La plantilla de Maderas de Llodio puso fin a más de 260 días de huelga el pasado 8 de junio tras aceptar la última propuesta de la empresa, que incluye un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para tratar de reflotar su difícil situación, y volverá a trabajar mañana miércoles.

El diputado general de Álava, Ramiro González, ha reconocido hoy que el fin de este largo conflicto ha sido un "motivo de satisfacción", pero al mismo tiempo ha llamado a "reflexionar" al respecto porque la firma ayalesa ha perdido finalmente más empleos de los 39 previstos en el ERE inicial y, también, "todos sus clientes".

En este escenario, González cree que la conflictividad "ha perjudicado a la empresa y a los trabajadores", pues el acuerdo final ha sido "en peores condiciones" que el que la empresa ofreció el pasado noviembre y no fue aceptado.

"Se pierden 50 empleos y se pierden los clientes", ha insistido el diputado general, pese a la "buena noticia" que en sus palabras ha supuesto el apretón de manos.

Manifestación convocada por SOS Aiaraldea y los comités de Tubos Reunidos y Maderas de Llodio en defensa de los empleos. Jorge Muñoz

"Poner en riesgo la actividad"

"Hay que reflexionar porque la huelga ha supuesto una pérdida de empleos y poner en riesgo la actividad de la empresa", ha remarcado el máximo dirigente foral.

González, con todo, se ha mostrado moderadamente optimista ante el escenario que abre ahora para Maderas de Llodio. "La empresa se va a esforzar en recuperar la actividad", ha dicho.