Lo vivido este viernes sobre el césped del Ciutat de València no fue diferente a lo acontecido en otros partidos de esta temporada. El Deportivo Alavés fue mejor que su rival durante muchos minutos, pero no tuvo puntería para aprovechar su dominio.
A esa falta de pegada, además, se sumó esta vez un expulsión inmerecida de Víctor Parada, permitiendo al Levante venirse arriba y acabar llevándose los tres puntos. Nuevo batacazo contra un rival directo, y otro gol average perdido.
Once inicial sin sorpresas el que presentó el entrenador argentino para la importante cita en tierras levantinistas. Jon Pacheco, en detrimento de Yusi, fue la única novedad respecto a los titulares que formaron contra el Girona.
Por lo demás, idéntico 4-4-2, volviendo a dejar en el banquillo a Facu Garcés y dando continuidad a Ángel Pérez en la banda derecha. El maño le ha quitado el sitio a Calebe.
Los primeros compases fueron complicados para el Alavés: el Levante, con una presión alta e intensa, no dejó que los babazorros sacaran el balón desde atrás con comodidad y eso, además de pérdidas, obligó a los de Coudet a jugar en largo.
A eso se sumaron los errores atrás, por ambas partes, siendo la ocasión más clara una de Carlos Álvarez. La volea del '10' granota se marchó alta, tocó la red por encima.
En ese escenario de imprecisiones, eso sí, fue el cuadro albiazul quien supo tomar la batuta del encuentro con el paso de los minutos. Alargar las posesiones fue una de las claves para ello, aparte del gran esfuerzo de los dos puntas para atosigar también las salidas granotas.
A partir del minuto 20, salvo por algún contraataque puntual, hubo un claro equipo dominador sobre el césped, y ese fue el Glorioso.
El problema del Alavés fue el de siempre: su falta de acierto de cara a meta. El balón se paseó una y otra vez por el área del Levante, pero el esperado gol no llegó. La mejor oportunidad para ello la tuvo Boyé, en un muy buen centro de Ángel que no acertó a rematar, con todo a favor en el punto de penalti. Aleñá, en el rechace de esa jugada, también pudo colocar el 0-1. Ahí fue Dela quien impidió el tanto.
Y así, como si de un déjà vu se tratase, los pupilos de Coudet tomaron rumbo al túnel de vestuarios con la misma sensación de otros días: pese a su superioridad, el electrónico seguía marcando tablas, permitiendo a los granotas desequilibrar el duelo a su favor en cualquier error babazorro. Tenaglia y Blanco fueron los otros dos que pudieron romper la igualada, en la misma jugada de estrategia. Apareció Ryan.
TRAS EL DESCANSO
La segunda mitad comenzó con susto para el Alavés, del que Carlos Álvarez fue protagonista. La estrella levantinista, asistida por Cortés, envió el balón al palo cuando ya Sivera se veía batido. De nuevo, como al inicio del partido, los albiazules no se sintieron cómodos en los primeros minutos. Y el panorama se complicó en el momento que el colegiado mostró a Parada la segunda amarilla, en el minuto 60.
Para tratar de reorganizar a su equipo, aún con mucho duelo por delante que aguantar con un futbolista menos, Coudet quitó a un punta (Toni) y dio entrada a Garcés. Algo que no impidió el paso adelante y la constante amenaza local.
Sivera apareció en su versión de santo para evitar el gol de Olasagasti primero y el de Espí después. Fueron momentos de sufrimiento, en los que el 1-0 parecía inevitable.
El bajón físico fue evidente, y los cambios se hicieron demasiado de rogar. Guevara reemplazó a Aleñá en la segunda ventana y, ya en la recta final, el Chacho brindó minutos a Protesoni (Blanco) y Abde (Ángel). Ahora bien, estos dos entraron ya con el Levante por delante en el marcador. Espí, en un centro defendido con poca contundencia, le ganó la posición a Tenaglia y Ángel y puso el balón en la escuadra.
Ya en el epílogo, el Glorioso hizo todo lo posible por rescatar un punto sobre el verde de Orriols, pero sus intentos acabaron en nada. Y no solo eso, encima los babazorros perdiendo el gol average: Espí, al contraataque, volvió a batir a Sivera para poner el 2-0.