Hay determinados rivales en esta salvaje Euroliga que resultan inalcanzables para el Kosner Baskonia y ni siquiera una buena versión de los hombres de Galbiati alimenta la esperanza de protagonizar cualquier tipo de gesta. El conjunto vitoriano elevó sus prestaciones respecto al fatídico último encuentro en Atenas, pero ni por esas pudo hacer frente a un Fenerbahce en otra dimensión que tiró de calidad y los incontables recursos que anidan en su plantilla para endosar una nueva derrota a los alaveses.

Se agotan ya los últimos cartuchos para dar guerra en la máxima competición continental, plagada de rivales armados hasta los dientes que hacen aflorar las debilidades azulgranas. Tras una notable primera mitad, el Baskonia terminó devorado por la intensidad de un Fenerbahce que colocó un altísimo listón a nivel físico y se agarró a sus talentosos componentes del perímetro para poner los clavos en el ataúd de los vitorianos.  

Los pírricos porcentajes desde la línea del triple (4 de 22) o la noche más inoperante que se le recuerda a Luwawu-Cabarrot ante el aro rival se convirtieron en unas losas demasiado pesadas para dar la sorpresa en Estambul ante uno de los favoritos al reinado continental. El alero francés no dio una a derechas y prueba de ello es que necesitó 27 minutos para anotar su primera canasta en juego.

Con el partido en un puño, De Colo tomó la palabra al inicio del tercer cuarto para erigirse una vez más en el verdugo azulgrana. El flamante fichaje del Fenerbahce procedente del Asvel, muy protegido por los árbitros, se ensañó con el Baskonia al endosarle siete puntos seguidos que supusieron el principio del fin. Ya no hubo margen para la reacción.

Terror tras el descanso

Todo lo sucedido tras el intermedio fue una pesadilla. Errores y más errores de un maratoniano azulgrana que perdió la fe y bajó los brazos mientras un inmisericorde cuadro turco hacía cada vez más sangre (73-50). Un castigo demasiado duro para un visitante cuyos interesantes 20 minutos iniciales acabaron en la papelera.

La sensación de inferioridad volvió a ser alarmante en un partido donde el Baskonia se diluyó como un azucarillo pese a haber gozado de un día más de descanso que el Fenerbahce. A medida que el aro turco fue repeliendo los intentos alaveses desde el 6,75, creció de manera imparable la frustración.

En medio de una catarata de pérdidas y la ternura defensiva, se instaló la certeza de descomposición absoluta hasta el típico maquillaje de los minutos finales -traducido en un parcial de 0-18- con las mejores piezas del Fenerbahce descansando plácidamente en el banquillo.

Tan solo Omoruyi estuvo a la altura de las circunstancias en un Baskonia privado de la madurez necesaria para asaltar esta temporada las pistas más calientes del Viejo Continente. Gracias a su poderío físico en la pelea por el rebote ofensivo y sin llegar a los dos metros, el fornido nigeriano fue una pesadilla para Jasikevicius. Lástima que estuviera solo ante el peligro en otra noche donde Forrest dio la de arena.

El primer intento de despegue por parte del Fenerbahce fue contenido por el Baskonia, que antes de su derrumbe sin paliativos tras el intermedio fue valiente a la hora de poner en aprietos a los turcos. El encuentro se niveló de manera notable tras un inquietante 9-2 que hizo temer lo peor tras el precedente reciente ante el Panathinaikos. 

Los puntos estuvieron muy repartidos esta vez en el conjunto de Galbiati ante las pobres prestaciones de un irreconocible Luwawu-Cabarrot. En la guarida del vigente campeón de la Euroliga, el francés fue una sombra de sí mismo.

El Fenerbahce estuvo muy incómodo en una primera mitad donde el Baskonia le forzó un buen número de pérdidas merced a su intensidad en las líneas de pase. Sin embargo, hubo jugadores indetectables en muchos tramos para la defensa de Galbiati como el volcánico Horton-Tucker y el elegante Hall.

El primero, un auténtico toro en las penetraciones, sembró el terror con su superioridad física, mientras que el segundo lució su pegada desde el perímetro hasta verse atacado por los problemas de faltas. Sin embargo, el hombre que disparó al Fenerbahce no fue otro que De Colo, el demonio que más se le atraganta al Baskonia en todas sus participaciones en la Euroliga.