La transición energética es una necesidad ambiental y climática de primer nivel. Vitoria-Gasteiz lidera junto a otras ciudades europeas el proceso de transición energética segura, justa e inclusiva con el que la Unión Europea ha asumido los retos que la emergencia climática marca en la agenda mundial. Nuestro municipio ha sido elegido entre las cien primeras ciudades que se han comprometido a adelantar en 20 años el reto de la descarbonización.
Nuestra hoja de ruta en esa misión es clara y está fundamentada principalmente en el Plan de Acción de Transición Energética Integrada que, a través de un conjunto de acciones de eficiencia energética en el sector de la edificación, de reducción de los desplazamientos en vehículos privados, del aprovechamiento de la energía de los residuos o de la instalación de energías renovables, ambiciona alcanzar un objetivo de neutralidad en carbono antes de 2030. Además, a través de Plan de Acción de Adaptación al Cambio Climático se han fijado objetivos de adaptación y resiliencia para 2030, principalmente mediante el desarrollo de infraestructuras verdes, de la rehabilitación de edificios, de la regeneración urbana y de la estrategia de circularidad.
Los compromisos que Vitoria-Gasteiz asume en este ámbito se centran en el desarrollo de distintos proyectos transformadores. En primer lugar, uno de estos proyectos tractores es el de la energía sostenible, la estrategia municipal de autoconsumo fotovoltaico: la instalación de 33 MW de energía solar fotovoltaica en cubiertas de edificios municipales, espacio público y zonas públicas degradadas, con el objetivo de generar el 100 % de la electricidad consumida en los edificios e instalaciones municipales en 2030.
También tenemos el foco en la innovación energética y social a través de la creación de comunidades energéticas, por un lado, en barrios de la ciudad, a través de instalaciones que faciliten el autoconsumo compartido con equipamientos públicos municipales cercanos, y, por otro lado, en las entidades locales menores, a través de sistemas de calefacción de distrito utilizando la biomasa de los bosques comunales e instalaciones de autoconsumo fotovoltaico.
La obtención de energía de los residuos urbanos para la producción de hidrógeno es otro de los proyectos valorados por Europa en nuestra hoja de ruta, a través de un proyecto con participación público-privada.
También apostamos por la regeneración urbana, la rehabilitación de edificios y del entorno público con criterios de eficiencia energética. Para ello, hasta 2030 se plantea rehabilitar 3.800 viviendas y su entorno mediante la mejora de sus envolventes, electrificación de la demanda por aerotermia e instalación solar fotovoltaica, incorporado la accesibilidad universal, para conseguir los niveles de confort, habitabilidad y salud deseados. Esta actuación se abordará mediante el liderazgo y gestión pública, en coordinación con la iniciativa privada, donde las administraciones implicadas aportarán hasta un máximo del 80% de las inversiones previstas. Para ello es imprescindible contar con fondos europeos que ayuden a abordar este plan en ese plazo de tiempo. Un claro ejemplo es la próxima regeneración del barrio de Zaramaga.
Además, también trabajamos en el Plan de Movilidad Sostenible y Espacio recualificando el espacio público hacia una movilidad más eficiente, sostenible y segura a través del esquema de supermanzanas; transporte público colectivo 100% electrificado, calmado del tráfico, itinerarios peatonales y ciclistas, regulación del aparcamiento y soluciones de micrologística y aparcamientos vigilados de bicicletas.
Otro de los impulsos pasa por la estrategia de circularidad: trabajamos en el impulso de la demanda de productos alimenticios de proximidad para reducir la huella de carbono, soportada en un estudio innovador de la cuantificación de los flujos alimentarios y en el fomento de la comercialización del producto local, que permita mejorar la forma de consumir y de tratar el entorno rural. Desde el CEA lideramos proyectos como la Estrategia Agroalimentaria y coordinamos iniciativas de circularidad en la gestión de los residuos, por ejemplo.
Además, otro de los compromisos en este camino es la estrategia de infraestructura verde urbana: la transformación de la avenida Los Herrán como un gran conector verde; la naturalización de patios escolares; el reverdecimiento del Casco Histórico Medieval o el desarrollo del Jardín Botánico y Banco de Germoplasma para la conservación de la biodiversidad.
Hemos sentado las bases para desarrollar compromisos claros en la mitigación de carbono, a través de propuestas audaces en movilidad urbana, el propio planeamiento urbano, actuaciones de infraestructura verde urbana, generación de sumideros de carbono y la recuperación de suelos a través de tratamientos basados en la propia naturaleza, por ejemplo, entre otras políticas que vamos a desarrollar e impulsar para que nuestro municipio siga a la vanguardia internacional en ese compromiso con el planeta. El reto está claro y supone una oportunidad para liderar el cambio.