Comisario de la policía local de Gasteiz Roberto García Tobalina

"Pensábamos al inicio que la pandemia iba a ser cuestión de meses. Hay que aguantar y no flaquear"

La irrupción de la pandemia hace un año ha llevado a incrementar y modificar las tareas de la Policía Local para lograr el cumplimiento de las normas vigentes

14.02.2021 | 00:28
Roberto García Tobalina, Comisario de la Policía Local de Gasteiz

El máximo responsable de la Policía Local de Gasteiz analiza para DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA cómo ha afectado el coronavirus al desarrollo de su actividad.

Se cumple un año desde la irrupción de la pandemia. ¿En qué manera se ha visto alterado el normal funcionamiento de la Policía Local?

–Ha supuesto, efectivamente, un antes y un después en nuestra actividad. El esfuerzo que hemos desarrollado para, de alguna manera, ayudar a la mejora de la situación sanitaria que nos ha sobrevenido, qué duda cabe que ha supuesto un incremento en la labor de la Policía Local de Vitoria .

¿El despliegue de agentes es el mismo, en cuanto a cifras, ahora en plena pandemia que antes?

–Se mantiene el mismo despliegue, pero lo que ha cambiado es el tipo de trabajo. Antes del coronavirus había una serie de actividades que centraban nuestro trabajo. Ahora ha descendido el peso de algunas de ellas y el de las intervenciones motivadas por la pandemia se ha incrementado.

¿Cuál es la cifra de agentes que patrullan por Gasteiz a diario?

–Diariamente tenemos funcionando en torno a unos 50 agentes.

Esas intervenciones vinculadas al coronavirus como control de uso de mascarillas o evitar aglomeraciones han relegado a otras más habituales como trifulcas o peleas.

–El hecho de que haya disminuido la actividad social de la población, por causa de la pandemia, hace que disminuyan esas situaciones de peleas o trifulcas y nos veamos mas obligados a intervenir en asuntos como mantener la distancia social, el uso de mascarillas o las fiestas y botellones ilegales.

El pasado fin de semana se saldó con 229 denuncias por diferentes incumplimientos. ¿No es una cifra excesiva para llevar un año inmersos en pandemia?

–Llevamos un año en una situación de pandemia. Es posible que exista un cierto cansancio y al final la gente busca alguna vía de esparcimiento. En el tema de las denuncias, a veces no es significativo. Un hecho concreto, como una fiesta ilegal, realizado por una veintena de personas puede llevar aparejadas una treintena o 40 denuncias, que hace que la estadística se eleve. Eso no quiere decir que este fin de semana se haya detectado un incumplimiento masivo, sino que hemos sido capaces de detectar esa situación, que ha hecho que se disparen las denuncias.

Se ha puesto mucho el foco en la población más joven y la de menor edad. ¿Lo constatan así en sus intervenciones?

–Hay ciertos colectivos como personas mayores o jóvenes que, quizá, tengan más problemas con el confinamiento y que habitualmente necesitan o suelen salir más a la calle para desarrollar su actividad social. En su caso se les impidió con esa medida relacionarse con otros familiares y amistades que tienen. A estas personas les ha golpeado más la pandemia y, quizá, se ha puesto más el foco sobre ellos y sean las que más visibilidad tienen de cara a los medios, pero no son ellos los que más incumplen o infringen.

La prolongación en el tiempo de esta situación, inédita para todos supone que se genere hastío o cansancio entre la población. ¿Perciben esa sensación?

–Al comienzo de esta situación, todos pensábamos que iba a ser un pequeño sprint de tres o cuatro meses para controlarlo rápidamente. Sin embargo, hemos visto que la situación sanitaria, por desgracia, no se ha controlado como se quería y ha pasado a ser una carrera de fondo. En ese tipo de situaciones hay que tener capacidad para aguantar y no flaquear.

Los últimos fines de semana dejan también imágenes de reacciones violentas hacia los agentes a la hora de dispersar botellones o concentraciones de ciudadanos.

