"Aquel Baskonia del doblete es el mejor equipo en el que he jugado"
El ahora presidente del Comité Olímpico serbio habla de sus recuerdos en Vitoria y en Valencia y de la actualidad del baloncesto antes del encuentro de este domingo
Dejan Tomasevic (Belgrado, 1973) es uno de los nombres más célebres entre los tantos que han defendido tanto la camiseta del Baskonia como la del Valencia Basket. El pívot, con un talento desbordante, dejó huella en su única temporada en Vitoria al ser uno de los héroes del doblete y MVP de la Copa antes de marcharse junto a Fabricio Oberto a la capital del Turia. Pese a la gran responsabilidad de su cargo actual en Serbia, aún logra sacar algo de tiempo para seguir el progreso de sus exequipos y repasar junto a este periódico los recuerdos que le traen partidos como el de este domingo en el Roig Arena.
Actualmente ejerce como presidente del Comité Olímpico de Serbia. ¿Cómo ha terminado allí?
Después de retirarme fui más de diez años parte de nuestra federación de baloncesto. Primero como vicepresidente y luego los últimos cuatro o cinco años como secretario general. Luego fui candidato a presidente de la FIBA en Europa y cuando perdí las elecciones también me fui de la federación. Durante la época del covid no estuve trabajando y luego, cuando se terminó la pandemia, ejercí como consejero del director de la Expo 27, que se va a celebrar en Belgrado. Uno de los temas es el deporte y yo estuve año y medio dedicándome a esa sección. Sin embargo, quería volver al deporte como tal, que es con lo que más disfruto, y cuando me ofrecieron ser presidente del Comité Olímpico no me lo pensé. Es un gran honor para mí y cinco meses después de asumir el cargo estoy muy satisfecho. Eso sí, es una labor que consume mucho, me paso todo el día en mi oficina. En cualquier caso, creo que hemos hecho un buen trabajo hasta ahora.
¿Ya tiene tiempo para seguir el baloncesto y ver partidos de la Euroliga?
Bueno, la verdad que no tengo tanto como antes. Sobre todo porque hace poco se celebraron los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán. Estuve allí y luego me fui a Los Ángeles para ir avanzando en los preparativos para 2028. Con tanto trabajo, no estoy viendo todos los partidos, pero sí que estoy al tanto de los resultados. Sobre todo de los equipos españoles, el Estrella Roja y el Partizan.
“A mí me gusta más el baloncesto de hace 15 o 20 años, ahora hay muchos americanos”
¿Qué recuerdos le vienen a la mente cuando hay un partido entre el Baskonia y el Valencia Basket como el de este domingo?
Pues mire, lo primero que recuerdo fue mi primer amistoso con el Baskonia, que fue contra el Valencia a domicilio. El 11 de septiembre sucedió el atentado del World Trade Center de Nueva York y al día siguiente después del entrenamiento viajamos a Valencia para disputar el que fue mi primer partido con el Baskonia. Ya desde esta época los encuentros entre el Valencia Basket y el Baskonia eran partidos grandes y en nuestro camino al título de la ACB jugamos partidos muy duros en Valencia. Después, cuando fiché por el Valencia Basket, también recuerdo que ganamos el primer partido en el Buesa Arena después de marcharme. Fue durísimo, el Tau tenía un gran equipo, casi igual que el del año anterior, y siempre es muy difícil jugar en el Buesa Arena con el ambiente que se genera. Pero Fabri Oberto y yo queríamos demostrar que éramos capaces de ganar ese tipo de partidos y el primero que disputamos en Vitoria lo ganamos.
¿Fue más difícil cambiar el Baskonia por el Valencia Basket o el Estrella Roja por el Partizan?
