Que cualquier persona, tenga la condición que tenga, pueda disfrutar de la naturaleza. En base a esa premisa nació Montes Solidarios hace ya 10 años. La asociación sigue organizando salidas a la naturaleza con personas con movilidad reducida y baja visibilidad o ciegas cada dos domingos, con ayuda de cada vez más voluntarios, que son imprescindibles para que todas las personas puedan gozar de los montes del territorio. Aunque cada vez más gente valora el trabajo de la asociación, para Fernando Alonso Pérez, la mejor noticia sería que dejaran de aplaudirles cuando se juntan con un grupo de montañeros. Para ello, cree, tienen que seguir concienciando y normalizándolo.
Ahora muchas instituciones os respaldan. ¿Cómo fue el inicio?
Oficialmente nacimos el 21 de marzo de 2016. Todo nació de un grupo de personas que se formaron para la guía de personas con movilidad reducida y con problemas de baja visibilidad. Los comienzos, como en todo, fueron complicados porque tienes que llamar a muchas puertas. El apoyo que tenemos hoy nos permite que muchas personas sigan cumpliendo sueños.
¿Vivisteis un abandono institucional?
Más que abandono diría que fue desconocimiento. Fuimos pioneros y hoy hay muchas asociaciones parecidas en todo el Estado. Nuestro trabajo también es ponernos en contacto con estos grupos para poner en común nuestras ideas y nuestras mejoras.
¿Cómo se encuentra ahora mismo la plantilla?
Creo que no muchas asociaciones cuentan con el número de voluntarios que tenemos. Somos muy afortunados. Montes Solidarios dispone, ahora mismo, de 343 socios, de los cuales hay casi 40 usuarios y más de 200 voluntarios. Afortunadamente, se van sumando cada vez más personas jóvenes. Es maravilloso que ese espíritu del voluntariado cale entre tantos jóvenes.
Voluntarios y formación
El voluntariado social en Álava no está en su mejor momento. ¿Cómo lo habéis vivido todos estos años?
Sí que hemos notado durante un momento que no había esa proactividad que tuvimos en tiempos anteriores. Incluso hubo algún momento en el que algunas personas usuarias se tuvieron que quedar en casa porque no teníamos personas voluntarias suficientes. Ahora, como mucho, el único límite que tenemos son las herramientas, que a veces igual no llegamos a cumplir con toda la cantidad solicitada.
"Es maravilloso que ese espíritu del voluntariado cale en tantos jóvenes"
¿Esperáis ampliarlas?
Disponemos de seis barras direccionales y cuatro sillas Joëlette, que son necesarias para el guiado de personas ciegas o con baja visibilidad y para el desplazamiento de personas con movilidad reducida. No queremos tener 10 de cada. No se trata de masificar el monte. Tenemos cuidado y somos conscientes del impacto que a veces podemos generar. Siempre intentamos ser impecables con basuras y con el ruido. A veces incluso tratamos de ir en silencio. Pero claro, en una salida de 60 personas no es tan fácil.
¿Cómo preparáis al voluntario?
Impartimos dos formaciones anuales. La primera de este año será el 17 y 18 de abril. En esta formación teórica conocemos las herramientas. Pero sobre todo tratamos de ponernos en contacto con diferentes asociaciones de la ciudad y de la provincia para que nos enseñen a cómo tratar a las personas. Podemos saber cómo funciona la barra direccional o valorar las dificultades de la ruta, pero no sabemos cómo tratar a personas con, por ejemplo, síndrome de Down o parálisis cerebral. Ahí es donde entran a formarnos asociaciones como Itxaropena, Asociación contra el Cáncer o Síndrome de Down, entre otras.
¿Y en lo práctico?
Luego está la parte más práctica. Lo que hacemos es montar y desmontar la silla, la barra direccional y nos ponemos en la piel de los usuarios, con los antifaces. Se trata de trabajar las nociones relacionadas con la seguridad. Gracias a ello nunca hemos tenido accidentes. Pero nunca hay que bajar la guardia.
