Un mes del primer positivo

el 28 de febrero el Departamento de Salud informó de que había dos casos en Euskadi 

27.03.2020 | 23:02
Una persona infectada por el covid-19 en los últimos días es trasladada por personal sanitario al Hospital de Cruces para recibir tratamiento. Foto: Oskar M. Bernal

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La pandemia de coronavirus acumula ya 207 muertos en la CAV después de que en las últimas 24 horas hayan fallecido 27 personas por covid-19, que ya ha contagiado a 4.601 vascos, 655 más que en el día anterior.

las cifras

Casos. Ayer se sumaron 655. El día de mayor aumento fue el jueves con 675 nuevos positivos.

Edades. Uno de los fallecidos en las últimas 24 horas tenía menos de 40 años y otro no llegaba a los 50, según informó el Departamento vasco de Salud.

Gasteiz – Hoy sábado se cumple un mes desde que se conocieran los dos primeros casos positivos de contagio del covid-19 en Euskadi. Una Euskadi que tiene desde entonces más de doscientas familias rotas por el dolor de haber perdido un ser querido y un colectivo sanitario extenuado por el trabajo.

Un mes en el que la preocupación por la situación sanitaria ha ido aumentando, como han ido aumentando los positivos, hasta llegar a los 4.600, y el número de fallecidos hasta unas cifras insospechadas en aquel 28 de febrero en el que el Departamento de Salud del Gobierno Vasco daba a conocer que ya había dos personas contagiadas por el covid-19 en Euskadi. Comenzaba lo que para muchos está siendo una pesadilla.

Euskadi se encuentra, como el resto de España, con las calles, las empresas, los bares, los comercios, las escuelas vacías y los hospitales llenos. Con las residencias de ancianos como uno de los puntos más preocupantes para familiares y autoridades, y con los hospitales y sus profesionales como diana de la admiración y el agradecimiento ciudadano diario, que se vio reforzado después de que el pasado día 18 falleciera una enfermera vizcaína, la primera víctima mortal del coronavirus entre el personal sanitario.

Un mes desde que una mujer guipuzcoana que viajó a Milán fue diagnosticada como la primera vasca contagiada oficialmente por el covid-19. A partir de ahí, todo fue a peor. Ese día también se confirmó otro caso en lo que sería uno de los focos de contagio en el País Vasco: el Hospital de Txagorritxu. Primero, una sanitaria que había viajado a Andalucía días atrás y luego compañeros suyos. La primera muerte se registró el 4 de marzo. Fue un paciente vizcaino de 82 años que, como la gran mayoría de los fallecidos, presentaba pluripatologías previas y no pudo superar la infección.

Sin embargo, ha sido Araba y más en concreto Gasteiz donde más ha azotado el coronavirus la vida de sus habitantes. Además del foco del Hospital de Txagorritxu, un funeral celebrado en la capital alavesa a finales de febrero propagó el virus por la ciudad y por las localidades riojanas de Haro y Casalarreina, de donde provenían la mayoría de los que participaron en el sepelio. El tercer foco: una residencia gasteiztarra en la que, a falta de datos oficiales, han fallecido al menos diez usuarios. En total, en residencias vascas han muerto 24 ancianos hasta la fecha, de ellos 23 en centros de Araba y uno en Gipuzkoa.

Toda esta situación generó una indudable inquietud entre las administraciones, que decidieron medidas excepcionales ya a mediados de este mes. Gasteiz se convirtió en la primera capital en la que se adoptaba una medida como la de cerrar sus centros educativos para frenar la expansión del coronavirus.

Fue el 9 de marzo cuando más de 50.000 alumnos gasteiztarras dejaban las aulas y los patios vacíos. Pero poco después, desde el día 13, eran todos los centros de Euskadi, universitarios y no universitarios, los que daban por suspendidas sus actividades académicas presenciales. Más de medio millón de estudiantes.

Era el preludio de lo que vendría. El lehendakari Iñigo Urkullu decretó el estado de emergencia sanitaria en Euskadi el 13 de marzo y el presidente español, Pedro Sánchez, subió la apuesta inmediatamente y decretó el estado de alarma.

Los ciudadanos han tenido que aprender a trabajar desde casa, a hacer cola en las panaderías con un metro y medio de distancia, a ponerse unos guantes antes de entrar en el súper o a saludar sin estrecharse las manos o darse dos besos.