Un final de verano incierto

Nueva ola en la nueva normalidad

La OSI Araba tiene como reto poder dar salida a toda la actividad no-covid, algo imposible en la primera ola

13.09.2020 | 02:38
Álava entró en la segunda oleada de la pandemia de covid-19 a comienzos de agosto, aunque escenas como ésta son habituales en Gasteiz desde bastante antes. A la obligatoriedad del uso de la mascarilla en todos los espacios públicos, que entró en vigor el 9 de julio, han seguido numerosas restricciones más.

El covid-19 sigue sin dar tregua a Álava cuando ya han pasado seis meses y medio de la confirmación del primer caso en Gasteiz. Pese a las crecientes restricciones, los contagios crecen y el sistema sanitario trata de resistir

seis meses y medio después de que el coronavirus, al menos que se sepa, apareciese por primera vez en Álava, pocas certezas más claras hay que el hecho de que el patógeno que llegó cruzó fronteras desde Wuhan (China) ha cambiado de forma radical la vida de todos los vecinos del territorio. Y que, lamentablemente, la seguirá cambiando todavía durante bastante tiempo más. Sin embargo, esa vida tiene que seguir su curso y, tras superar las fases más críticas de la pandemia, Álava avanza en esta atípica nueva normalidad marcada por las crecientes restricciones y, a pesar de ellas, una segunda oleada del covid-19 que cumple ya algo más de un mes de recorrido. La progresiva apertura de la movilidad y la lógica relajación de las medidas de seguridad han adelantado mucho más de lo previsto y deseado un escenario epidemiológico que los especialistas vislumbraban para el ya inminente otoño y, en consecuencia, el creciente goteo de contagios e ingresos ha vuelto a poner a prueba en las últimas semanas al sistema sanitario del territorio. A día de hoy, cerca de 250 pacientesse encuentran ingresados en los hospitales de la red pública vasca y, de ellos, más de medio centenar están recibiendo cuidados intensivos.

El HUA-Txagorritxu, centro de referencia para la atención de los pacientes con covid-19 en Álava, lógicamente no está siendo ajeno a esta realidad. La presión asistencial comenzó a crecer en el centro de José Atxotegi ya en agosto, cuando una parte importante de la plantilla se encontraba disfrutando de unas necesarias vacaciones, y a día de hoy el hospital tiene ya habilitadas cuatro áreas específicas para atender a los pacientes con covid-19 que se encuentran en planta, a los que se suma la UCI. Al cierre de esta edición, eran 49 las personas ingresadas en el HUA-Txagorritxu con covid-19, once de ellas en la UCI.

Según remarca en declaraciones a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA José María Pérez, subdirector médico de la OSI Araba, la semana que hoy concluye ha sido en Txagorritxu "buena en general", ya que el centro ha llegado a tener en esta segunda ola un pico de 70 pacientes hospitalizados con covid-19, hace ahora semana y media. Ahora son una veintena menos. Pérez, con todo, reconoce que la UCI "no se está comportando tan bien" en el centro, ya que en ella están siendo atendidos pacientes con ingresos "bastante largos" que no alivian su carga de trabajo. Con todos los datos en la mano, el especialista se muestra "cauto" y reconoce que todavía no se puede hablar con seguridad de una tendencia a la baja de la curva epidémica. Una de sus preocupaciones es todo lo que pueda derivarse de la reciente vuelta a las aulas de miles de niños y adolescentes alaveses, aunque afortunadamente el número de profesionales de la OSI aislados por covid a día de hoy es "muy bajo": Son alrededor de 60 de un total de 6.000. "Esto fluctúa mucho, pero la plantilla está bastante sana", asegura Pérez.

"exhaustos"Por desgracia, el tiempo que los profesionales del centro de José Atxotegi y de toda la OSI Araba han tenido para descansar entre la primera ola del virus y esta segunda ha sido muy escaso. "El periodo vacacional no ha sido suficiente para cargar pilas y afrontar saludablemente esta segunda oleada", advierte en este sentido Rakel Vivanco, de la sección de ELA en Txagorritxu, quien pone el foco en la "inadecuada y tardía gestión" del covid-19 por parte de Osakidetza. A día de hoy, según Vivanco, "se percibe cansancio y agotamiento generalizado" en la organización, una realidad que se une a la falta de personal por la dificultad de contratar nuevos profesionales. "La única plantilla que se ha reforzado es la de Salud laboral y, evidentemente, son quienes también han sufrido lo insufrible", remarca. Se trata de un servicio encargado de vigilar periódicamente la salud de la personal de la OSI Araba y que según la representante de ELA cuenta con una plantilla "absolutamente insuficiente" y "desde hace muchos años".

