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La inversión en I+D crecerá un 5,8% en Euskadi, hasta rozar los 2.400 millones

La Agencia Vasca de la Innovación, Innobasque, se muestra optimista en su estimación para 2026, pese a la incertidumbre geopolítica y la transición de los programas europeos

La inversión en I+D crecerá un 5,8% en Euskadi, hasta rozar los 2.400 millonesInnobasque

La innovación continúa siendo uno de los pilares fundamentales de la economía vasca y como tal, exige un esfuerzo inversor sostenido. Así, en 2026, Euskadi alcanzará una inversión eninvestigación y desarrollo experimental (I+D) de 2.384 millones de euros, lo que supone un aumento del 5,8% respecto al año anterior. Este crecimiento, estimado por la Agencia Vasca de la Innovación, Innobasque, confirma una tendencia positiva a pesar del contexto internacional incierto y de los cambios en los programas europeos de financiación.

Este incremento responde no solo a un mayor compromiso económico, sino también a una estrategia orientada a reforzar la competitividad industrial mediante el conocimiento, la tecnología y la colaboración entre distintos agentes. En este sentido, el tejido empresarial desempeña un papel clave. Las empresas vascas invertirán 1.287 millones de euros en I+D en 2026, con un crecimiento del 5,2%. No obstante, este avance se ve condicionado por factores externos como la ralentización de algunos sectores industriales y la incertidumbre global.

Por su parte, las administraciones públicas incrementan de forma notable su inversión, que alcanzará los 874 millones de euros, un 8,5% más que el año anterior. Este impulso se explica por el apoyo del Gobierno vasco y el uso de los fondos europeos Next Generation, que permiten financiar proyectos estratégicos.

Las administraciones públicas incrementan de forma notable su inversión, que alcanzará los 874 millones de euros, un 8,5% más que el año anterior

En contraste, la financiación internacional experimenta un descenso del 4,9%, situándose en 160 millones de euros. Una reducción debida a la transición hacia un nuevo programa marco europeo, a la creciente competencia por acceder a estos recursos y a una menor alineación entre las capacidades científicas vascas y las convocatorias europeas.

En este escenario, las grandes empresas actúan como motores de la innovación. Un grupo de 19 compañías tractoras concentra el 43% de la financiación empresarial en I+D. Estas aportan inversión y a la vez marcan la dirección tecnológica e industrial, apostando por ámbitos estratégicos como la descarbonización, la digitalización y la diversificación hacia nuevos mercados. Su influencia resulta determinante para el conjunto del ecosistema innovador.

En Euskadi, las grandes empresas actúan como motores de la innovación. Un grupo de 19 compañías tractoras concentra el 43% de la financiación empresarial en I+D

Perspectivas optimistas

A pesar del contexto global complejo, las perspectivas de inversión en I+D siguen siendo positivas. Los responsables empresariales coinciden en que la innovación es esencial para afrontar los grandes cambios tecnológicos y energéticos. Además, las estrategias están alineadas con planes como el PCTI 2030, que sirve como marco de referencia para el desarrollo científico y tecnológico. Igualmente destacan la importancia de la adaptabilidad en un entorno competitivo y en constante evolución.

La colaboración, clave

La colaboración entre empresas, centros tecnológicos y universidades es otro de los factores clave. Esta cooperación permite transformar el conocimiento en resultados concretos, con impacto en la productividad y la competitividad.

En paralelo, el apoyo institucional se percibe como fundamental para garantizar que la innovación genere valor económico real.

El presidente de Innobasque, Imanol Rego, la directora general Leire Bilbao y la viceconsejera de Tecnología, Innovación y Transformación Digital, Jaione Ganzarain, encabezaron la mesa.

Potencial transformador de la IA

Así las cosas, el avance de la inteligencia artificial (IA) se perfila como una tecnología con gran capacidad transformadora. Su impacto en los procesos de I+D es cada vez mayor, aunque su adopción varía según las empresas y sectores. Mientras algunas organizaciones avanzan con rapidez, otras mantienen una postura más prudente. En muchos casos, todavía se están definiendo estrategias, creando equipos especializados y desarrollando proyectos piloto.

El grado de implantación también depende del sector. La industria farmacéutica lidera el uso de la IA, mientras que sectores como el aeronáutico avanzan más lentamente debido a exigencias regulatorias. Aun así, existe consenso en que la inteligencia artificial acelerará la generación de conocimiento y transformará la forma de innovar en los próximos años.

El avance de la inteligencia artificial (IA) se perfila como una tecnología con gran capacidad transformadora, con un impacto cada vez mayor en los procesos de I+D, aunque su adopción varía según las empresas y sectores

Importantes desafíos

Más allá de la tecnología, las empresas vascas afrontan importantes desafíos. Entre ellos destaca la creciente competencia internacional, especialmente de compañías respaldadas por gobiernos que operan con reglas distintas.

Además, el comportamiento de los sectores es desigual: mientras la energía muestra solidez, la automoción atraviesa dificultades. Esto está impulsando procesos de diversificación hacia nuevos ámbitos como la salud, la energía, la defensa o la aeronáutica avanzada.

En este panorama, la escasez de profesionales cualificados está limitando el crecimiento, lo que subraya la necesidad de reforzar la formación y la atracción de talento.

Desde el ámbito institucional, el Gobierno vasco mantiene su compromiso con la innovación a través del Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación, que busca reforzar la competitividad del tejido industrial. Iniciativas como Faros de Innovación pretenden conectar el conocimiento científico con proyectos de alto impacto en áreas como la inteligencia artificial, las tecnologías cuánticas o la transición energética.

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