El eterno ‘casting’ en el puesto de base
La salida de Trent Forrest obliga al Baskonia a reconstruir de nuevo una posición marcada en los últimos años por las marchas de Vildoza, Baldwin, Thompson o Miller-McIntyre
Otro año más, el Kosner Baskonia está obligado a reinventarse. Las salidas de piezas clave volverán a dar trabajo a la dirección deportiva azulgrana durante el verano, especialmente en una posición de base que, una vez más, apunta a sufrir una profunda remodelación de cara al siguiente curso.
La marcha de Trent Forrest al Fenerbahçe trastoca buena parte de los planes del Baskonia. El base estadounidense se ha erigido durante la temporada en una pieza fundamental para los azulgranas, liderando al equipo desde sus penetraciones, su físico y su capacidad para aparecer en los momentos más importantes.
Sabor agridulce
Su marcha no supone únicamente la pérdida de puntos y asistencias –casi 14 puntos y 4 pases de canasta de promedio en ACB–. El Baskonia pierde también mando, lectura, defensa exterior y una presencia física diferencial en el puesto de uno. Además, se marcha el jugador que sostuvo al equipo desde la dirección en la Copa del Rey, evento en el que fue elegido MVP.
Un patrón repetido
La situación no es nueva en el Buesa Arena. Más bien responde a un patrón que se ha repetido durante los últimos veranos: cuando el Baskonia encuentra un base diferencial, lo revaloriza y acaba perdiéndolo.
En 2021 ocurrió con Luca Vildoza, MVP de la final de la Liga Endesa 2019-20, que dio el salto a la NBA para firmar por los New York Knicks. En aquella ocasión, los azulgranas se reconstruyeron con perfiles como Wade Baldwin IV y el regreso de Jayson Granger, aunque la apuesta tampoco tuvo demasiada continuidad. Ambos salieron un año después.
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Para reemplazarlos llegó Darius Thompson, acompañado también por un Markus Howard que, aunque ha ejercido puntualmente como generador, tiene su principal valor en la anotación exterior.
Thompson, ahora en Valencia, fue otro acierto de mercado. Su explosión en Euroliga, con prácticamente 13 puntos y 7 asistencias por partido, hizo que apenas durara una temporada en Vitoria antes de poner rumbo al Anadolu Efes.
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En 2023 llegó el turno de Codi Miller-McIntyre, otro base que solo permaneció un curso en el Baskonia antes de marcharse al Estrella Roja tras liderar la Euroliga en asistencias. Entonces, para la 2024-25, el club apostó por Trent Forrest, Kamar Baldwin y Ognjen Jaramaz. Estos dos últimos apenas duraron una campaña. Forrest cerrará ahora su etapa azulgrana tras dos temporadas de menos a más.
Reconstrucción en marcha
La pasada temporada, el Baskonia volvió a moverse en el mercado para reforzar la dirección. Llegaron Rafa Villar, Matteo Spagnolo y Markquis Nowell, mientras que Kobi Simmons aterrizó ya con el curso iniciado como solución de urgencia por los problemas físicos en la línea exterior y acabó ganándose un gran peso dentro de la rotación.
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Cada uno respondía a una necesidad distinta. Villar fue una apuesta joven, cupo y de futuro; Spagnolo llegó con margen de crecimiento; Nowell apareció como un base eléctrico y generador, aunque sin experiencia previa en Europa; y Simmons ofreció físico, puntos y capacidad para jugar con y sin balón.
Sin embargo, esa confección tampoco está exenta de dudas. La marcha de Forrest obliga al Baskonia a buscar otro base de referencia, mientras que el futuro de Spagnolo, con interés desde la NCAA, y el de Nowell –con opción de corte este verano– apunta a estar lejos de Vitoria.
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Con su continuidad por dos campañas más pendiente de ser oficializada, Simmons deberá a dar un paso adelante ante la marcha de Forrest, si bien la llegada de un nuevo base al Baskonia deberá reforzar los cimientos de una posición donde lo ideal también es contar siempre con una tercera figura que pueda ayudar al equipo.
El reto no será únicamente fichar un base más, sino encontrar a alguien capaz de asumir el mando de un Kosner Baskonia que, año tras año, se ve obligado a reconstruir una de las posiciones más sensibles de su plantilla.