Escalada: todo lo que necesitas saber para empezar a practicarla
Siguiendo los consejos de un experto en la materia, desvelamos por qué este deporte es uno de los más beneficiosos y por qué engancha tanto
Aunque para algunos pueda parecer incluso un deporte de riesgo, la escalada es una actividad increíblemente beneficiosa para todas las edades, al igual que completamente inclusiva y accesible en diversos espacios que encontramos en Euskal Herria.
Así nos lo explica David Portela, director del centro BIWAK (Bizkaia).
Materiales necesarios
“Lo primero que debe saber alguien es que no necesita volverse loco con el material”, afirma el experto. Al principio, considera que “más importante que comprar mucho es probar bien la actividad y dejarse asesorar”. Un pie de gato cómodo, una magnesera sencilla y magnesio en sí son más que suficientes para escalar; y si se va a llevar a cabo con cuerda o en altura, también hará falta un arnés cómodo y bien ajustado.
No obstante, piensa que lo verdaderamente importante no es el material, “sino cómo vives esa primera experiencia”. Por esto mismo, ellos en Biwak ponen mucha énfasis en el principiante, en esa persona que llega por primera vez a través de una excursión escolar, un bautismo, un team building o un cursillo de iniciación. Ya que, si esa primera toma de contacto es buena, acompañada y accesible, lo demás es mucho más fácil.
Tipos de escalada
Tal y como Portela nos cuenta, respecto a los tipos de escalada que existen, en indoor las modalidades más habituales son el búlder, la escalada con cuerda, la escalada con autoaseguradores y la escalada de velocidad. El primero se practica a poca altura sobre colchonetas y suele ser una muy buena puerta de entrada, porque permite centrarse en la técnica, la coordinación y el movimiento.
Por otro lado, la escalada con cuerda aporta una experiencia más vertical. En el caso de Biwak, cuentan con vías de entre 12 y 23 metros, con y sin desplomes, además de que sus autoaseguradores permiten iniciarse en altura de forma muy accesible y segura. En cuanto a la modalidad más explosiva y competitiva, nos explica que pese a ser muy visual y atractiva, la escalada de velocidad normalmente no suele ser la primera opción para alguien que empieza de cero.
Por eso, para principiantes, lo más recomendable según David suele ser empezar por búlder o por vías sencillas con autoaseguradoro cuerda, siempre en un entorno controlado y con un setting adaptado a todos los niveles.
Gestión emocional
David Portela lo tiene claro, la escalada ayuda “muchísimo” a trabajar la paciencia y la frustración. Nos explica que se trata de un deporte que te obliga a convivir con el error de forma muy sana: “Te equivocas, te bajas, observas, corriges y vuelves a probar. A veces el fallo está en no subir bien los pies, otras en tirar demasiado de brazos o en no leer bien la secuencia”.
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Eso tiene como consecuencia un trabajo de la paciencia, la tolerancia a la frustración y también la capacidad de análisis casi sin darnos cuenta. Por eso engancha tanto, matiza: “Porque no es solo físico, también tiene una parte mental muy potente. Aprendes a insistir, pero también a pensar mejor”, explica Portela.
¿Qué condición física se necesita?
Se necesita “menos” nivel de condición física del que mucha gente imagina. David expone que no hace falta estar especialmente fuerte ni venir del deporte de alto nivel para empezar, ya que si el entorno está bien planteado, prácticamente cualquier persona puede tener una buena primera experiencia. En Biwak, por ejemplo, tienen público desde los 4 hasta los 82 años. “Eso ya dice mucho del tipo de actividad que es: adaptable, progresiva y muy abierta. La técnica, la coordinación y la confianza pesan mucho más al principio que la fuerza pura”, afirma el experto.
Normas de seguridad
La principal norma de seguridad es “no improvisar”. David destaca que, en escalada, “la seguridad no puede darse nunca por supuesta”. Si hablamos de cuerda o altura, hay que revisar siempre el arnés, las cuerdas, casco, gri-gri, el sistema y seguir el protocolo. En cambio, si hablamos de autoaseguradores, “que son una herramienta magnífica para iniciarse”, también es fundamental usarlos correctamente y respetar el procedimiento.