Vivanco critica también la condición de "grandes olvidados" de esta pandemia de los profesionales no sanitarios e insiste en la necesidad de reforzar el sistema público. "Aunque sí dispone de profesionales de calidad y gran implicación, la calidad asistencial en general se está mermando desde hace años por la falta de recursos humanos". Según los datos en poder de ELA, la OSI Araba ha sumado durante la pandemia un total de 509 profesionales con PCR positiva, una tasa del 8,44% del total. La profesional pone el foco también en la "grave situación" que está atravesando el servicio de Anatomía patológica del HUA-Txagorritxu, que concentra a día de hoy un número elevado de profesionales afectados por covid-19. La central ha pedido ya a Osalan que dejen de hacerse autopsias a pacientes fallecidos por covid-19 en el centro "hasta que no se apliquen las medidas correctoras y preventivas" pertinentes.

Como profesional y también como paciente ha tenido que enfrentarse al covid-19 la médica rural e integrante del sindicato LAB Mati Iturralde, que atiende a DNA mientras se recupera de una neumonía provocada por la enfermedad. La veterana facultativa, trabajadora en el centro de salud de Murgia, pone voz a la sensación de "montaña rusa" que ha acompañado desde marzo a buena parte de la plantilla de Osakidetza, obligada a enfrentarse a un virus desconocido y que ha provocado "mucho dolor y sufrimiento". Iturralde reconoce que apenas durante el pasado julio pudo percibirse "un pequeño descanso" en esta lucha contra el covid-19. La presión asistencial comenzó a crecer de nuevo a finales de agosto y ha derivado en un septiembre "tremendo" también en un centro pequeño como el suyo, donde se han vivido altos niveles de "estrés" y "cansancio" sólo compensados con la "incondicional implicación" de la plantilla, según su testimonio.

Iturralde cree que el sistema sanitario vasco "ni antes ni ahora está preparado" para hacer frente "a algo desconocido como esto". A su juicio, "lo que hay que pedirle es elasticidad y capacidad de adaptación, que es lo que no está teniendo", al estar enfocado principalmente "a la alta resolución hospitalaria" y no a los cuidados, al acompañamiento y al seguimiento de los pacientes más vulnerables. "Sin recursos humanos no hay garantías, ni seguridad ni competencia para atender esta crisis. Y en este momento no es que esos recursos sean insuficientes, es que no existen", apunta la profesional y sindicalista, quien cree que no ha existido "un liderazgo claro" en esta crisis. "Es una situación de saturación a la que vamos respondiendo a salto de mata, haciendo lo que buenamente se puede", critica.

No sólo coronavirus
Gran parte de los esfuerzos de los profesionales de Osakidetza han estado enfocados este año a hacer frente al covid-19, lo que ha derivado en una obligada desatención a aspectos de la salud también relevantes y que no han desaparecido. Esta realidad se hizo evidente sobre todo durante la primera ola de la pandemia, que desbordó al sistema sanitario local por su virulencia. Ahora, en una situación que no tiene "absolutamente nada que ver" con la de marzo, el objetivo de la OSI Araba es poder dar salida "a toda la actividad no-covid que sea posible". "La cirugía que no es urgente sí que se resiente un poco, pero el grueso de la actividad normal por ahora está saliendo", apunta José María Pérez, subdirector médico de la organización que aglutina a la atención primaria y hospitalaria del territorio. Aunque no es una norma estricta, el plan del equipo directivo de la OSI sigue siendo mantener el HUA-Santiago limpio de pacientes covid-19, salvo excepciones. Las personas que requieren cuidados intensivos por cuadros ajenos al coronavirus son igualmente derivados al centro de la calle Olaguíbel. "Si las condiciones fueran peores, se buscarían soluciones", avanza Pérez.

las frases

José María Pérez"La última semana ha sido buena en general, pero la UCI no se está comportando tan bien"

El subdirector médico de la OSI Araba se muestra "cauto" a pesar de que en esta última semana la presión asistencial se ha relajado en el HUA-Txagorritxu, el centro de referencia para la atención a los pacientes covid-19 en Gasteiz.

 

rakel vivanco "el periodo vacacional no ha sido suficiente para cargar pilas y afrontar saludablemente esta segunda ola"

La representante de la sección sindical de ELA en Txagorritxu advierte de que en el centro "se percibe cansancio y agotamiento generalizado"., pone el foco en "los grandes olvidados" de esta pandemia, el personal no sanitario, y pide que la plantilla sea reforzada con urgencia.

 

mati iturralde "Lo que hay que pedir al sistema es elasticidad y capacidad de adaptación, que es lo que no está teniendo"

Veterana médica rural e integrante del sindicato LAB, ha tenido que enfrentarse al covid como profesional y como paciente. A su juicio, Osakidetza "ni antes ni ahora" está preparada para hacer frente a esta crisis.

algunas cifras

49

Pacientes se encontraban ingresados en el HUA-Txagorritxu a las 00.00 horas de este pasado viernes, 11 de ellas en la UCI.

 

4

Áreas de Txagorritxu se dedican ya a la atención de los pacientes con covid-19, distribuidas en dos plantas. A ellas se suma la UCI. Santiago sigue manteniéndose limpio.