La empresa La Salve duplica en dos años el uso de cebadas alavesas

La planta del lúpulo se ha adaptado muy bien al clima y al terreno de Álava y de todo Euskadi

22.11.2020 | 01:08

laguardia – El lúpulo es, junto a la cebada malteada, la levadura y el agua, uno de los elementos principales en la elaboración de cerveza, cuyas propiedades organolépticas variarán en función de la cantidad, el tipo y las características del lúpulo que se utilice.

Es una planta trepadora que tiene glándulas de resina y aceite en la base de sus hojas florales y gracias a ello es el saborizante fundamental de las cervezas. El lúpulo aporta dos elementos a la cerveza: amargor y aroma en función de la variedad utilizada y del momento de adición a la cerveza.

La Salve, un de las empresas vascas dedicadas a este producto, busca materias primas (malta, lúpulo y levadura) cercanas. Para ello, actualmente dispone de uno de los componentes de la cerveza, la malta, puesto que Álava es una importante productora de cebada maltera. Un uso que se ha duplicado en 2 años: si en 2017 en La Salve se utilizaron alrededor de 410.000 kg de cebada 100% alavesa, en 2019, la cantidad llegó a los 950.000 kilogramos.

Neiker promociona el programa de impulso al cultivo del lúpulo, mientras que UAGA realiza el trabajo de campo y el resto de asociados se ven beneficiados con la cosecha lograda para ir avanzando en su valorización.

Todo empezó en 2017, cuando se introdujeron 300 plantas de seis variedades de lúpulo (Cascade, Perle, Nugget, Magnum, Spalt y Saaz) en una parcela de 1.200 metros cuadrados en Berantevilla. Se identificaron los potenciales proveedores locales a lo largo de toda la cadena de valor asociada a la cerveza, y se calculó la huella ambiental de la cerveza con el objetivo de que sirva para una futura certificación de la cerveza local.