Bueno, evidentemente fue más duro cambiar el Estrella Roja por el Partizan (risas), cambiar del Baskonia al Valencia o viceversa cuesta menos. De todas formas, tenía una buena sensación con el Baskonia, aunque no desde el principio, ya que no jugué bien en el tramo inicial de la temporada. Sin embargo, después de la Copa del Rey que ganamos en Vitoria cogí esa chispa y esa buena conexión con los aficionados. A partir de ahí me sentí bien con mi juego y sobre todo en los partidos grandes, que eran los que a mí realmente me motivaban y me hacían sacar mi mejor versión. En la semifinal y en la final estuve bien y esos eran mis partidos, necesitaba sentir la energía de los aficionados. Después de ganar dos títulos así y conseguir esa sintonía no es fácil salir de un equipo tan grande.
“Los jugadores actuales son estrellas y no dejan que los entrenadores les griten o les suban el tono”
Era una gran plantilla aquella...
Sí, yo creo que este equipo posiblemente fue el mejor en el que jugué en toda mi carrera. Jugué en el Estrella Roja y en el Partizan, con el que llegamos a disputar una Final Four, y después también estuve en el Panathinaikos, pero el del Baskonia era un equipazo con cinco argentinos (Scola, Nocioni, Oberto, Sconochini y Gabriel Fernández), los americanos (Bennett y Corchiani), el lituano Timinskas... Y luego evidentemente con un entrenador tan potente y tan grande como Dusko Ivanovic, el pabellón lleno casi cada partido... Fue una etapa muy importante para mí. Luego fiché por el Valencia Basket. Tengo mucho respeto a su presidente Juan Roig. Él tenía su objetivo, pero no quería llegar a él antes de tiempo y precipitarse. No gastaba por gastar, fue paso a paso, creando desde la base y estoy impresionado por el trabajo que ha hecho con paciencia. Ha llegado a ser un equipo grande, pero también ha hecho muchas cosas más como el pabellón nuevo, las instalaciones para entrenar, la estructura de cantera... Han llegado a la Euroliga y a estar en posición para poder jugar una Final Four.
¿Y qué me dice de Josean Querejeta? ¿Hay rencillas con él desde su marcha?
No, si él ganó dinero con la venta, no creo que se enfadara (risas). Él es una persona muy lista y sabe manejarse en el mundo del baloncesto y con los jugadores, por eso es uno de los más grandes. Sí que es verdad que hablo más con Roig. Para mí esta impresión es muy importante. Yo siempre he tenido una muy buena relación con el presidente del Valencia Basket y ahora lo llevo en mi corazón porque pasé tres años fantásticos allí.
¿Y qué me dice de Dusko Ivanovic? ¿Es tan duro como dicen?
Claro, no es fácil y menos para mí, que era mi primera vez fuera de mi país, con mi esposa embarazada y dos niños pequeños. Me costó gestionarlo y por eso al principio no jugué bien, pero luego fui cogiendo forma y ganamos la Copa y la ACB. Los periodistas en su momento dijeron que había problemas entre Dusko y yo, pero no es verdad, yo le tengo mucho respeto, es un entrenador de alto nivel. Seguramente ganamos esos dos títulos gracias a él y los siguientes que ganó el Baskonia tampoco habrían sido posibles sin su trabajo. Él es un ganador, no ha ganado sólo con el Baskonia, también con otros equipos.
¿Hay espacio hoy en día para un entrenador como Dusko o hay que tener más mano izquierda?
Sí, estoy de acuerdo, aunque yo creo que Dusko ha cambiado. No lo sé, porque no he entrenado con él, pero no me creo que Dusko pueda mantener esa exigencia hoy en día con los jugadores, sobre todo porque no hay tiempo para entrenar dos horas por la mañana y dos horas por la tarde todos los días sin parar. Ahora solamente es jugar partidos y a lo mejor tener un entrenamiento de una hora o una hora y media.
¿Se habría sentido usted más cómodo en el baloncesto de hoy en día o se queda con el de su época?
