El patrimonio cultural e histórico del municipio de Zuia va a sufrir una pérdida importante con el derribo del antiguo Convento de las Hermanas de la Caridad (o Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl), sito en la calle Domingo de Sautu de Murgia. Un edificio desarrollado alrededor del volumen central de la Iglesia, con su fachada neoclásica, un frontón curvo y decoración a base de molduras, que en sus más de 5.500 metros construidos ha tenido diferentes usos, desde el religioso hasta el educativo y residencial.
Ni sus 150 años de vida ni su gran porte han sido suficientes para que la propiedad retome su decisión de derribo. Ya en 2016 se echó abajo el ala izquierda para ampliar la nueva residencia, rompiendo la simetría existente, provocando la pérdida de su imagen monástica, compacta y armoniosa. El ayuntamiento ha llevado a cabo numerosos contactos con diferentes instituciones, en aras de evitar el derribo, pero cualquier esfuerzo ha resultado baldío.
Gran potencial
En concreto, se realizó una visita conjunta con personal técnico especializado en rehabilitaciones y representantes del departamento de vivienda del gobierno vasco y del ayuntamiento. La conclusión fue clara: el edificio no presentaba peligro inminente de colapso y, más aún, su configuración en cuanto a alturas de plantas y huecos en los muros le dotaban de un gran potencial para dedicarlo a uso habitacional.
La propiedad, sin embargo, “no ha modificado ni un ápice su postura, alegando que la decisión ya estaba tomada en los altos órganos de la comunidad y ni han convenido en reunirse con representantes del ayuntamiento”, ha asegurado el alcalde de Zuia, Unai Gutiérrez Urkiza.
Igual de infructuosos han sido los esfuerzos del departamento de patrimonio cultural de la Diputación Foral de Álava. “Se trata de una gran pérdida en todos los aspectos. La posibilidad de darle una etapa más a este edificio tendría un impacto social positivo innegable. Dotaría de vida, preferentemente joven, al entorno y uniría dos realidades que, desgraciadamente, están tan lejanas en nuestra sociedad”, ha apuntado el regidor.
En concreto, el proyecto del ayuntamiento contemplaba la utilización mayoritaria del edificio con fines residenciales, y tampoco se descartaba habilitar en el inmueble espacios de uso público comunes que pudiesen fomentar la convivencia intergeneracional, así como espacios de servicio o comerciales.
“En todo este asunto, hay algo que no entendemos. El ayuntamiento asumiría todos los posibles peligros que argumenta la congregación y las propietarias sólo deben reconsiderar la decisión de derrumbe. Nuestra disposición no puede ser más positiva”, ha apostillado Gutiérrez, que lamenta esta pérdida de patrimonio.