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Enfado de Mendizorroza con los cambios de Coudet

La afición albiazul no acoge de buen grado la decisión del argentino de prescindir del navarro y Ángel Pérez para dar entrada a Denis y Calebe en el 75

En imágenes: Alavés-GironaJorge Muñoz

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Corría el minuto 75 de partido y, al poco de que Tsygankov adelantara al Girona con el inquietante 1-2 tras el enésimo error defensivo del Alavés, Eduardo Coudet miró hacia el banquillo en busca de algún tipo de revulsivo que evitara otra derrota en Mendizorroza.

El técnico argentino hizo dos cambios bastante previsibles que, sin embargo, sumieron a la afición albiazul en la desesperación. Más bien, irritación porque pocas veces unos cambios han sido tan pitados esta campaña por el respetable.

Calebe cogió el testigo de Ángel Pérez y Denis hizo lo propio con Ibáñez. Este segundo relevo levantó ampollas y la música de viento retumbó con fuerza. Y es que resulta una tónica habitual desde el inicio de la temporada que el ex de Osasuna sea una de las sustituciones de Coudet cada vez que necesita agitar al equipo con el fin de mejorar el resultado.

Ibáñez es un jugador muy del gusto de Mendizorroza por su condición de todoterreno, su notable despliegue físico en cada partido y su llegada al área rival. Por contra, Denis no acaba de entrarle por los ojos a una hinchada que esperaba mucho más durante estos meses de un futbolista gallego con pasado en clubes de relumbrón como el Barcelona, el Villarreal, el Sevilla o el Celta.

Alivio gracias a Boyé

Por fortuna, el enfado de Mendizorroza se vio aplacado con el espectacular gol de Boyé que permitió al Alavés rescatar un punto en la recta final de la contienda. Gracias al soberbio testarazo del delantero argentino, autor nuevamente de otra actuación magistral en todas las facetas, la escuadra vitoriana consiguió salvar los muebles y mantiene tres puntos de diferencia sobre el descenso.

Sin embargo, la situación no es del todo halagüeña ya que el Glorioso sigue en una zona comprometida de la clasificación. Mientras todo el mundo tuvo la certeza de que el Girona mejoró con los cambios de Míchel, no sucedió lo mismo en un Alavés donde Diabate ni siquiera calentó y componentes de la vieja guardia como Guevara y Guridi tienen un rol muy secundario.