Kike Fernández de PinedoPortavoz de EH Bildu en las juntas Generales de Álava

“No vemos ni en la Política Social ni en Servicios Sociales la influencia de la izquierda del Partido Socialista”

21.08.2021 | 00:43
“No vemos ni en la Política Social ni en Servicios Sociales la influencia de la izquierda del Partido Socialista”

El portavoz soberanista hace un llamamiento al diputado general, Ramiro González, para que cuente con su grupo a la hora de remodelar los Servicios Sociales

Alcanzado el ecuador de la legislatura en las Juntas Generales, ¿cómo valora el papel de EH Bildu? ¿En qué medida la mayoría absoluta ha abortado la posibilidad de un acuerdo en el que participara la oposición?

–Efectivamente, la mayoría absoluta ha hecho que haya menos juego que en la anterior legislatura, pero estamos contentos con el trabajo realizado, somos la referencia de la oposición en cuanto al control al Gobierno, que no ha estado acertado en cuestiones importantes, que podía haber hecho una gestión mejor y más abierta de a pandemia. Pero no nos hemos conformado con criticar, sino que hemos presentado hasta cinco proyectos en los últimos meses con una mirada a medio y largo plazo. En materia de Servicios Sociales hemos presentado el plan BiziOn, y próximamente una normal foral para el tema de la concertación de los trabajadores y trabajadoras; hemos presentado Ernaberri para Aiara, un plan para combatir el covid, Araba Zero Karbono, con nuestra hoja de ruta para este tema y una estrategia agroalimentaria para el territorio. Creemos que también hay que hacer todo esto, y aunque en los Presupuestos no nos hayan dado juego, las hemos presentado con la idea de aportar y colaborar en la construcción del futuro.

¿Cabe imaginar un cambio en la segunda mitad del mandato de Ramiro González? ¿Estarían ustedes dispuestos a apoyar un Presupuesto que no precisa de sus votos?

–Hasta ahora no hemos visto voluntad por parte del Gobierno y nos parece un error. La pandemia nos ha afectado a todos y ha creado una oportunidad, a pesar de que los números les daban, de haber hecho una gestión conjunta con la oposición y los agentes sociales. Se lo hemos repetido muchas veces al Gobierno, en privado y en público, pero han optado por esa forma de gobernar unilateral. Nosotros seguiremos haciendo propuestas porque seguimos en una situación extraordinaria y los retos que he mencionado antes nos interpelan a todos.

Dada la situación, ¿en qué medida les puede desgastar el hecho de que desde la oposición no lleguen a acuerdos con el Gobierno?

–Participar en acuerdos te da más visibilidad, eso es un hecho, lo hemos visto en la anterior legislatura. No puedes estar cuatro años criticando y punto, hemos hecho un esfuerzo especial en presentar propuestas trabajadas, que no se hacen en dos horas, hemos estado con agentes sociales, sindicatos, y no podemos olvidar que EH Bildu gobierna en once ayuntamientos, cogobierna en otros cuatro con el PNV y se están haciendo cosas muy interesantes, estamos demostrando capacidad. Es verdad que en las Juntas hay dificultades de visibilización, pero seguiremos en esta línea.

Desde su óptica, ¿cómo se valora el papel en la oposición de Elkarrekin Araba y PP?

–Con Elkarrekin Podemos tenemos una relación buena, hemos coincido en la mayoría de los retos, tenemos lecturas similares y creo que vamos a seguir en esa línea. En el PP creo que andan intentando buscar un protagonismo perdido en Araba y a la vez a rebufo de las políticas de Casado, dos cosas difíciles de compaginar. En alguna cosa sí podemos coincidir, pero lo cierto es que no hemos tenido mucha relación.

¿Y en cuanto al papel del PSE en el Gobierno?

–Nos parece un poco decepcionante porque creemos que debería un tener un mayor papel político en el Gobierno, nos da la impresión de que se limita a gestionar las carteras que tiene. Tengo que decir que tenemos buena relación con las diputadas socialistas y están haciendo cosas bien, pero no vemos ni en política fiscal ni en Servicios Sociales esa influencia de izquierda que debería verse. La mitad de la cámara es de partidos de izquierda y se pueden hacer avances, sería interesante que salieran de esa posición cómoda.

Aunque aún es pronto, ¿tiene intención de postularse de nuevo como candidato en las próximas elecciones, o al menos no lo descarta?