Colaboración
¿Cualquiera es apto para ser voluntario?
Sin ninguna duda. Una de nuestras voluntarias más activas tiene 70 años. No hace falta ser corpulento ni tener la mejor de las condiciones físicas. Animo a cualquiera que esté pensándoselo a escribirnos a nuestra web o a través del 674737249. Al final, no es más que ir al monte a comer un bocadillo. Ese es el motivo por el que organizamos las salidas. A veces nos lo comemos con personas con pantalón corto, otras con personas con ojos azules, y otras con personas con movilidad reducida. Se trata de pasar un rato agradable todos juntos, en la naturaleza.
Habrá gente interesada en colaborar leyendo esto.
A las personas que se ponen en contacto con nosotros no les decimos que se hagan socias. Siempre les animamos a que vengan, primero, a una salida. Que vivan la experiencia y que prueben. Siempre acaban inscribiéndose, emocionados.
Normalización
¿Cómo se normaliza una actividad así?
El trabajo de concienciación es muy importante para nosotros. Es una labor de pico y pala. A día de hoy todavía vamos al monte y nos cruzamos con gente que nos aplaude. Lo que queremos es cruzarnos y que nos digan “Epa”, nada más, como saludarían a cualquier otro montañero. Es decir, queremos que sea normal ver una silla Joëlette en esos lugares. Y en ese sentido impartimos charlas y talleres en diferentes colegios y espacios para que los más pequeños piensen y entiendan que cualquier persona puede disfrutar de la naturaleza.
¿Qué es lo que más os llena como proyecto?
Seguir haciendo lo que hacemos es muy enriquecedor. También solemos realizar, por ejemplo, salidas con personas de residencias que apenas salen de sus cuatro paredes. Cosas tan normales como que escuchen a los pájaros, que reconozcan un árbol o que recuerden que antes paseaban por esa zona se vuelven muy especiales. Recuerdo una vez que fuimos a una cueva y les pedimos a los responsables que apagaran la luz. Cuando estás a 50 metros bajo tierra y se apaga la luz, deja de haber personas ciegas. La gota de agua que se escucha de fondo suena igual para todos. Se trata de escuchar el silencio. En ese momento, todos estamos en igualdad de condiciones. Son momentos maravillosos y que nos unen mucho.
"Impartimos charlas y talleres en diferentes colegios para que los más pequeños entiendan que cualquier persona puede disfrutar de la naturaleza"
Trayectoria
Este marzo habéis celebrado el décimo aniversario de la asociación.
El 7 de marzo organizamos una celebración en La Florida. Pero no fue lo único, ni mucho menos. Hemos conseguido hacer 10 subidas en 10 horas a Olarizu, también hemos hecho una exposición fotográfica en la Diputación y finalmente la celebración de La Florida. Nos sirvió para que mucha gente se acercara y valorara nuestra labor. Encima, nos acompañaron y pudieron vivir en primera persona las actividades que solemos realizar. Muchos se dieron cuenta de lo satisfactorio que puede llegar a ser acompañar a personas de todo tipo.
En todo este recorrido, ¿qué es lo más especial que habéis realizado?.
Todas las salidas que hacemos cada dos semanas son suficientemente especiales. Pero lo que estamos consiguiendo en San Juan de Gaztelugatxe es muy grande. Gracias a un convenio con el Gobierno Vasco, personas con movilidad reducida de otros territorios vienen a Euskadi y se ponen en contacto con nosotros para poder disfrutar de esa maravilla. Se trata de tener en cuenta que el turismo accesible es una realidad. Y lo es gracias a Montes Solidarios.
¿Algo que pedir para el futuro?
Ojalá vengan otros 10 años más haciendo lo que estamos haciendo. Disfrutar acompañando a personas en la naturaleza es maravilloso.