El Barça ha anunciado este sábado la rescisión del contrato de Will Clyburn, pese a que el alero estadounidense tenía vinculación con el club hasta el 30 de junio de 2027. La entidad catalana ha decidido ejecutar la cláusula de corte incluida en su contrato, poniendo fin a una etapa de una sola temporada en la que el veterano jugador disputó 68 encuentros y fue uno de los hombres más utilizados en la Euroliga, con una media de 13,8 puntos por partido.

La marcha de Clyburn deja al conjunto blaugrana prácticamente sin aleros específicos en la plantilla y responde al profundo proceso de reconstrucción que está llevando a cabo este verano. Sin embargo, la decisión llama la atención porque llega antes del que el Barça tenga garantizados los refuerzos que persigue para esa posición.

El principal objetivo es Timothé Luwawu-Cabarrot aunque lo del francés no puede darse por cerrado. El Baskonia tiene previsto incluir al exterior galo en la lista de derecho de tanteo que publicara la ACB en lunes 6 de julio,  por lo que cualquier oferta del Barcelona podrá ser igualada por el conjunto vitoriano en un plazo de cinco días. Solo si el Baskonia decide no igualarla, o si posteriormente ambos clubes alcanzan un acuerdo, el fichaje podrá hacerse efectivo.

Además de Luwawu-Cabarrot, el Barça también había fijado su atención en Isaac Bonga. El alero alemán era el otro gran objetivo del conjunto azulgrana para reforzar la posición de ‘3’, aunque el club catalán puede quedarse sin uno de sus fichajes prioritarios ante el fuerte interés del Real Madrid. El internacional alemán ha abonado su cláusula de salida al Partizan para iniciar una nueva etapa en su carrera y, según informan distintos medios, todo apunta a que recalará en el conjunto blanco, ahora dirigido por Pedro Martínez. Ese escenario hace todavía más sorprendente que el Barça haya decidido prescindir de Will Clyburn cuando aún no tiene cerrada la incorporación de ninguno de los dos aleros que pretendía para reforzar su plantilla.