–Preferiría responder a esa pregunta dentro de un año. Cada vez veo un EH Bildu Araba más fuerte, más consolidado en todas las comarcas, avanzando poco a poco, y eso es lo importante. La pandemia nos ha hecho tener como prioridades el día a día, en el último año y medio lo ha condicionado todo y no nos hemos puesto a pensar en las siguientes elecciones.

Al hilo de la pandemia, decía el diputado general que se había visto desamparado por la oposición a la hora de gestionar el problema. ¿Qué tiene que responder a esto?

–No estoy de acuerdo en absoluto con esa lectura. Esta pandemia nos ha pillado a todo el mundo desprevenido, y el primer mes o dos meses entendemos que se cometieran errores; nosotros también los hubiéramos cometido, pero pasados esos meses hicimos propuestas muy concretas, como crear una mesa para recibir información sobre la pandemia y hacer aportaciones. No se aceptaron un montón de propuestas, alguna sí les pareció interesante y la aplicaron, pero no ha habido esa cobernanza en la que insistían y que se demuestra con hechos, no con palabras. El Gobierno ha sido más cerrado que en la anterior legislatura, a veces con actitudes prepotentes, y muchas veces desbordado. Además, se ha incidido más en políticas conservadoras, más que en la anterior legislatura.

Hablaba antes del plan Araba Zero Karbono. ¿En qué se concreta esa alternativa que proponen? ¿Cómo es posible dar el salto definitivo a las renovables sin una mínima afección medioambiental?

–El Gobierno Vasco y la Diputación han perdido diez años, su apuesta hasta ayer era el gas. Nosotros hemos presentado una hoja de ruta en una cuestión que es estratégica como país y que precisa de un consenso amplio, como se consiguió hace diez años con el plan Mugarri, que se aprobó por unanimidad. El PTS, el plan que iba a reordenar todo eso, se va a aprobar de aquí a dos años, y mientras tanto se están proyectando deprisa y corriendo grandes parques eólicos de la mano de Iberdrola, cuya prioridad es el lucro económico. El plan Mugarri marcaba unas zonas de exclusión, y eso es lo que pedimos. Por otro lado, hay que tomarse muy en serio la eficiencia energética en viviendas e industrias, y es importante lograr un menor consumo energético, potenciar el autoconsumo de electricidad, las comunidades energéticas, un camino que ya han tomado países como Alemania. ¿Por qué aquí no? Porque nos enfrentamos a un oligopolio, porque la energía distribuida, poner placas solares en todas las cubiertas de empresas y viviendas les quita el control a esas grandes eléctricas. Por último, es un sinsentido coger tierra agrícola fértil e ir a proyectos de cien hectáreas de placas fotovoltaicas en un territorio con un paisaje mantenido durante siglos. Hay que apostar por hacer esos parques en polígonos industriales, hacer parques más pequeños, y no dejar que estas empresas grandes dirijan la política energética mientras el diputado general dice que está orgulloso de que todos los proyectos vengan a Araba. Ninguno en Bizkaia o Gipuzkoa.

El Gobierno alega que para lograr los compromisos de descarbonización europeos de 2030 y 2050 no basta con mejorar la eficiencia o generalizar el autoabastecimiento. ¿Los límites del plan Mugarri permiten cumplir con los compromisos europeos?

–Se está haciendo así en otros países europeos. Probablemente harán falta más parques, pero aquí se están haciendo las cosas al revés. Primero eficiencia energética, ahorro, una transformación de la movilidad, y luego marcamos zonas, de acuerdo con los pueblos; con un consenso político y social amplio decidimos cómo lo hacemos y en qué sitios. No se puede decir que la única solución es hacer los parques en zonas de la red Natura 2000, con torres de 200 metros y agujeros con un diámetro de 25, con pistas de diez metros de ancho, destruyendo paisajes conservados durante siglos. Se puede y se debe hacer de otra forma, la contestación en los pueblos es muy importante, muchos ayuntamientos y concejos, incluso ayuntamientos gobernados por el PNV, están diciendo que no.

En pleno debate sobre esa transición energética nos encontramos con una escalada de los precios de la electricidad que amenaza con ser insostenible. ¿Puede hacer más al respecto el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos?

