El Kosner Baskonia sigue de dulce y mantiene una imparable velocidad de crucero. Tras el pronunciado bajón que se atisbó en su rendimiento al poco de romper moldes en la Copa del Rey de Valencia con su séptimo entorchado de la historia, la escuadra azulgrana ha recuperado el apetito ganador. 

Lástima que su despertar haya llegado tan tarde en una Euroliga donde ya encadena tres victorias consecutivas pese a jugarse tan solo la honrilla y este martes volvió a dar una lección de profesionalidad.

Sus aficionados no pudieron disfrutar de una victoria muy meritoria tras una primera mitad donde acumuló una desventaja máxima de 15 puntos (34-49). Sin embargo, el vendaval se desató tras el intermedio gracias a un baloncesto de altísimos quilates que se llevó por delante al Maccabi. 

Forrest lideró una exhibición colectiva a la que añadieron su firma otras piezas de Galbiati con la confianza por las nubes como TLC, Radzevicius, Frisch o el propio Nowell, un pequeño base que merece un monumento por no venirse abajo pese a su ostracismo en la ACB. 

Su providencial triple que subió el 96-89 al luminoso puso uno de los últimos clavos en el ataúd de un Maccabi que tras llegar a la cancha de Zurbano avalado por su excepcional racha de ocho victorias en los últimos diez encuentros también se rindió, a la postre, a la solidez alavesa. 

El cuadro israelí tuvo arrestos para rebajar la desventaja a la mínima expresión (98-96)tras aprovechar varias pérdidas locales, pero dos tiros libres de TLC finiquitaron por fin un partido interminable de más de dos horas ante las continuas revisiones por parte de los árbitros del Instant Replay.  

Ni el progresivo cansancio de sus piezas más desgastadas ni la preocupante epidemia de bajas hacen mella en el sólido entramado de los vitorianos, que en el intercambio de golpes que se convirtió la visita israelí terminaron golpeando con más fuerza para rubricar una digna despedida a la Euroliga 2025-26 en casa. 

Al Maccabi le iba la vida en la cita del Buesa Arena y durante la primera mitad fue amo y señor de la contienda, pero el cuadro israelí se topó tras el descanso con una respuesta colosal de los hombres de Galbiati y por ende acabó dando un paso atrás en sus aspiraciones de colarse en el play-in.

Una reacción espectacular

El Baskonia creció muchos enteros y salió con otra actitud tras el intermedio. Prueba de ello fue un atronador parcial de 40-19 en esos diez minutos que volteó una contienda teñida de color amarillo hasta ese momento. 

El cuadro vitoriano revivió cuando parecía atacado por el virus de la indolencia y, por ejemplo, en ese escenario Forrest comenzó a sentirse cómodo asumiendo más protagonismo en ataque y cargando de faltas a Clark III.

Precisamente una canasta del base estadounidense devolvió la delantera a los vitorianos mucho tiempo después (61-60). Otros puñales de Galbiati como TLC comenzaron a entrar en calor con la contundencia que les caracteriza, Nowell elevó más si cabe el nivel en la dirección e incluso Howard –autor de valiosos triples– mostró por momentos su colmillo afilado para meter en más problemas al Maccabi. 

Los 40 puntos en el tercer cuarto sintetizaron el espíritu de redención de un Baskonia con una mentalidad y personalidad arrolladoras. Por contra, el Maccabi perdió progresivamente su pujanza inicial encarnada en el acierto triplista de Walker IV, el jugador que golpeó más duro en un cuarto inicial que ya avanzó lo que sería el partido: un toma y daca constante entre dos equipos sobrados de pólvora y con menos predisposición para sufrir en defensa.

Plagado de anotadores compulsivos a los que se le caen los puntos de los bolsillos, el Maccabi originó una escabechina desde la línea del 6,75 en los albores de la confrontación. Walker IV acribilló especialmente a triples a un cuadro alavés que vio cómo su rival israelí igualó el récord en un cuarto en la historia de la Euroliga con ocho dianas de 11 intentos. 

Sin embargo, le sirvió de poco ante un Baskonia que desplegó su baloncesto habitual con el paso de los minutos, supo hurgar en los puntos débiles de su adversario y facturó otra victoria que consolida su dulce momento.