Como bien es sabido, los tatuajes son esas representaciones de tinta, con muchos significados, que acompañan la piel de muchas personas. Dejando a un lado el significado, pueden tener mucha influencia en la salud personal, de ahí que sea importante saber cómo cuidarlos correctamente para evitar contratiempos. 

Porque el cuerpo hace de barrera protectora, pero también es débil ante la tinta y los procesos que supone hacerse un tatuaje. De hecho, exigen un cuidado y tratamientos correctos a lo largo del tiempo, con algunas visitas a profesionales. 

El cuidado de los tatuajes

Ante esta situación, el enfermero Jorge Ángel (@enfermerojorgeangel), una eminencia en las redes sociales, habla en un vídeo suyo de cómo cuidar correctamente las heridas y/o lesiones que pueden causar estas grabaciones en la piel

Según avisa este experto, en los meses siguientes después de hacerse un tatuaje pueden surgir problemas. Asimismo, hay una cuestión importante que muchas veces pasa desapercibida y que muchos se preguntan: ¿por qué no se borran los tatuajes?

El secreto detrás de la tinta

A diferencia de heridas o manchas, la tinta permanece por mucho tiempo en el cuerpo humano. Para entender por qué ocurre este fenómeno, hay que prestar atención a un pequeño detalle: la propia estructura de la piel. 

En el proceso, la tinta del tatuaje se acumula en la dermis, que es la segunda capa más profunda que tiene la piel. Si se quedara en la epidermis, que es la más superficial, desaparecería al cabo de unos pocos días. 

Es más, cada mes aproximadamente, el cuerpo crea una nueva epidermis, regenerándose constantemente y desechando cualquier resto que se haya quedado dentro de ella. 

Una mujer muestra sendos tatuajes en los brazos. Freepik

La clave está en las capas 

Aun así, la dermis no se renueva de la misma forma. Al concentrarse la tinta, se mantiene estable durante unos cuantos años. Asimismo, las moléculas de tinta son muy grandes para ser eliminadas por los macrófagos, las células que defienden al organismo. 

Su misión es acabar con las partículas de tinta, pero su tamaño evita que puedan expulsarlas. Por lo tanto, se quedan atrapadas en la piel por mucho más tiempo.

Por ese motivo, aunque con el paso del tiempo haya grabados que puedan perder intensidad, color o difuminarse un poco, la huella del tatuaje permanece en la piel de forma indefinida. 

Un tatuador haciendo un grabado en su estudio Pixabay

Cuidando los tatuajes 

Para cuidar los tatuajes, nada es más importante que cuidar la piel de modo regular. Esto quiere decir que hay que hidratarla, cuidarla del sol y, si hiciera falta, acudir a donde un dermatólogo para analizar su estado. 

Porque, al margen del valor artístico o estético que puedan tener los tatuajes, saber cómo cuidarlos y mantenerlos correctamente puede marcar la diferencia entre un cuerpo sano y otro en mala forma. Por eso mismo,la prevención y el conocimiento son claves.