Cada vez menos alicientes para el Baskonia en la Euroliga
Las remotas opciones de ‘play in’ convierten las bonificaciones económicas en el principal incentivo europeo de los gasteiztarras para lo que queda de curso
En la Euroliga más exigente de la historia tanto por el calendario como por el nivel y el presupuesto de los clubes participantes, la clasificación para la fase de eliminatorias también apunta a estar más cara que nunca y eso deja al Kosner Baskonia en una situación delicada cuando todavía quedan 15 jornadas de competición por delante.
El conjunto gasteiztarra, aunque ha mejorado notablemente sus prestaciones en los últimos meses, aún sigue arrastrando las consecuencias de su pésimo arranque de la competición con seis derrotas en las seis primeras jornadas, algo que a estas alturas de la campaña parece ya irreversible.
Desde entonces, el conjunto vitoriano sí que está en números para aspirar o por lo menos mantenerse cerca de los puestos de play in con un balance de 8-9, pero necesita mucho más que eso para darle la vuelta a la situación y tener opciones de entrar en las eliminatorias.
El Baskonia baja a la tierra
El 8-15 que maneja en estos momentos el Baskonia convierte alcanzar la décima posición que marca el acceso al play in en una misión prácticamente imposible, ya que actualmente le separan cinco victorias del Estrella Roja, décimo clasificado con un balance de 13-10.
Si se mantiene esta tendencia en cuanto a porcentaje de victorias, la estimación es que será necesario sumar 21 triunfos para acceder a las eliminatorias, lo que supondría para el equipo dirigido por Paolo Galbiati completar un final de temporada casi perfecto y conseguir 13 victorias en las 15 jornadas que restan.
La debilidad interior sale otra vez a la luz
Unas cifras que, siendo realistas, resultan utópicas para un equipo que sólo ha ganado un partido en sus 12 compromisos lejos del Fernando Buesa Arena. El pasado martes en Atenas volvió a quedar en evidencia la gran diferencia de plantilla que hay en estos momentos respecto a los transatlánticos de la Euroliga, con presupuestos que triplican el que maneja el Baskonia.
Teniendo en cuenta que aún quedan por visitar las canchas del Fenerbahce, el AS Mónaco, el Olympiacos o el Partizan, el objetivo debería ser ir partido a partido aplazar lo máximo posible el momento en el que los vitorianos se queden matemáticamente sin opciones de clasificarse para el play in. Si esto sucede pronto, el final de temporada europea se le puede hacer muy larga a los alaveses, que en estos momentos tienen todos sus alicientes en la liga doméstica.
No en vano, en la ACB se encuentran peleando por ser cabezas de serie en la Copa del Rey y están bien posicionados para intentar alargar la campaña más que en ediciones anteriores con un cuadro más favorable en el play off si mantienen la buena dinámica en la fase regular.
Pequeñas metas
En la Euroliga, por el contrario, el principal aliciente para el club apunta a ser económico en busca de terminar lo más arriba posible en la tabla para optar a los premios monetarios que se reparten hasta el 16º clasificado. Un aliciente, por cierto, que repercute en poco o en nada en los jugadores, cuya principal motivación una vez se agoten las opciones de play in será realizar buenas actuaciones individuales en el gran escaparate que es la Euroliga.
En caso de terminar en 17ª posición o peor, el Baskonia no recibiría ninguna bonificación económica. Al 16º clasificado le corresponden 150.000 euros, al 15º 225.000, al 14º 300.00, al 13º 375.000, al 12º 450.000 y al 11º 525.000. Posiciones que sí que están más al alcance para los alaveses y que supondrían un empujón financiero para el club de cara a la próxima campaña.
Lamar Odom vuelve a las andadas
Más allá de eso, el momento de la temporada en la que los vitorianos comiencen a utilizar la Euroliga como banco de pruebas para la ACB, donde aún queda mucha tela que cortar, está cerca, algo que supondría un fiasco para un equipo que corre el riesgo de convertirse en irrelevante en una competición que le dio muchas alegrías en el pasado en forma incluso de finales y de clasificaciones para la Final Four.
La lección, en cualquier caso, queda aprendida para Paolo Galbiati y los suyos de cara al futuro: un inicio de temporada como el de esta campaña te condena para todo el curso en una Euroliga que no espera a nadie.
