Un seguro llamado Sivera
El portero de Jávea volvió a ser decisivo en la remontada de Balaídos, salvando el 4-4 en el epílogo
El fútbol no suele ser justo con los porteros. Por mucho que encadenen actuaciones sobresalientes, basta con un gol encajado para que el foco apunte a otro lugar. Antonio Sivera conoce bien esta realidad. Sus datos bajo los palos no le sitúan entre los más destacados de LALIGA –décimo en paradas, solo tres porterías a cero y una media de 1,41 goles encajados–, pero esos números no le hacen justicia.
Toni Martínez, en su momento más dulce
Detrás de esas cifras, frías y descontextualizadas, hay un meta que sostiene al Deportivo Alavés semana tras semana. El de Jávea es alguien que da puntos, una de las mejores armas del club gasteiztarra en su persecución de la permanencia en Primera División. Y el último ejemplo de ello, de los muchos que hay en su historial, tuvo lugar hace unos días, en Balaídos, escenario de la gran gesta babazorra.
En el minuto 96 del partido, cuando el Glorioso acababa de completar una remontada histórica para ponerse 3-4 ante el Celta, Sivera evolucionó a su versión de santo para salvar dos puntos de oro: el cuadro celeste buscaba el empate a la desesperada y Carlos Domínguez conectó de cabeza, a bocajarro, dentro del área pequeña. Parecía el 4-4. Pero el guardián alicantino sacó una mano imposible.
El gol más importante de Abde
Sin esa parada, que fue un acto reflejo descomunal, la remontada más épica de los últimos 21 años en LALIGA se hubiera quedado en un amargo empate. Otro varapalo a la confianza de una plantilla que, ya ante el Valencia y el Villarreal, había visto volar puntos en la recta final. Levantarse de un tercer golpe consecutivo habría sido muy difícil, casi imposible. La peor forma de marcharse al parón internacional.
FIGURA DECISIVA
La de Balaídos no es la primera vez que el alicantino aparece en un momento decisivo. Fuera de Vitoria-Gasteiz, quienes siguen al Alavés con regularidad saben que Sivera lleva años siendo uno de los pilares sobre los que se construye cada curso. Lo fue en las dos campañas anteriores en Primera y lo está siendo de nuevo en esta, donde el equipo necesita de su mejor versión para mantenerse en la élite.
Su rendimiento no se mide únicamente en paradas heroicas. Transmite seguridad a una línea defensiva que, durante la temporada, ha convivido con las rotaciones forzadas por lesiones y sanciones. Falle quien falle atrás, él siempre está guardando las espaldas. Es de esos porteros que marcan diferencias. Solo tiene una asignatura pendiente, que son los penaltis. Dos de 27 ha parado como babazorro.
CAPITÁN E ICONO
Más allá de lo que ofrece bajo los palos, el de Alicante se ha convertido en una figura que trasciende lo deportivo en Mendizorroza. Sivera no es solo el portero titular del Alavés; es su capitán, su líder en el vestuario y uno de los futbolistas que mejor entienden lo que significa vestir la camiseta albiazul. Ha tenido ofertas para marcharse, pero siempre ha priorizado continuar en Vitoria-Gasteiz.
Una revolución necesaria
"La seguridad que me ha dado el Glorioso no se compra con dinero. Salir de aquí nunca ha sido una opción para mí", confesó en su última entrevista con DNA. Y esa identificación con el club es recíproca, tanto por parte de la propiedad como de la afición. Es uno de los ídolos del Paseo de Cervantes, de los más aclamados por los más jóvenes seguidores alavesistas.
Con el partido de Balaídos, Sivera alcanzó los 168 encuentros oficiales con el Alavés, igualando a un histórico como Manolo Serrano en el puesto trigésimo del ranking de apariciones. A sus 29 años y con contrato hasta 2027, tiene recorrido por delante para seguir escalando en esa clasificación y convertirse en leyenda. Y el club, lo sabe bien, debería blindar su continuidad cuanto antes.
Los recuerdos de Alba Aznar
Porteros que ganan puntos, que lideran desde el ejemplo y que sienten los colores como Sivera no aparecen todos los días. Por eso, renovarle es una necesidad. Aunque no lleva el brazalete por motivos de practicidad a la hora de dialogar con los árbitros, no hay nadie en la plantilla del Glorioso que acumule tantas temporadas como él en Mendizorroza. Llegó en 2017, es casi un decenio como alavesista.