La EHU revisa 1.778 reclamaciones por el polémico examen de Euskera de la PAU, el 14% del total de estudiantes
El rector de Euskal Herriko Unibertsitatea declina hacer cualquier valoración sobre los detalles de lo sucedido antes de que el lunes se conozcan los resultados definitivos de las reclamaciones para "garantizar la igualdad de oportunidades de todo el alumnado"
Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) está analizando 1.778 reclamaciones de estudiantes que han pedido revisar su examen de Euskera de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), el 14%. Así lo ha reconocido el rector de la EHU, Joxerramon Bengoetxea, en un impasse de la reunión que el equipo rectoral mantuvo este jueves en el Bizkaia Aretoa con todos los decanos y decanas, así como con las direcciones de los centros de la universidad pública, para realizar un balance del curso y plantear los retos en el futuro inmediato de la institución. Consciente del interés mediático que despertaba su primera comparecencia pública, tras el escándalo generado por la ristra de ceros en la prueba de Euskera que han cosechado decenas de estudiantes de varios colegios concertados de Bizkaia de modelo A (todo en castellano), Bengoetxea se ausentó del acto para atender a las preguntas de la prensa.
Más allá de la cifra concreta de las reclamaciones, cuyos resultados se conocerán el lunes, el rector se ciñó al perfil bajo que la EHU ha seguido durante los últimos días. De hecho, reiteró los mismos mensajes. Hasta después del lunes no se ofrecerán detalles sobre qué ha sucedido este año con la prueba de Lengua y Literatura Vasca: qué centros se han visto más afectados, de qué modelos lingüísticos, las razones del inusual bajo rendimiento, si se ha producido alguna anomalía en la corrección por parte de los miembros del tribunal señalado por repartir ceros a manos llenas (el tribunal 11 situado en la Facultad de Sarriko) o la comparativa de las notas del ejercicio de Euskera de este año con respecto a ediciones anteriores.
En resumen, hasta que no finalice oficialmente el proceso de reclamación, la universidad no se va a pronunciar sobre una situación que mantiene en vilo a 1.778 estudiantes pendientes de cómo quedará su nota de acceso a la universidad. Sobre todo, a los cerca de 350 alumnos de seis colegios concertados de Bizkaia de modelo A: Munabe, Ayalde y La Merced (Loiu), Colegio Vizcaya (Zamudio) y El Carmen y María Inmaculada (Bilbao). La supuesta anomalía se detectó dentro de dos aulas del Tribunal 11 de la Facultad bilbaína de Económicas. Los suspensos y las notas de cero o inferiores a dos puntos afectaron casi en exclusiva a los estudiantes cuyos apellidos empiezan con las letras situadas entre la I y la S. Como es razonable, esta situación ha generado un fuerte malestar entre los estudiantes afectados y ha dado pie a toda suerte de hipótesis sobre un posible sesgo en la evaluación o un rigor desmedido por parte de algún corrector del tribunal señalado. Profesores de varios de estos colegios han asegurado que ya el curso pasado se observó un insólito bajón de notas en este examen. Justo cuando entró en vigor la nueva selectividad, que castiga con dureza las faltas de ortografía.
Desde la reforma de la EBAU, tras años de laxitud heredada de la pandemia, la penalización por faltas de ortografía se rige bajo una normativa estatal estricta. Esta regla establece que los errores de escritura y presentación pueden reducir la nota final de un examen hasta en un 10%. Esto significa que un estudiante puede perder un punto entero de la calificación de su ejercicio si comete faltas. Dentro del sistema general de penalización destacan de forma muy importante las asignaturas de lengua. En los exámenes específicos de Lengua Castellana y Literatura o de Lenguas Cooficiales, como el euskera, la rigurosidad es todavía mayor. En estas materias concretas, la ortografía, la coherencia gramatical y el léxico se vigilan al detalle. Dependiendo de las directrices fijadas en cada lugar, las faltas graves acumuladas por el alumnado pueden llegar a provocar un descuento de hasta 2 puntos sobre la nota total del examen.
Discreción hasta las notas definitivas
Según el rector, la razón de su mutismo obedecía al respeto que la institución debe guardar al proceso de reclamación de la PAU, regulado por el Real Decreto 534/2024, para mantener todas las garantías del mismo y preservar la igualdad de oportunidades de todo el alumnado. En este sentido, precisó que desde la universidad pública no se va a realizar “ningún tipo de valoración sobre el resultado de esta prueba”, puesto que las calificaciones, en este momento, “son provisionales y están siendo sometidas a un proceso de revisión”. “Cualquier tipo de declaración que hiciera en torno a los resultados tendría el riesgo de perjudicar la neutralidad e imparcialidad del proceso”, explicó. Según defendió, este sistema prevé “una serie de normas y de garantías” para asegurar “la imparcialidad y la neutralidad de todo el proceso” y “las condiciones de equidad para todas las personas que se presentan a estas pruebas”.
Respecto al desencuentro público con el Gobierno Vasco por el papel que ha jugado la EHU en la gestión de esta crisis, Bengoetxea se limitó a señalar que, en la reunión en Lakua del martes con los consejeros de Educación y de Universidades, Begoña Pedrosa y Juan Ignacio Pérez, las tres partes habrían admitido su corresponsabilidad en lo sucedido. La Comisión Organizadora de la PAU, encargada de coordinar todo el proceso, está formada por cinco representantes del Gobierno Vasco y cinco de la EHU. Esta comisión fija el calendario de exámenes, elabora las pruebas, nombra los tribunales correctores y resuelve incidencias, garantizando la igualdad de condiciones para todo el alumnado.
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