Y, aunque en búlder no haya cuerda, también hay normas básicas muy importantes: no pasar por debajo de otra persona, aprender a caer bien y no bajar saltando sin control. “La seguridad forma parte de la cultura de la escalada y se aprende desde el minuto uno”, recuerda el director de Biwak.
Proceso de aprendizaje
A la hora de aprender, se puede tener una primera toma de contacto por libre, pero una buena iniciación cambia muchísimo la experiencia. Portela cree que un bautismo, una clase o una sesión guiada ayudan a entender la técnica básica, el material y la seguridad, y eso hace que la persona disfrute mucho más desde el principio.
Ellos lo ven constantemente en Biwak: “Cuando alguien empieza bien acompañado, avanza antes, se siente más seguro y se engancha con mucha más facilidad. La primera experiencia cuenta muchísimo”.
Asimismo, recuerda que en escalada el progreso no siempre se ve de forma inmediata. “A veces no has encadenado una vía más difícil, pero estás colocando mejor los pies, leyendo mejor los movimientos o escalando con más confianza. Y eso también es progresar”, nos cuenta, y por eso en Biwak tienen especialmente en cuenta al setting, para que los principiantes encuentren retos asumibles y disfruten del proceso sin frustrarse de entrada.
¿Es segura para los niños y niñas?
David asiente sobre si la escalada es segura para los más jóvenes sin ninguna duda: “Sí, siempre que sea en un entorno preparado, con instalaciones adecuadas, material homologado y supervisión profesional”. Piensa que es una actividad fantástica para niños y niñas porque trabajan coordinación, equilibrio, concentración, confianza y toma de decisiones.
Además, incide en que muchos de los movimientos de la escalada son muy naturales para ellos: “A los niños les encanta trepar, así que escalar les resulta casi una prolongación del juego y otra forma de divertirse mientras se mueven”. No obstante, confirma que es “muy habitual” ver a varias generaciones, padres e hijos, escalando juntos y compartiendo una misma afición. “Eso genera un ambiente muy bonito, cercano y muy transversal”, sonríe.
Vencer el miedo a las alturas
Según el director de Biwak, lo primero para vencer el miedo a las alturas es no querer hacerlo “de golpe”. Expresa que el respeto a la altura es completamente normal y que lo importante es trabajarlo de forma progresiva, con experiencias positivas y en un entorno seguro. A la hora de evitar lesiones, le da mucha importancia a calentar bien, empezar poco a poco, no sobrecargar dedos y hombros demasiado pronto y respetar los descansos, ya que “en escalada hay mucha motivación, pero el cuerpo necesita adaptación”.
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¿Dónde más se puede escalar en Euskal Herria?
-Rocópolis: se encuentra en Navarra (Berrioplano) y lo describen como “uno de los rocódromos más grandes de Europa”. Está pensado para todos los públicos y cuenta con un nuevo muro boulder de competición, así como una nueva sala dedicada a esta modalidad.
-The Factory Boulder: en la capital guipuzcoana nos topamos con un espacio donde la escalada se entiende como una forma de vida. Asimismo, ofrecen la posibilidad de llevar a cabo actividades de escalada en exteriores.
-Urban Boulder: en Gasteiz, se define como un rocódromo diferente dedicado a la formación y tecnificación de deportistas al contar con bloques para todos los niveles.
En definitiva, David Portela demuestra por qué la escalada engancha tanto, mencionando que es uno de los deportes más equilibrados que hay a nivel de participación entre hombres y mujeres: “ De hecho, en muchos momentos es más habitual ver a más chicas que chicos escalando en sala. Eso también habla de lo abierto, diverso y acogedor que es”. Tampoco se olvida de cómo aporta su granito de arena a la inclusión: “En el centro tenemos paraescaladores con discapacidad visual, amputaciones o movilidad reducida, y verles escalar es realmente inspirador. No porque sorprenda que lo hagan, sino porque te recuerda hasta qué punto la escalada es un deporte adaptable, inclusivo y lleno de posibilidades”.
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