–No hemos notado ese tipo de agresividad hacia los agentes cuando tratamos de hacer cumplir las normas, más allá de que en un momento determinado un ciudadano o dos, en una intervención, puedan tener un comportamiento agresivo. No ha habido ese tipo de agresividad que sí ha habido en otros sitios contra los agentes de la Policía local, ni siquiera con la Ertzaintza, que igual ha sido más objeto en otros sitios.

Son de agradecer esas palabras del alcalde, Gorka Urtaran, ensalzando la labor de Policía Local y Ertzaintza como auxiliares de los sanitarios que evitan con sus actuaciones posteriores ingresos de la población en situaciones de comportamientos indebidos.

–Sí. Es muy de agradecer la labor y esfuerzo desplegado por los agentes para hacer cumplir toda esa normativa, que no tiene otro objetivo que la protección de la ciudadanía.

De ese listado de incumplimientos. ¿Cuáles son las más habituales a lo largo de este año?

–Por número, la más común es el uso inadecuado de la mascarilla. Luego se puede hablar también de no respetar la distancia de seguridad. También hay que destacar que, en cuanto a número, se quedan pequeñas aquellas situaciones en las que se han detectado las fiestas o bares abiertos en horarios donde deberían estar cerrados por el horario del confinamiento. Este tipo de situaciones, en cuanto a número, es relativamente pequeño. En general, la ciudadanía, hosteleros y comerciantes cumplen las normas. La labor de la Policía Local es hacer que ese pequeño porcentaje que pone en riesgo la salud de los demás, sea el mínimo posible y eso nos obliga a actuar en ese sentido.

Durante este año se han escuchado voces de quien opina de un exceso de celo por parte de los agentes a aquellos que dicen que no se les ve en las calles. Nunca llueve a gusto de todos.

–En cuestiones policiales es poco probable que llueva a gusto de todos. Quien haya sido sancionado igual entiende que se ha sido demasiado estricto con él. La Policía Local desarrolla su trabajo con la profesionalidad de siempre y con cabeza.

Desde el sector hostelero se apunta que se ha actuado de manera rigurosa y recurriendo rápidamente a la imposición de sanciones por parte de los agentes.

–Creo que no. Los agentes, en general, actúan con suficiente conocimiento y la conciencia de que todos somos ciudadanos y hay que hacer cumplir las normas con cabeza y respeto.

¿Ha golpeado mucho la pandemia con positivos entre los agentes?

–Al inicio de esta situación, cuando hubo toda esta ola de contagios, sí que tuvimos un pico malo. Superada esa fase, ahora estamos como todos los colectivos situados en la primera línea. La incidencia en la plantilla ahora es muy baja.

Con el atípico 2020 se habrá constatado una reducción en delitos otros años habituales como robos en viviendas, garajes, hurtos y demás.

–Se aprecia una bajada bastante importante de la delincuencia. Podríamos hablar en cifras redondas de un 20% en comparación de lo que sería un año normal como 2019. Qué duda cabe de que el hecho de tener a la ciudadanía confinada durante unos meses y unas horas determinadas facilita la labor. Además, la noche se ha acortado mucho y es en esa franja cuando se producen muchos de estos delitos. En el asunto de los robos en viviendas, es evidente, que la gente está más en casa, con lo cual hay menos oportunidad. Es un factor que ha favorecido en este tipo de trabajo.

Se ha anunciado hace poco la colocación de un distintivo en el uniforme de los agentes que así lo quieran para poder atender a los ciudadanos que se expresen en euskera.

–Es un distintivo voluntario por el que los agentes pueden optar. Tanto desde el área de Seguridad Ciudadana como desde la dirección de Policía Local se venía haciendo una apuesta para que, cada vez más, por parte de los agentes se pueda atender en euskera. Poco a poco se va aumentando el conocimiento del idioma entre la plantilla y contamos con una serie de protocolos por si se da la situación de un caso de que un agente no conoce el euskera, pueda realizar la atención otro que sí lo sepa. Se van dando pasos para facilitar que el euskera se integre en la actividad diaria de la Policía Local.

Otra novedad es también la incorporación de una docena de cámaras en el uniforme de los agentes para grabar sus actuaciones. ¿Cuándo estarán operativas?