Bueno, yo no quiero entrar en si es mejor o es peor. En mi tiempo fue así. Cada época tiene sus regulaciones y aquella temporada entrenábamos por la mañana y por la tarde con Dusko sin rechistar, aunque también jugábamos menos partidos que ahora. Ahora el baloncesto es mucho más físico, mucho más duro, con auténticos atletas y con muchos más jugadores americanos. En ese sentido, me gusta más el baloncesto de hace 15 o 20 años. El baloncesto en Europa, sobre todo en países como España, Serbia, Grecia o Lituania necesita más jugadores de nuestros países. No estoy de acuerdo con que ahora, por ejemplo, en el Estrela Roja o en el Partizan haya diez extranjeros o más en las convocatorias. Yo quiero ver en el quinteto como mínimo a dos jugadores serbios en el quinteto, lo mismo en España con españoles o en Grecia con griegos. Esa es mi opinión, aunque no soy el entrenador, el director deportivo o el presidente de esos equipos. No voy a meterme en su trabajo.
“Querejeta es muy listo y uno de los más grandes; a Juan Roig lo llevo en el corazón”
¿Qué es lo que hace falta para que se llegue a esos dos nacionales en cancha de los que habla? ¿Cambiar las reglas o el proceso formativo?
No es fácil, menos aún ahora con las cifras que se están moviendo en el baloncesto universitario de Estados Unidos. Un chaval de 18, 19 o 20 años está cobrando más que un jugador de primer nivel de la Euroliga. Es normal que los jugadores quieran irse a una universidad con esa edad si les ofrecen esas condiciones, más aún cuando saben que van a tener muy difícil tener minutos en el Estrella Roja, el Barcelona u otro equipo de la Euroliga con tanto estadounidense.
El perfil de los pívots en el baloncesto actual también ha cambiado mucho. Es difícil ver jugadores que jueguen tan bien en el poste y que pasen el balón como usted. Tal vez Nikola Jokic, también serbio, es de los pocos casos...
Sí, ahora el baloncesto es mucho más rápido y los jugadores no pueden jugar en una sola posición. Tienen que ser capaces de defender al menos en tres posiciones diferentes. Jokic es único, puede anotar bajo el aro y ejercer también de base, tirar... No es fácil jugar contra él. De todas formas, pienso que hay muchos Jokic, aunque a otro nivel, claro. El baloncesto actual es diferente, tanto en ataque como en defensa. Tienes que ser capaz de defender a otro pívot como tú, pero también a jugadores más pequeños. No sé si es mejor, pero es diferente. Habrá a quien le guste más el baloncesto actual y a quien le guste más el de hace 15 o 20 años. No hay tanta influencia del entrenador como antes, ahora tienen que ejercer más funciones que las de entrenador, son también psicólogos. Los jugadores actuales tienen un estilo de vida diferente. Son estrellas y no dejan que los entrenadores se pasen de tono o les griten. No es fácil ser entrenador ahora.
“En mi año en Vitoria me costó al principio, pero luego tuve buena conexión con la afición”
En Serbia hay mucha afición al baloncesto y dinero. ¿Qué les falta al Estrella Roja y al Partizan para dar el siguiente paso y estar en una ‘Final Four’?
Llegar a una Final Four no es fácil. Hay clubes que gastan mucho dinero como el Real Madrid y el Barcelona y aun así no llegan todos los años. Los equipos serbios tienen buenas plantillas y buenos jugadores, pero no todo es tener a los mejores cinco nombres sobre la pista. No quiero hablar mucho del Estrella Roja y del Partizan porque no soy parte de ellos, pero tal vez se podrían manejar mejor. Yo como presidente del Comité Olímpico lo que quiero es ver a nuestros jugadores en la pista.
¿Quiere terminar con un mensaje para los baskonistas que disfrutaron de su temporada en Vitoria y que aún lo recuerdan?
Siempre que pienso en Vitoria y en el baloncesto allí lo que me llega son sentimientos positivos. En primer lugar porque mi hija nació ahí y en segundo porque ganamos dos títulos, el de Copa y el de la ACB. Y sobre todo me quedo con la buena sintonía y relación que tenía con los aficionados al final de la temporada. Cada vez que hablo o pienso en Vitoria y el baloncesto allí lo hago con una sonrisa en mi boca y mientras viva siempre los llevaré en mi corazón.
