Mónica Calvo Presidenta del centro gallego de Vitoria y de la federación de centros regionales

"Hemos roto dos techos de cristal"

En 2020 el centro gallego de Vitoria hizo historia. Cumplió 65 años, designó a una mujer como presidenta y su junta directiva tuvo también un rostro más femenino.

22.01.2021 | 00:52
Mónica Calvo, Presidenta del centro gallego de Vitoria y de la federación de centros regionales

VITORIA – Aunque nació en la capital alavesa y ha viajado por motivos laborales por medio mundo, Mónica Calvo, experta en Marketing y Comunicación, no olvida los orígenes gallegos de su familia.

Enhorabuena por su designación como nueva presidenta del centro gallego de Vitoria, ¿cómo le ha sentado la noticia? ¿Se lo esperaba?

–Muchas gracias. Desde 2017 soy la presidenta de la federación de centros regionales de Álava. Cuando me presenté a ello, me dijeron que cómo es que era presidenta de la federación y no del centro gallego, así que teniendo en cuenta que llevaba metida en él desde 1985, porque mis padres son gallegos, y que este año he alcanzado una cierta estabilidad ya que hasta ahora por trabajo he tenido que viajar mucho, al haber estado en Colombia, en Perú, en Angola... Cuando tocó elecciones, hubo una gran parte de socios que me dijeron que me animara porque conocía el centro gallego por dentro. Así que al final presenté mi candidatura y salí elegida como presidenta en la asamblea de octubre. Estoy contenta e intentaré compaginar esta presidencia con la de la federación de centros regionales.

¿A qué se dedica para tener que haber viajado tanto?

–A la Comunicación y el Marketing, pero no convencional. Hacemos unidades móviles en la empresa Alegría Activity, como pueden ser los vehículos para donar sangre o las unidades de formación o de exposición, como las que se han podido ver en la Virgen Blanca o en la campaña de Emakunde del foro de la Igualdad.

Y aún así tenía morriña por la tierra de sus padres...

–Sí. Yo ya nací en Vitoria. Mis padres son gallegos, de la provincia de Orense. Mi padre es de Allariz y mi madre de A merca, pero se vinieron aquí muy jovencitos. Y no hay nada como viajar para valorar la ciudad de donde eres o de donde vives. Me siento muy vitoriana, pero es cierto que siempre hemos tenido mucho vínculo con Galicia. Como tenemos familia allí, todos los años vamos, sobre todo cuando son las fiestas de mi pueblo, porque no hay ningún año en el que me las pierda.

Sustituye en el cargo a Manuel López Doamo, ¿qué balance hace del tiempo que ha estado al frente del centro gallego?

–De todos los presidentes que han pasado, el balance siempre es positivo porque en 2020 el centro gallego de Vitoria ha cumplido 65 años, gracias a los diferentes presidentes que han ido pasado. Esos 65 años no hubiesen sido posibles sin esos buenos presidentes y esas juntas directivas que lo han estado gestionando y, por supuesto, por los socios que tenemos. Con lo cual, cada presidente con sus juntas directivas, han ido aportando diferentes cosas que lo que han hecho es sumar en la historia del centro gallego y hacer que yo hoy coja un centro con una buena reputación, con buenas instalaciones, con un buen número de socios... Por eso puedo decir que el centro en estos momentos está en un momento dulce.

¿Cuántos miembros tienen ahora?

–Más que socios lo que tenemos son unidades familiares. Estamos en torno a las 500 familias.

Y ahora que ha tomado las riendas del centro de gallego, ¿se ha propuesto implantar alguna novedad? ¿Qué objetivos se ha propuesto?

–El principal objetivo que teníamos y que tenemos y que creo que estamos empezando a conseguir es el del relevo generacional. Por un lado, en su 65 aniversario, soy la primera mujer presidenta. Ya tocaba. Y soy la presidenta con una junta directiva que tiene una media de edad de unos 35 años, con lo cual el relevo generacional lo tenemos asegurado, y es una junta directiva compuesta mayoritariamente por mujeres, con lo cual hemos roto dos techos: que seamos la primera junta directiva con una media de edad tan joven y la primera que está compuesta mayoritariamente por mujeres y presidida por una de ellas.

¿Y cómo es que hasta la fecha el centro gallego no había tenido una mujer como presidenta?

–Yo creo que antes se veía que esos cargos eran algo más para los hombres. De hecho, antes el que siempre se hacia socio era el hombre de esa unidad familiar porque la mujer más bien era su acompañante, la que estaba más en segundo plano, pero sí que es cierto que llevamos unos años en los que ellas se hacen socias, otras que se ha ido metiendo poco a poco en las juntas directivas.... Como fue mi caso.

¿En este 2021 con qué novedades nos vamos a encontrar?

–Queremos potenciar más nuestra cultura, pero abierta a toda la ciudadanía de Vitoria para que no sean solo los gallegos los que utilicemos el centro. De hecho, para el mes de febrero y de marzo tenemos preparado, a ver si podemos realizar, unos cursos de cocina con productos alaveses. Teniendo en cuenta que este año es Xacobeo, nos gustaría impulsar las diferentes etapas del Camino de Santiago por Álava... Y también actividades para niños para fomentar el relevo generacional.

¿De qué manera afectó en 2020 el covid al centro gallego?

–2020 ha sido un año raro y duro, entre que no hemos podido hacer actividades y que algunos socios han fallecido por motivo del covid.

"Gracias a los diferentes presidentes que ha tenido, hoy cojo un centro gallego con una buena reputación"

"Nuestro principal objetivo es el del relevo generacional y creo que lo estamos empezando a conseguir"

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