Cierre de colegios hasta el 23 de marzo

Apaños, flexibilidad y abuelos en primer día sin cole en Vitoria por COVID-19

10.03.2020 | 12:59
Aulas vacías en un centro educativo de Gasteiz

Vitoria. Las familias vitorianas hacen uso de la imaginación, tiran de apaños, echan mano de abuelos y se benefician de las medidas de flexibilidad horaria en las empresas que lo permiten en el primero de los quince días sin colegio en la capital alavesa, por cuyas calles y parques infantiles se pueden ver más niños que cualquier otro día laborable.

La vida de los padres y madres trabajadoras se ve alterada desde este martes en Vitoria. Ningún centro educativo abre sus puertas, tampoco ninguno de los socorridos lugares que ofrecen espacios lúdicos en la ciudad para los más pequeños y los más mayores, como son los centros cívicos, las piscinas municipales y las bibliotecas.

La suspensión temporal de las clases ha pillado desprevenidas a las familias y a las empresas, que desde ayer cuentan con recomendaciones de la patronal para facilitar este trance a sus empleados con hijos menores en edad escolar.

Ante situaciones imprevisibles algunos centros de trabajo ya han arbitrado soluciones imaginativas para posibilitar la conciliación laboral y familiar de su plantilla. Así lo ha hecho una pequeña empresa de servicios de la ciudad que ha puesto a disposición de los trabajadores un espacio y una monitora para dinamizar la estancia de media docena de pequeños mientras sus progenitores trabajan.

Pero en la mayoría de los casos en los que no hay amigos ni familia a la que acudir no queda otra que apelar a la voluntad de las empresas y a la flexibilidad de los horarios o recurrir a un "mix". Es el caso de Oihana, con dos hijos de 5 y 8 años que está sorteando el problema con "favores, vacaciones y dinero".

Oihana tira de dinero para pagar horas extras a la cuidadora esporádica de sus hijos y se turna con su marido para combinar sus horarios de trabajo, lo mismo que hace Eider, quien con un niño de 7 años tiene la suerte de poder flexibilizar su jornada, que combina con la disponibilidad que tiene su pareja para gastar estos días las horas extra acumuladas en los últimos meses.

"Aquí estamos mi hijo y yo en un parque infantil, rodeados de abuelos con nietos", explica Eider. La opción de los abuelos en un principio no parece la más idónea al ser uno de los colectivos más afectados por la tasa de mortalidad de esta epidemia, aunque por las calles y los supermercados de Vitoria se puede ver a muchos mayores acompañando a sus nietos.

A Ander no le queda otra que dejar a sus hijas con sus padres, conscientes de que es un colectivo de riesgo porque en su trabajo "la flexibilidad de horarios da risa", opción que Koldo descarta totalmente porque su suegro tiene patologías previas y no quiere ponerle en riesgo, ya que en el colegio de su hijo dos profesoras han dado positivo.

Susana, por su parte, se ha marchado a las seis de la mañana a trabajar y ha dejado a sus dos hijas en casa, al cuidado de una vecina mientras el padre descansa porque ha salido del turno de noche. "Estamos en comunicación telefónica", o lo que es lo mismo, "cuidando de ellas semipresencialmente", explica esta 'ama'.

Ya desde ayer algunos centros de ocio privados ofertan colonias de día como posible solución e incluso estudiantes se ofrecen a ocupar su tiempo libre de estos días sin clase cuidando a los más pequeños por el módico precio de dos euros la hora.

A los colegios de Vitoria solo acude el personal docente, ocupado en preparar material que enviarán a las familias para que los niños y no tan niños acusen lo menos posible la pérdida de clase. Los profesores siguen trabajando, pero no así personal como el de los comedores escolares, servicio contratado por el Departamento de Educación del Gobierno Vasco a distintas empresas, que ya han anunciado ERTEs (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) a sus empleados.

Colegios, centros cívicos, instalaciones deportivas cerrados y sin posibilidad de deporte escolar por las tardes y tampoco de actividades como la catequesis a pocos meses de que comience el periodo de comuniones. Este es el panorama que dejan las medidas de contención del coronavirus en Vitoria, donde muchos establecimientos regentados por ciudadanos de origen chino están cerrados.

Por detrás de Vitoria, a partir de mañana Madrid.