Grave paso atrás del Baskonia en Badalona, donde disputó uno de sus peores partidos de los últimos tiempos y vio enrojecidos sus mofletes ante el desparpajo de los jóvenes cachorros del Joventut. En una jornada aciaga a nivel ofensivo pese al despertar de Luwawu-Cabarrot en la recta final del tercer cuarto, el equipo vitoriano estuvo a merced del tempo marcado por Ricky en el timón y vio cómo sus hombres altos quedaban en evidencia ante Ruzic, quien se multiplicó bajo el aro para hacer olvidar a Tomic y Birgander.

La espigada perla croata, autor de 18 puntos y 9 rebotes, devoró a un Baskonia preso de los errores desde el salto inicial, incapaz de encontrar algo de fluidez en ataque y, en definitiva, con escasos argumentos para sostenerse en pie en el Olímpico. La búsqueda de la segunda plaza se convierte en un camino repleto de espinas a partir de ahora tras una derrota que no entraba en el guion previo ante las sensibles bajas del Joventut en la zona.

Sin embargo, lo cierto es que la derrota azulgrana resultó incontestable y merecida vistos sus errores. En defensa careció de contundencia mientras que en ataque estuvo más desdibujado que nunca con sus primeros espada completamente dormidos en los laureles y varios secundarios incapaces de dar un paso al frente. Para colmo de males, el Baskonia perdió el basket average por mor de su desbarajuste en unos aciagos minutos finales donde el Joventut exhibió más tablas y seguridad en su juego.

El partido no resultó especialmente vistoso en los albores entre dos equipos con problemas a la hora de tener continuidad en ataque y facturar canastas con regularidad. El ritmo fue trepidante por parte de verdinegros y azulgranas, pero el punto de mira tan desviado de los tiradores motivó que los dígitos ofensivos fueran especialmente bajos.

Las sensibles bajas de Tomic y Birgander dejaron en teoría al Joventut con escasos argumentos en el juego interior, pero este hecho no facilitó el trabajo de una defensa vitoriana con excesivas grietas. Ruzic se agigantó para hacer olvidar a ambos. El desparpajo de las jóvenes promesas verdinegras capitaneadas por Ricky obligó a los vitorianos a asumir el papel de perseguidor durante el choque.

En una velada de trazos siderúrgicos, el Baskonia no se sintió especialmente como pez en el agua. Más bien, todo lo contrario. Ese equipo alegre y desinhibido acostumbrado al intercambio de golpes en materia ofensiva se vio maniatado esta vez por los férreos grilletes locales. Luwawu-Cabarrot, el principal faro a la hora de perforar las canastas rivales este curso, personificó el desacierto alavés mientras Galbiati descargaba su ira contra el pésimo desempeño de los suyos en los tiempos muertos.

Irrupción estéril de Luwawu-Cabarrot

Un estrepitoso parcial de 16-2 en el segundo cuarto encendió todas las alarmas sin que el Baskonia minimizara daños al descanso pese a los solitarios destellos de Simmons. El exterior de Georgia volvió a entrar en el equipo en lugar de Howard y, sin destapar el tarro de las esencias como en jornadas precedentes, quiso tirar del carro mediante su voracidad en las entradas o sus cambios de ritmo.

Los errores groseros a ambos lados de la canasta tuvieron su continuidad tras el intermedio, aunque el Baskonia trató de agarrarse al encuentro gracias al talento de su plantilla. Aun estando lejos de sus guarismos habituales y teniendo en cuenta que el Joventut tampoco fue sobrado de clarividencia en la ofensiva e incurrió en numerosas pérdidas de balón, el conjunto vitoriano se adelantó por primera vez en el choque gracias a la providencial irrupción de Luwawu-Cabarrot.

El alero francés tardó la friolera de 27 minutos en estrenar su cuenta anotadora, pero al menos llegó a tiempo de ejercer como salvador en una noche de perros a nivel ofensivo. Nueve puntos consecutivos en la recta final del tercer cuarto dibujaron un nuevo escenario para el Baskonia y la prematura eliminación de Allen tras un pecado de juventud –sus protestas tras cometer la cuarta falta derivaron en una técnica que conllevó la eliminación– se convirtió en otra baza para la remontada.

Ni por esas encontró su identidad el Baskonia en un partido donde, he aquí lo peor de todo, se dejó llevar en los compases finales para perder por más de los 10 puntos con los que se impuso en la ida en el Buesa Arena.