, Michael Lohan, declaró a la salida de los juzgados que la familia se encontraba "devastada" y que las últimas horas las ha pasado junto a su hija que "en todo momento se ha mostrado tranquila".