–Es una situación totalmente injusta. Cuando hablas de neoliberalismo parece todo muy etéreo, pues es esto, la factura de la luz. Esto es una herencia del PP, se concedió la electricidad a estas grandes empresas como un oligopolio. La forma en que se hacen las facturas no es justa ni lógica y es necesaria una apuesta en todo lo que se pueda a nivel local. En Gasteiz era muy interesante crear una comercializadora de energía. Entendemos que el EVE debería proponer también unas políticas públicas en materia de energía, y no hacer un papel sumiso con Iberdrola. Y el Gobierno dice que habría que crear una empresa pública, pero a medio o largo plazo, cuando debe ser ya. Sabemos que esas empresas tienen un gran poder económico y político gracias a las puertas giratorias, y de ahí se deriva esa situación injusta.

Los expertos que asisten a la ponencia de carreteras de las Juntas, y la propia Unión Europea, van dejando clara la necesidad de implantar el pago por uso para mantener las vías de alta capacidad. ¿Lo ven como una carga para el ciudadano o como una oportunidad para el territorio, habida cuenta del tránsito de vehículos de fuera de Álava que a diario usan sus carreteras?

–Mantener las carreteras supone un gasto muy importante y por eso nos pareció acertado crear esa ponencia, acompañada con un cambio del concepto de movilidad. En Araba tenemos un montón de transporte internacional que pasa por aquí sin pagar nada, y luego el tramo de Aiara con Gasteiz, que te penaliza por vivir allí, todo eso hay que resolverlo. No es tanto si hay que pagar o no, sino cómo y quién. Tiene que ser lo más justo posible, pero cuando tengamos los resultados de la ponencia tomaremos una postura como grupo político. Hay que analizarlo con responsabilidad.

Su grupo juntero ha mostrado receptividad con el nuevo modelo de cuidados que quiere implantar la Diputación, Gizarea. ¿Qué condiciones habrían de darse para que esa receptividad se materialice en un apoyo explícito?

–Hace ya cuatro o cinco años, en la anterior legislatura, tuvimos una reunión con el diputado general en la que hacíamos esa lectura de que había que ir hacia un sistema de Servicios Sociales menos basado en la residencialización y avanzar hacia unos cuidados más cercanos e individualizados, en el entorno familiar. La propuesta de ahora parece que va por esa línea, pero llevamos seis años de Gobierno foral y todavía no se ha plasmado en nada, aunque somos receptivos. Es lo que nosotros planteamos en el programa BiziOn, una apuesta que ponemos sobre la mesa para aportar. Dicho esto, no podemos taparnos los ojos con una venda, los Servicios Sociales se han deteriorado, en su mayoría eran públicos y ahora el 60% de las plazas son privadas, y solo el 10% concertadas. Tenemos a las trabajadoras en unas condiciones laborales vergonzosas, y un sistema colapsado, con residencias de primera, segunda y tercera, la Diputación da el cheque y ya. Es complejo, pero hay que modificar todo esto, es uno de los retos que tiene el territorio sobre la mesa, y a Ramiro González le digo que ganamos todos si lo hacemos conjuntamente. Es una oportunidad para colaborar.

¿Coinciden con el diputado general o con el sindicato ELA en que la vacunación del personal que trabaja con personas vulnerables debe ser obligatoria?

–Es un tema complejo que tiene sus problemas legales. No parece adecuado lanzarse sin saber qué cobertura legal pueda tener, nos parece que en parte es desviar la atención; tenemos unos Servicios Sociales colapsados y hay que priorizar los cuidados. En cuanto a la vacunación, hay que respetar los derechos individuales y los colectivos, pero creemos que en temas como este deben prevalecer los colectivos. Estamos abiertos a analizar todas las propuestas, pero insisto en que se está desviando la atención.

"El Gobierno Vasco y la Diputación han perdido diez años, su apuesta hasta ayer era el gas"

"No puedes estar cuatro años criticando; hemos hecho un esfuerzo en hacer propuestas trabajadas"

"Probablemente harán falta más parques eólicos, pero aquí se están haciendo las cosas al revés"

"No es tanto si hay que pagar por las carreteras o no, sino cómo y quién; tiene que ser lo más justo posible"

"Pedir la vacunación obligatoria es desviar la atención, los Servicios Sociales están colapsados"

"EH Bildu gobierna en once ayuntamientos y cogobierna en otros cuatro, estamos demostrando capacidad"

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