–Estamos hablando de fechas en el segundo trimestre de este año. Hay una serie de procedimientos administrativos a cumplimentar antes de poder utilizarlas. El objetivo es dar seguridad a la ciudadanía durante las intervenciones de los agentes y a la propia Policía Local la seguridad de lo que están llevando a cabo. A fin de cuentas, se trata de dar transparencia, evitar situaciones agresivas y aclarar ese tipo de comportamientos, en caso de que se produzcan.

En diez días se han impuesto 24 sanciones a patinetes por circular en las aceras. ¿Qué le dice esa cantidad tras un mes de labor pedagógica?

–Cuesta un poco asimilarlo. Para los ciudadanos, a veces, puede resultar mejor transitar por las aceras que hacerlo en patinete en la calzada con los vehículos alrededor. No es que estemos haciendo un hincapié especial con los patinetes, sino que son un elemento más de los que se vigilan referidos al tráfico en la ciudad. Quizá ahora es la novedad por el cambio de normativa y por eso están tanto en los medios. Se trabaja con ellos como se puede trabajar con las bicicletas que incumplen las normativas a la hora de circular.

En septiembre hubo una quedada de jóvenes en la zona de Lakua que generó polémica por supuestas peleas. ¿Han detectado nuevos movimientos en esa línea?

–En el nivel en el que nos movíamos en Lakuabizkarra, no hemos detectado esa situación. Aquella quedada habría que ponerla entre comillas. No entiendo que fuera para pegarse. Sí es cierto que en un momento determinado por las redes sociales se corrió ese bulo y, puede ser, que en un momento determinado cuando se juntan dos o tres mil personas, pueda existir un conato de pelea. Eso no quiere decir que allí fuera esa cantidad de gente para pegarse. Sí es verdad que en Vitoria hay grupos de chavales que se comportan de una forma correcta, otros un poco menos y hay otros grupos que no se comportan bien. Sobre esos grupos actuamos y los tenemos o intentamos tenerlos controlados y monitorizados lo más posible y si es necesario intervenir.

¿Se despeja también la sombra de una posible presencia de bandas latinas en la ciudad?

–Sí que hay algunos grupos que no son angelitos, por llamarlos de alguna manera. Es precisamente centrándonos en ellos en los que intentamos trabajar, incidir y corregir todos los comportamientos ilegales que veamos.

"Como jefe, siempre voy a pedir más agentes" 

La llegada de nuevos agentes a la Policía Local es continua con los procesos de los últimos años. Así se alcanzan en la actualidad los 400 agentes, aunque Roberto García aspira a contar con más efectivos.

Ha habido múltiples incorporaciones al cuerpo en los últimos años. ¿Para una ciudad de 254.000 habitantes tiene un ratio adecuado de agentes la Policía Local?

–Como jefe siempre voy a pedir más agentes, eso está claro. De momento con los cerca de 400 que tenemos, estamos cerca de los números máximos que ha tenido la Policía Local de Vitoria en toda su historia. Intentaremos ir incorporándolos porque siempre hay nuevas y más especializadas demandas de la ciudadanía que tenemos que ir cubriendo. Eso igual requiere de pequeños incrementos de la plantilla y por eso reitero que yo como jefe, siempre voy a querer más.

De esos casi 400 agentes, ¿cómo está la presencia de cuota femenina dentro del cuerpo?

–Es una situación acorde a la de las policías locales del País Vasco. Andamos en torno a un 20% de la plantilla. Son unos números que nos gustaría mejorar y que poco a poco lo vamos consiguiendo. Este porcentaje era menor hace unos años. En las últimas promociones se ha notado un incremento de interés por la profesión policial dentro de la colectividad femenina y eso hace que estén más presentes en las nuevas promociones y vayamos aumentando esa proporción.

"No percibimos agresividad hacia los agentes cuando tratamos de hacer cumplir las normas, más allá de algún momento puntual"

"En el segundo trimestre una docena de agentes portarán cámaras para garantizar la seguridad de las actuaciones"

"En comparación con 2019 las cifras de delincuencia bajaron un 20% el año pasado por la situación tan excepcional vivida"

"Llevamos un año en esta situación. Es posible que exista cierto cansancio y al final la gente busca alguna vía de esparcimiento"